Susana Díaz en el comité director del PSOE andaluz celebrado el pasado lunes
Susana Díaz en el comité director del PSOE andaluz celebrado el pasado lunes - Juan Flores

Elecciones en Andalucía 2018La parálisis en la Junta de Andalucía y la brecha con la realidad, claves en la debacle electoral del PSOE

Al fracaso político se une el problema económico porque el partido perderá unos cuatro millones de euros al año por las aportaciones de los altos cargos

SevillaActualizado:

La secretaria general del PSOE andaluz está haciendo una discreta ronda por todas las provincias para tratar de levantar los ánimos, tensar al partido y poner rumbo a las elecciones municipales que son ahora la principal preocupación. Porque ya saben todos en el PSOEque han perdido la Junta aunque todavía no lo digan públicamente. Tras 37 años de hegemonía, los andaluces han dado la espalda al partido «que más se parece a Andalucía» parafraseando uno de los lemas más repetidos por los cuadros socialistas.

Y muchos no saben todavía por qué aunque ahora, cuando han pasado dos semanas de las elecciones, empiezan a entenderse muchas cosas. La dirección regional del PSOE maneja unas complejas tablas que les muestran qué votantes exactamente han sido los que los han abandonado, una valiosa arma para enfrentarse a las municipales aunque los alcaldes, sobre todo de las grandes ciudades, no lo tienen nada claro.

A Susana Díaz le ha pasado exactamente igual que en las primarias que la enfrentaron a Pedro Sánchez: le ha faltado conexión con la realidad. Hay quienes culpan de ello a su círculo más íntimo de colaboradores ya que la presidenta va a actos muy preparados, con todo medido y sin acceso para los andaluces de la calle. Colectivos concretos, empresas, entidades y asociaciones que llevan años recibiendo subvenciones de la Junta, y militantes que trabajan —directa o indirectamente— para instituciones gobernadas por el PSOE no parecen, a priori, un público muy crítico. A esto se unen sus visitas a pueblos gobernados también por alcaldes del partido que quieren quedar bien con su jefa y le preparan actos para su lucimiento.

Movimientos ciudadanos

El PSOE ha menospreciado los movimientos ciudadanos y profesionales contra su gestión en la Junta. Pensaban que las mareas blancas eran sólo cosa de un personaje polémico como Spiriman y no acertaron a ver en ellas a sus votantes de toda la vida. En la gran manifestación celebrada en Sevilla en junio de este año se limitaron a preocuparse por los insultos que proferían a Susana Díaz y no por los ciudadanos que estaban detrás de esa importante movilización.

A la Sanidad se ha unido la Educación. Los recortes han sido reales y han llegado directamente a las familias. En este aspecto hay que destacar que el Gobierno andaluz tenía mucha confianza en su medida sobre las matrículas bonificadas al 99% para los estudiantes que aprobasen en la Universidad. Ha sido, ciertamente, medida de impacto pero no ha tenido el suficiente como para contrarrestar los problemas de la Primaria y la Secundaria.

El deterioro de los Servicios Sociales también ha sido tangible. Las ayudas al alquiler no han llegado a sus beneficiarios, la Ley de Dependencia tampoco, la Renta Mínima de Inserción ha tenido que modificarse porque era imposible aplicarla...

Todo ello por la parálisis de la Junta. La gestión del Ejecutivo andaluz ha sido muy pobre; la administración autónomica ha estado maniatada en parte por ineficacia o conformismo pero también por la corrupción. La Consejería de Empleo, que es clave en uno de los principales problemas de los andaluces, no ha hecho nada.

Hasta tres consejeros de Empleo (Luciano Alonso, José Sánchez Maldonado y Javier Carnero) se han afanado el cortar los escándalos y tratar de iniciar una nueva etapa. Pero no lo han logrado y las políticas activas de Empleo no se han llevado a cabo a pesar de contar con dinero de Europa.

Las cuentas

La pérdida del Gobierno andaluz es un golpe muy duro para el PSOE no sólo en su prestigio o su estado de ánimo sino, sobre todo, para sus cuentas. El partido va a perder desde enero unos cuatro millones de euros de ingresos al año ya que los cargos públicos y de confianza aportan un 5% anual de su sueldo bruto, y eso si sólo se tiene en cuenta a los 2.174 cargos de confianza y asesores que oficialmente constan. Todo un capital que, además, se gestiona directamente desde la calle San Vicente y no desde Madrid como sucede con las cuotas de los afiliados.