Efecto del voto 1+1+1 en el Senado
Efecto del voto 1+1+1 en el Senado - LUIS CANO/ ABC
Elecciones Generales

La derecha se hizo todavía más daño por culpa del bulo del 1+1+1 en el Senado

Miles de votantes marcaron un senador del PP, otro de Cs y uno de Vox dividiendo aún más el bloque

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No solo hubo división del voto de la derecha en tres partidos diferentes, sino también división dentro de la misma papeleta entre las tres formaciones. El bulo del 1+1+1 en el Senado, del que ya advirtió ABC antes de las elecciones, hizo todavía más daño al bloque de partidos que pretendía derrocar a los socialistas. El resultado de la división fue que Vox no consiguió ningún senador, Ciudadanos solo cuatro y el Partido Popular pasó de 130 a 56.

La equivocada teoría afirmaba que gracias a marcar el primer senador de la lista del PP, el primero de Ciudadanos y el primero de Vox, los tres lograrían escaño. Esto habría funcionado si todos los votantes de la derecha hubieran marcado esa misma combinación, y si hubieran sido la opción con más votos, por delante del PSOE y la izquierda. Sin embargo, esta elucubración solo consiguió sobrerrepresentar infructuosamente las primeras opciones de los partidos y penalizó a sus segundos, dejándoles sin posibilidad de lograr escaño.

Así, la primera opción de las listas al Senado del PP, Ciudadanos y Vox recibió miles y miles de votos más que las segundas y terceras opciones. Miles más incluso que sus candidaturas al Congreso. En el caso del PP, un millón de personas que no le votaron en la Cámara Baja sí lo hicieron a sus primeros de las listas al Senado, mejorando sus resultados un 25% en toda España. En el caso de Ciudadanos fueron 300.000 personas más la diferencia entre sus primeros del Senado y su lista en el Congreso, un 8% adicional. Vox recibió un trasvase de un 5% extra a sus primeros del Senado: 130.000 votantes de diferencia.

Por el contrario, las segundas opciones quedaron desatendidas. Tanto en el caso del PP como en el de Ciudadanos y el de Vox, los segundos de sus listas al Senado recibieron un millón de votos menos que los primeros. En el caso de los populares, el número de votantes fue similar al de sus listas al Congreso, pero en el caso de Cs fue un 20% menos; y en el caso de Vox, casi un 40% menos. Hicieron el 1+1+1 al Senado.

En el recuento de este reportaje no se tiene en cuenta a Baleares ni Canarias puesto que la elección de los senadores es por isla, no por provincia, a diferencia de los diputados, y, por tanto, no se pueden comparar. Tampoco Navarra en el caso de PP y Ciudadanos, puesto que fueron en coalición con UPN tanto en Senado y Congreso; ni Unidas Podemos, integrado en una coalición para el Senado.

Los votantes de Vox, más proclives al 1+1+1

Los votantes de Vox fueron los más proclives al 1+1+1 en el Senado como demuestra el bajón de apoyos a sus segundos en la Cámara Alta. Sin contar con Baleares ni Canarias, Vox obtuvo 2,5 millones de votos al Congreso, mientras que sus primeros candidatos al Senado obtuvieron 2,7 millones de votos. Por el contrario, sus segundos a la Cámara Alta solo tuvieron 1,6 millones de votos. Además, Vox no presentó segundas opciones en sus listas al Senado en Guipúzcoa, Gerona, Huesca y Jaén.

Esos votos alimentaron a otras candidaturas de la derecha, pero no se tradujo en más escaños porque fueron a parar a los primeros de la lista, que, en el caso del PP ya tenían asegurado el asiento, y en el caso de Vox y Ciudadanos era imposible de lograr. Así, en Madrid, por ejemplo, el cabeza de lista al Congreso, Pablo Casado, recibió casi 700.000 votos, mientras que Pío García Escudero, el primero al Senado por la misma circunscripción, fue elegido por algo más de un millón de votantes. Los compañeros de lista del senador popular, sin embargo, no recibieron ese trasvase de votos, sino que obtuvieron un apoyo similar al obtenido en el Congreso.

