Susana Díaz y Juan Espadas, enel mitin en Pino Montano
Susana Díaz y Juan Espadas, enel mitin en Pino Montano - Vanessa Gómez

Elecciones en Andalucía 2018Tras las elecciones andaluzas, se acabó la tranquila siesta de Juan Espadas como alcalde de Sevilla

El nuevo panorama electoral complica el fin de mandato al PSOE, que gobierna sin ruido con sólo once ediles

La frágil mayoría socialista puede estallar por el empuje de Cs y Vox, que amortiguaría la caída de los populares

SevillaActualizado:

La lectura en Sevilla capital de los resultados electorales de los comicios andaluces de este pasado domingo ha transformado la calmada piscina sobre la que nadaba el actual alcalde, el socialista Juan Espadas, en un mar revuelto plagado de incógnitas y en el que ya no será tan sencillo remar como hasta la fecha. Todo ha cambiado de repente. Y no porque el principal opositor, el PP, dé muestras de refuerzo o esté creciendo -ocurre justamente lo contrario--, sino por el despegue de Ciudadanos (Cs) y la fulgurante irrupción de Vox.

El desgaje del centro derecha, hasta hace sólo varios años aglutinado bajo las alas de la gaviota, ha creado nuevas opciones que hasta hoy sólo incluían a la formación naranja (a la izquierda del PP) pero que ahora tiene que contemplar también necesariamente a Vox (a la derecha del PP), que ha cosechado unos resultados espectaculares en las votaciones regionales creciendo en todos los distritos de forma que prácticamente nadie esperaba. El ascenso del centroderecha y la caída en picado del voto socialista en particular (casi 30.000 papeletas menos que en 2015) y de la izquierda en general (la confluencia de Podemos con IU no ha dado frutos y siguen bajando incluso en coalición) dibuja un escenario mucho más inquietante para los socialistas de lo que ellos mismos venían planteando. Y eso a pesar de que en este mandato ya gobiernan en minoría.

No sólo el triple empate virtual en el segundo puesto que ahora mismo presentan la confluencia de izquierda radical (Participa junto a IU), Ciudadanos y PP podría desbancar a Espadas, sino muy especialmente el avance de Vox, que serviría para sustentar las opciones de naranjas y populares incluso si éstos no lograsen vencer al PSOE; al igual que está pasando desde la noche del domingo en toda Andalucía.

Una extrapolación de los resultados de las andaluzas a las municipales del próximo mes de mayo -pese a que luego hay variables específicas y no puede trasladarse de manera exacta, ya que las motivaciones del votante medio no son las mismas en ese caso- plantea la posibilidad cierta de que bien el candidato del PP (Beltrán Pérez) o bien el de Cs (Javier Millán) puedan hacerse con el bastón de mando local sin necesidad de ganar las elecciones. Les bastaría un acuerdo de investidura con los hipotéticos representantes de Vox. Y después, ver quién queda por delante de quién para ostentar la Alcaldía. Todo va a depender de la consolidación de tendencias dentro y su reflejo en las urnas dentro de seis meses.

Desmovilización

La del PSOE es claramente descendente si se repasa lo ocurrido en la capital, donde han perdido cinco puntos con respecto a las autonómicas de 2015. La pérdida de adhesiones ha tenido mucho que ver en esta ocasión, además, con la baja participación en distritos clave e históricamente viveros de voto del puño y la rosa. En el Macarena, cinco puntos menos que en 2015; en el distrito Norte, siete puntos menos; y en Cerro-Amate, el distrito más «rojo» por costumbre, hasta diez puntos menos. Baste comparar con Los Remedios, donde la abstención fue la misma, o Nervión, donde sólo subió un punto. El electorado socialista se quedó en casa en buena medida y el actual alcalde tendrá en la capacidad de movilización de sus barrios uno de sus grandes objetivos.

El retroceso en otras demarcaciones como Triana –Susana Díaz no ganó ni en su barrio--, Nervión o San Pablo-Santa Justa debe hacer reflexionar a los actuales responsables municipales de cara a su estrategia. Eso sí, las acusaciones veladas de los susanistas sobre las desmovilización promovida por el sector sanchista se quedan sin base al comprobarse que donde las agrupaciones son partidarias del presidente del Gobierno, el PSOE venció al PP: Este, Bellavista, Miraflores y Sur. Sólo faltó Nervión.

La complejidad para Espadas aumentará también con el previsible cambio de gobierno en la Junta de Andalucía, que por primera vez puede estar en manos de una coalición centroderecha. Conel PSOE, el ejecutivo autonómico iba a dar el suficiente calor al alcalde en la recta final de su mandato para poder presentar a los electores proyectos medianamente avanzados o respaldados financieramente, pero ahora no habrá amigos en San Telmo, al menos en teoría, con lo que el camino no será tan llano. Al igual que le pasó a su antecesor, el popular Juan Ignacio Zoido, al que la Junta bloqueó una iniciativa tras otra gracias a la capacidad que tiene por sus competencias sobre asuntos urbanísticos.

Al PP le ha ocurrido lo propio en zonas de la ciudad donde dominaba con cierta claridad, como Los Remedios, donde su cuota es ya sólo del 37% de los sufragios. Ese golpe que le dan Cs y Vox le ha hecho perder nueve puntos sobre los comicios de 2015 y, lo que es más importante, ha acercado mucho al partido de Albert Rivera a las cifras del PP. Beltrán Pérez, de hecho, trabaja ya hace varios meses en intentar repetir aquella campaña en los barrios de 2011 que dio a su partido una histórica mayoría absoluta y, de ese modo, imponerse a la formación naranja. Quedar por delante de ella y la llave de Vox es, hoy por hoy, tener la Alcaldía.

Deben también preguntarse los dos partidos principales cuánto va a pesar la gestión pura y dura del Ayuntamiento y cuánto la clave nacional a la hora de votar. Porque esa clave «de Estado» ha sido la que ha llevado en buena medida a Vox a las cotas logradas el domingo y que le ha hecho cazar votos de manera transversal, no sólo en un espectro ideológico conservador. Tanto es así que en muchas zonas de perfil obrero y hasta marginales el partido de Santiago Abascal ha obtenido respaldos sorprendentes. En Cerro-Amate han pasado del 0,4% al 7,7% de las papeletas; en Este-Alcosa-Torreblanca, del 0,6% al 9,6%; en Macarena, del 0,8% al 9,2%. Incluso en barrios como las Tres Mil Viviendas, donde ese partido ha cosechado muchos apoyos entre familias gitanas y evangelistas. Casi sin más campaña que recibir ataques de todos los partidos, Vox superó los 41.000 sufragios en la ciudad. Si en los seis meses que quedan hasta las municipales mantienen el ritmo, el futuro del gobierno municipal está más en el alero que nunca.