Beltrán Pérez durante un acto de campaña
Beltrán Pérez durante un acto de campaña - J. M. Serrano
Elecciones municipales 2019

Beltrán Pérez (PP): El mejor gancho de derecha en las elecciones municipales de Sevilla 2019

Los trienios acumulados en la Plaza Nueva no le relajan el ánimo. Beltrán Pérez afronta el reto como una apuesta a todo o nada

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La veteranía no le calma los ánimos a Beltrán Pérez (Sevilla, 1974), que ha recuperado durante esta campaña electoral aquella actitud peleona e irreverente con la que se estrenó en los pasillos de la Plaza Nueva. No en vano se ha aficionado al boxeo, un deporte que practica con regularidad desde que lo eligieron candidato del PP a la Alcaldía hace ya dos años y que le ofrece una alternativa al kitesurf y a su añorado mar de Tarifa.

Este púgil en traje de sastre admite que si tiene que elegir entre tirar la toalla y el KO siempre optará por lo segundo. «Pase lo que pase no voy a salir corriendo del Ayuntamiento», decía en una entrevista reciente en ABC. Y no va a dejarse aplastar por los complejos. Las encuestas le dan la espalda y se saca de la manga una caravana, con cocina incorporada, para recorrer cada barrio de Sevilla. Fue azote de Monteseirín a cuenta de la astronómica factura de las Setas y utiliza el monumento para la foto de inauguración de la campaña. El aspirante popular sonríe cuando se lo recuerdan. Pero tal vez el gesto no sea por una simple provocación, sino como un guiño familiar. Beltrán Pérez ya cultivaba en casa ese gusto por la micología. Su padre, del que hereda el hombre, reconoce los hongos más deliciosos que su hijo convierte en un manjar con un golpe de sartén. Y sin salir del barrio.

Pérez, que nació en Heliópolis, pasó la mayor parte de su vida en este extremo sur de la ciudad, junto al Benito Villamarín, donde ha vivido más tardes de sufrimiento que de gloria. A veces el fútbol se parece tanto a la política. Ambas pasiones también se las inculcaron en el hogar familiar. «En casa no hay nadie que no sea del Betis y del PP. Y somos cinco hermanos», admite. Como sus padres, descubrió esa vocación en los primeros años de universidad, en aquella combativa Facultad de Derecho en la que compartió aula con su inseparable Rafael Belmonte y con una rebelde Susana Díaz que también se estrenaba en la política.

Como a tantos jóvenes de su generación, le enganchó el discurso liberal de aquella primera etapa de José María Aznar que acababa de sacudirle la carcoma al partido. Quería hacer las cosas de otra forma metido en los zapatos un político de calle, no de despacho. Tal vez por eso haya pasado estos últimos dieciséis años entregado al municipalismo.

En estas lides se entrenó en el combate cuerpo a cuerpo. Con la osadía de la juventud se embarcó en larguísimas batallas –aireadas públicamente y en los juzgados– como los casos Mercasevilla y la Federación de Vecinos Unidad. A la gestión llegó en la etapa de los veinte concejales de Juan Ignacio Zoido, pero lo tocó la delegación de Participación Ciudadana, quizá la más compleja y la menos agradecida, que lo situaba muy lejos de los puestos de salida para convertirse algún día en el candidato.

Beltrán Pérez durante su infancia
Beltrán Pérez durante su infancia - ABC

Pérez admite no haber imaginado nunca otro destino mejor que la Alcaldía de Sevilla, el último reto que afronta como una apuesta a todo o nada. «Como todo lo que emprende», dicen de él los que trabajan a su lado.

Con esa premisa se posicionó del lado del bloque crítico del PP que lideró Virginia Pérez en un ajustadísimo congreso tras el que no ha resultado imposible coser el partido. Y contra todo pronóstico se convirtió en el portavoz del grupo municipal y, por extensión, en el aspirante al sillón de la Plaza Nueva. «Desde que soy candidato vivo como un monje. No me cuesta. Me gusta lo que hago. Lo único que me pesa es el tiempo que me quita para estar con los míos», reconoce en referencia a su pareja y a su única hija, en la que empieza a ver aptitudes para seguir con tradición política. ¿Y si sale de otro partido? Dice que la animaría a hacer lo que le gustaría aunque «me parece muy difícil que eso ocurra».

La última semana de campaña cuesta seguirle el ritmo. En la aventura ha embarcado a todo el que le ha dicho que sí. Le apetezca o no. En un mismo acto contó con los líderes históricos Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido y con el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, que es el ejemplo en el que se mira. «A mí también me dijeron que era imposible y ahora estoy en San Telmo», le dijo en aquel mitin. Beltrán echa cuentas y se ve con fuerzas para resistir en pie lo que salga de las urnas el próximo 26 de mayo.