Esta situación no es habitual. Las anteriores elecciones muestran que el número de votantes de una opción al Congreso repite marca en el Senado. Así, en el caso del PP en Madrid, en las elecciones de 2016, su lista al Congreso recibió 1,3 millones de votos y su primero en el Senado prácticamente los mismos, tan solo 5.000 menos. La diferencia con la segunda opción para la Cámara Alta fueron 20.000 votos, prácticamente nada. Idéntica situación en 2015 y 2011. En 2015, también en el caso del PP en Madrid: 1,2 millones al Congreso, 1,17 el primero del Senado y 1,14 para la segunda opción. En 2011: 1,72 millones al Congreso y 1,65 a la primera opción del Senado y 1,62 para la segunda.

Voto socialista unido en Congreso y Senado

Eso hicieron en los votantes socialistas este año. El número de votos recibidos en las listas del PSOE al Congreso fue prácticamente idéntico que el de sus primeras opciones al Senado, y solo ligeramente inferior en el de sus segundas opciones a la Cámara Alta. En el caso de Unidas Podemos recibió penalización en ambas cámaras, principalmente arrastrado por Cataluña. Venida a menos, perdió los 12 senadores que tenían sus diferentes marcas.

En cualquier caso, el 1+1+1 al Senado, aunque infructuoso, no fue letal para la derecha. Los resultados apenas habrían variado en algunas circunscripciones. La derecha acabó con sus posibilidades por la división en tres partidos. Unidos los votos del PP, Ciudadanos y Vox habrían logrado 134 senadores y el PSOE 51, y lo mismo habría ocurrido con la suma de los votos de PP y Cs o la de PP y Vox.

Los daños del 1+1+1 fueron en circunscripciones puntuales. El primero de la lista al Senado por el PP en Cantabria, por ejemplo, obtuvo más votos que el candidato de cualquier otro partido en la circunscripción, pero ninguno de sus compañeros de formación le acompañará en la Cámara Alta. Los otros tres senadores son del PSOE, puesto que el 1+1+1 hizo que tan solo el 80% de las personas que marcaron al candidato popular lo hiciera también con el segundo. En el PSOE, el 95% de los votantes de la primera opción marcaron también la segunda. Ni Cs ni Vox estuvieron remotamente cerca de lograr uno de los cuatro asientos que se reparten en la provincia. En todas las provincias peninsulares se reparten cuatro escaños y los votantes eligen a tres senadores en lista abierta.

Una situación parecida ocurrió en Valladolid. El primero de la lista del PP fue el segundo más votado, prácticamente empatado con su homólogo socialista. Sin embargo, una cuarta parte de los votantes que marcaron la primera opción del PP no hicieron lo mismo con la segunda. El PP se quedó con un solo senador, mientras que el PSOE consiguió colocar tres. El 97% de sus votantes que marcaron la primera opción hicieron lo mismo con la segunda. Una vez más, ni Cs ni Vox obtuvieron escaño.

En Burgos ocurrió una situación similar. El primero de la lista del PP fue el segundo senador más votado, solo superado por el primero del PSOE; sin embargo, el segundo de la lista popular no logró escaño por la fuga a otras formaciones. Tanto en Murcia como en Palencia, el primero del PP fue el más votado, pero sus respectivos segundos casi se quedan fuera, y los terceros no entraron en la Cámara Alta puesto que muchos votantes dividieron su voto en su misma papeleta.

Un solo beneficiado

Solo hubo un beneficiado de esta técnica. El senador de Ciudadanos por Madrid. Gracias al 1+1+1 obtuvo escaño debido a la diferencia de casi 200.000 votos más de su candidatura respecto al número de votos de su formación en el Congreso.