Susana Díaz, entre sus cuatro predecesores en el cargo: José Rodríguez de la Borbolla, Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Rafael Escuredo - juan flores
Susana Díaz, entre sus cuatro predecesores en el cargo: José Rodríguez de la Borbolla, Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Rafael Escuredo - juan flores - Juan Flores
36 años de gobierno socialista

Adiós a una era política con más sombras que luces

La etapa de gestión del PSOE en la que se han manejado miles de millones de euros, deja a Andalucía con mejoras pero descolgada de España y Europa

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Salvo sorpresa insólita, las elecciones del pasado 2 de diciembre habrán puesto punto final a 36 años de gobierno continuado socialista en Andalucía. Han sido casi cuatro décadas de claroscuros en las que Andalucía ha experimentado un progreso indudable, pero que no ha servido para reducir su diferencial respecto a España y el resto de Europa. Dicho de otra forma, Andalucía ha evolucionado en la misma medida que su entorno, pero sin aprovechar la ayuda económica extra que ha tenido para coger el tren de la vanguardia europea. Las siguientes líneas pretenden ser un somero balance de lo mejor y lo peor de esta dilatada etapa política que parece tocar a su fin tras el 2-D.

Turismo

Andalucía se ha convertido en un motor turístico de primer orden mundial. La comunidad batió en 2017 su récord histórico de turistas, recibiendo a 29,5 millones de visitantes, con una facturación de 20.500 millones de euros. Andalucía ha sabido explotar sus condiciones naturales de sol y playa con una completa oferta hotelera y un servicio profesional. Además de la oferta del litoral, se ha consolidado una red de turismo de interior de calidad. Tras cinco años de crecimiento continuado, el turismo andaluz se encuentra en el mejor momento de su historia.

Desarrollo rural

El desarrollo rural ha sido una prioridad para la Junta de Andalucía y los avances son evidentes. Al margen de su utilización política, el criticado sistema del PER permitió obras de mejora en los pueblos en los años 80 y 90. Hoy en día, cualquier municipio andaluz está razonablemente bien conectado con la red viaria, con atención sanitaria a una distancia admisible y con instalaciones dignas.

Infraestructuras

El desarrollo de la red viaria y del ferrocarril ofrece un balance positivo en estos casi cuarenta años de democracia. El impulso de la Expo 92 primero, con el hito del AVE de Sevilla a Madrid y la A92 como principales logros, y la ayuda de la Unión Europea después han modernizado las comunicaciones de la región, no sin evitar diversas polémicas por mala gestión. La red viaria incluye 24.000 kilómetros de carreteras y autovías, la Alta Velocidad une a Sevilla, Córdoba, Antequera y Málaga, y las inversiones en los puertos y aeropuertos ha sido clave para el comercio y el desarrollo empresarial.

Sanidad

Con sus luces y sus sombras, el desarrollo del sistema sanitario ha permitido una red de hospitales y de atención primaria aceptable. La Junta dedica uno de cada tres euros al sistema sanitario, que califica como «la joya de la corona». En 2018 ha contado con un presupuesto de 9.809 millones de euros. Sin embargo, en los últimos años la nave hace aguas y las protestas se han sucedido por los recortes. Andalucía es la comunidad con peor ratio de camas hospitalarias de España por cada mil habitantes (2,49), la que menos equipos de Resonancia Magnética y TAC pone en servicio y la que presenta mayor déficit de médicos y personal de enfermería en atención especializada, (1,53 y 2,67 respectivamente). La «marea blanca» de protesta ha cuajado en varias capitales y los médicos acaban de convocar una huelga para demandar una mejor ratio de minutos por paciente. Asimismo, la política de subasta de medicamentos pone en cuestión la atención farmacológica.

