Hay que conocer el uso de las papeletas y sus implicaciones, si no se opta por el voto «normal»
Hay que conocer el uso de las papeletas y sus implicaciones, si no se opta por el voto «normal» - Gogo Lobato

Elecciones en Andalucía 2018Las consecuencias del voto nulo, voto blanco o la abstención en las próximas elecciones andaluzas

Hay tres opciones cuando no se tiene claro a quien votar, o se quiere mostrar el descontento, pero tienen sus implicaciones

SevillaActualizado:

Las elecciones en Andalucía están cada vez más cerca. Tanto como para ir teniendo claro quien será el beneficiario del voto personal.

Sin embargo, la actual fragmentación del panorama político, el surgimiento de nuevas fuerzas ideológicas de creciente calado o el potencial escenario de pactos hacen que esta decisión sea cada vez más compleja.

Para cuando no se tiene claro a quien votar, o simplemente se quiere mostrar el descontento hacia la realidad del Parlamento andaluz y sus concurrentes, existen tres opciones. Cada una con una implicación diferente.

No participar

La opción que supone una crítica más dura al sistema político es, sin duda, la abstención. Sin embargo, con ella también se va en contra de la propia historia democrática, de las luchas en favor de los derechos de sufragio y en cierto modo se favorece el inmovilismo. O al menos los intentos esperanzados de ir contra él.

Haciendo balance del porcentaje de abstención en los dos últimos comicios andaluces, los electores han corregido levemente la tendencia, pasando de un 39'22% en 2012 a un 36'06% de votantes abstenidos en las más recientes, las de 2015.

Alteraciones o duplicidades

Otra opción es la del voto nulo. Con él, se deja claro que no se apuesta por ninguna formación política, y «se pide» que esa papeleta no cuente en el conjunto total.

Se logra introduciendo en la urna un sobre con papeletas de dos o más partidos, con la papeleta cortada o con demás alteraciones de la misma, añadiendo otros objetos al sobre, o utilizando sobres y/o papeletas que no sean oficiales. Si se adjuntan varias papeletas, pero todas del mismo partido, contarán como un voto válido, pero lógicamente. como uno solo.

A diferencia de la abstención, la opción de la nulidad se duplicó en las elecciones al Parlamento de Andalucía de 2015. Eso sí, siguieron siendo cifras mínimas: de un 0'58% (2012) a un 1'02% (2015).

No decidir, y hacerlo a la vez

La tercera posibilidad es la del voto en blanco, que se hace saber con un sobre vacío o con una papeleta de una candidatura legalmente retirada en su interior.

Esa decisión, sin embargo, sí que tiene una segunda lectura. Y es que en cierto modo favorece a los partidos mayoritarios. El sistema de reparto de votos que marca la Ley D'Hont para cualquier proceso electoral en España cuenta como votos totales los válidos y los blancos. De ese conjunto, sólo las candidaturas que hayan conseguido un 3% de los votos podrán aspirar a tener representación parlamentaria. Por ello, cuantos más votos blancos se emitan, más «difícil» será llegar a ese porcentaje mínimo, porque implicará más votos totales.

Por ejemplo, en las elecciones andaluzas de 2015, partidos como Unión Progreso y Democracia (UPyD), el Partido Andalucista, PACMA o VOX ni siquiera optaron al reparto parlamentario al aglutinar, respectivamente, sólo un 1'93%, un 1'53%, un 0'80%, y un 0'45%.

Para concluir, y siguiendo con la comparativa con los comicios previos, el comportamiento de los electores con esta opción es también al alza. En 2012 hubo un 0'91% de votos en blanco, mientras que en las de 2015, el total alcanzó el 1'38%. A falta de conocer los resultados de las elecciones del 2 de diciembre, parece que la abstención está mutando en votos. Aunque nulos y blancos.