Los cinco candidatos en la Casa de ABC - Raúl Doblado

Elecciones municipales Sevilla 2019El «debate definitivo» fue un «cuatro contra uno» en el que Espadas salió a empatar

El alcalde y candidato socialista se defendió como pudo ante unos contrincantes que le pusieron en aprietos, aunque no lograron sacarle de su tono institucional ni de su última llamada a la confianza y al diálogo

Así te hemos contado en directo el debate electoral con los candidatos a las municipales de Sevilla 2019

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SevillaActualizado:

Si hubiera que poner un titular al cuarto y último debate de las elecciones municipales en Sevilla, celebrado anoche en la Casa de ABC y retransmitido por 7 TV, se podría decir que fue un «cuatro contra uno» en el que Espadas se defendió como pudo de las críticas que recibió a su izquierda y derecha, en el sentido ideológico y físico de esos términos, pues el sorteo lo colocó en el centro del improvisado plató que acogió la Biblioteca de ABC.

Desde el minuto uno hasta el ochenta y nueve, el alcalde apenas tuvo respiro, aunque el resultado no fue de cuatro a uno porque el formato del debate tampoco permitía un cara a cara con sus cuatro oponentes y Espadas no perdió en ningún momento su tono institucional y cerró su intervención con una llamada al diálogo y a la confianza, parecida a la de los tres debates anteriores, que buscaba no perder ni un solo voto de los conquistados durante esta larguísima campaña electoral.

A Espadas le llovieron palos a su derecha con la revisión catastral (el «catastrazo» lo denominaron Beltrán Pérez y Álvaro Pimentel), la política fiscal y de apoyo a la creación de empleo («autónomos y pequeños empresarios abrasados de impuestos» dijo el candidato del PP) y la lentitud en la tramitación de licencias municipales («un calvario», dijo Pimentel) que no hacen de Sevilla, en opinión de ambos, una ciudad atractiva para la inversión.

A su izquierda le afearon sus incumplimientos electorales en materia de apoyo a la mujer y en dotación de servicios sociales en los barrios más desfavorecidos («las colas de la vergüenza», dijo Daniel González Rojas, número dos de «Adelante Sevilla», que habló de meses de espera en Amate y otras zonas). Pimentel dijo que había ido a Los Pajaritos a pedir perdón y que mañana (por hoy) volvería a hacerlo, a lo que Espadas le respondió que no fuera sólo en campaña electoral.

Los cuatro candidatos que aspiran a desbancarlo de la Alcaldía coincidieron en dos cosas: la falta de limpieza de las calles y la creciente inseguridad que se vive en la ciudad, aunque las recetas para combatirlas eran diferentes, pues PP, Cs y Vox quieren más policías (Cristina Peláez propuso recuperar el «cuerpo de serenos») y Adelante Sevilla pidió más gasto social y formación «porque el origen de la inseguridad está en la desigualdad».

Sobre el desempleo, unos y otros se arrojaron datos que pueden hacer ver la botella medio llena o medio vacía. Espadas utilizó un reciente reportaje publicado en ABC que comparaba las cifras económicas de Málaga y Sevilla, con ventaja para esta última, para defender su gestión al frente de la ciudad en esta materia durante los últimos años. González Rojas le reprochó que se «conformara con un titular de ABC» y le recordó que hay 80.000 parados en Sevilla.

Al alcalde se le vio incómodo cuando todos le reprocharon el mal funcionamiento de los servicios públicos, una de las claves de cualquier campaña electoral en España, más aún si es municipal, y llegó incluso a negar que las encuestas ciudadanas señalaran la falta de limpieza como uno de los problemas de la ciudad. Defendió el trabajo de los empleados de Lipasam y de todos los funcionarios municipales y culpó al Gobierno central de que no pudiera ampliar la plantilla de policías y limpiadores, pero no pudo combatir con datos, ni de manera convincente, las denuncias de mala gestión.

Pérez, consciente de que el domingo se juega la puerta grande o la enfermería, intentó establecer un «cara a cara» con Espadas y contraponer sus dos modelos de ciudad. Le instó en tres ocasiones que le contestara si apoyaría una bajada de impuestos, la simplificación de licencias administrativas y la climatización de los colegios, pero Espadas salió a no perder el debate y no le contestó. Con las encuestas a favor, un empate sin goles no era mal resultado.

Pimentel trató de arrebatarle a Pérez su mantra sobre la bajada de impuestos y sometió a Espadas a un fuego cruzado sobre plusvalías y otras tasas del que el alcalde salió como pudo. «Los sevillanos están más preocupados por sus servicios públicos que por una pequeña bajada del IBI», se defendió, aunque el funcionamiento de los mismos no resulte el mejor aval de su gestión. En el fomento del turismo sí pudo sacar pecho, aunque a su izquierda le criticaron que no haya puesto freno a los apartamentos turísticos y a ordenar el flujo de visitantes, mientras a su derecha le censuraron que no apostara por un turismo de calidad.