Administración

La Junta es la mayor «empresa» de Andalucía y una de las mayores de España. El PSOE ha potenciado un entramado administrativo sobredimensionado, con duplicidad de entes y escasamente operativo. Desde su creación la administración autónoma no paró de crecer. A comienzos de los años 90, el Gobierno de Chaves apostó por comenzar a crear empresas públicas bajo la premisa de agilizar la gestión, lo que supuso la creación de la administración paralela, un oscuro entramado de entidades en algunos casos con dudosa utilidad. No sólo se trata de empresas públicas, sino también de consejos (Audiovisual, de Transparencia, Consultivo...), institutos, órganos de extracción parlamentaria y una treintena de observatorios de diversa índole. El laberinto administrativo es tan complejo que no fácil definir con exactitud cuántas personas trabajan en la Junta. A 1 de enero de 2017, la Junta de Andalucía contaba con 237.539 trabajadores en la administración «oficial» y 23.899 de la administración paralela, lo que sumaba 261.438 empleados. Este ejército funcionarial se interpretó durante años como uno de las claves de los triunfos electorales del PSOE, pero a partir de 2010 se consolidó un movimiento de protesta entre los trabajadores de la administración que se ha mantenido en los últimos años.

Convergencia

Andalucía ha recibido durante los años de gestión socialista más de 100.000 millones de euros para facilitar la convergencia de la región con la media española y europea. Ninguna otra autonomía española ha recibido tanto dinero, y sin embargo la comunidad mantiene la ratio diferencial. Andalucía ha crecido, pero más lentamente que su entorno. Los datos son abrumadores: la riqueza media del andaluz es de 19.500 euros, el 66 por ciento del registro europeo, cuando la media española es del 90 por ciento. Su tasa de desempleo, situada ahora en el 22,85 por ciento, es de las más altas de Europa. El fracaso en las políticas de convergencia es tan evidente que en 2018, tras seis años en la categoría de «regiones en desarrollo», la Comisión Europea ha devuelto a Andalucía regresa al grupo de las zonas menos desarrolladas, al bajar su PIB por debajo del 75% de la media europea.

Paro

La gran asignatura pendiente del Gobierno andaluz. En estos 36 años no ha logrado sacar a Andalucía de los últimos puestos en los rankings de desempleo de España y Europa. Desde el tercer trimestre de 1976, la tasa de paro regional no ha bajado de los dos dígitos. En el punto más duro de la crisis económica, en 2013, el desempleo de Andalucía alcanzó una tasa del 36,8%, catalogándose como la región europea con el mayor desempleo. Este fracaso se produce a pesar de las costosísimas políticas de Empleo desarrolladas por la Junta, que ha utilizado la coartada de la lucha del desempleo para inyectar dinero a los sindicatos y desviar fondos al margen de los controles administrativos.

Educación

Tras 36 años de gobierno socialista, Andalucía sigue hundida en todos los ránkings de valoración educativa. El informe de Evaluación Integral de Alumnos de 2015 (PISA, por sus siglas en inglés) de la OCDE, sitúa a Andalucía en la última posición en España con respecto a ciencias, al obtener 473 puntos frente a los 519 puntos de Castilla y León; así como en el penúltimo lugar en lectura (466) y matemáticas (479). La tasa de abandono escolar en Andalucía fue del 23,5 por ciento en 2017, mientras que en España fue del 18,3 por ciento y en la Unión Europea (UE) del 10,6 por ciento. Las cifras son contundentes y se sostienen desde hace décadas.

Industria

Más allá del turismo, el tejido industrial andaluz deja mucho que desear tras casi cuatro décadas de socialismo. Su tejido empresarial que está constituido principalmente por pequeñas y medianas empresas. Según datos del Directorio Central de Empresas (DIRCE) del INE, a 1 de enero de 2017 había 501.745 empresas, de las que más de la mitad no tenían empleados, 229.643 tenían empleados, el 91,67% de éstas entra dentro de la categoría de microempresas con menos de 10 trabajadores, y sólo 493 empresas tenían más de 200 trabajadores. La patronal ha optado tradicionalmente por un rol institucional y una buena relación con la Junta de Andalucía, con la que ha colaborado en los cursos de formación. Por otra parte, la intervención pública en los asuntos industriales (Santana, Delphi...) se ha saldado frecuentemente con sonoros fracasos.

Corrupción

Probablemente el capítulo más lamentable de toda la gestión del PSOE en la Junta de Andalucía. La larga permanencia en el poder degeneró en episodios de corrupción que acabaron afectando a múltiples ámbitos de gestión. La macrocausa judicial de los ERE, el mayor caso de corrupción de la historia de España, es el mascarón de proa de una lista ominosa de macrocausas que se dirimen en los tribunales. Con dos expresidentes de la Junta sentados en el banquillo, la corrupción ha sido sin duda una de las claves que ha activado el cambio político en Andalucía después de 36 años de gobierno del PSOE.