Cristina Peláez cuando contaba con cinco años
Cristina Peláez cuando contaba con cinco años - ABC

Elecciones municipales Sevilla 2019Perfil de la candidata de Vox al Ayuntamiento de Sevilla: Cristina Peláez, al fondo a la derecha

Más de veinte años de experiencia profesional avalan a quien desea que «la voz del sevillano se oiga en el Ayuntamiento»

Elecciones municipales en Sevilla 2019: Todo lo que tienes que saber

Pedro Ybarra Bores
SevillaActualizado:

Cristina Peláez (Sevilla, 1972) creció tras las ventanas del colegio de la Doctrina Cristiana en Heliópolis (el mismo barrio de Beltrán Pérez y donde es frecuente ver a Pimentel) y pasa sus vacaciones en Rota (igual que Espadas). El hecho de ser dos mujeres las que están en los extremos del arco electoral sevillano, no se traduce en coincidencia alguna en sus programas (el nuestro «nada tiene que ver» con el de Susana Serrano), aunque paradójicamente el segundo apellido de la candidata sevillana del partido de Abascal sea «Izquierdo».

Se considera de derecha, «porque el PP —que estaba en el centro reformista— ahora no sabe en qué lugar está». Mujer creyente, encomienda su futuro laboral y político, «estoy dejándome la piel y que sea lo que Dios quiera», aunque confiesa que le gustaría «gobernar y sacar el número de votos más alto posible».

Los años de Bachillerato los pasó en Córdoba porque su padre sacó la Cátedra de Derecho Internacional y se mudó allí con toda su familia. Cuatro años después regresó a Sevilla para estudiar Psicología. De aquellos años se queda con la «libertad», recuerda.

Cristina Peláez heredó de su padre la afición por la actualidad. En su casa se compraba mucha prensa y se comentaban las noticias. «Mi padre estaría muy orgulloso de mí, porque aunque no pudo conocer esta faceta política, si conoció mi papel activista por la vida en Derecho a Vivir», asociación que fundó en Sevilla con su hermana y algunas amigas.

Cuando acabó la carrera, esta rubia de ojos claros tenía decidido que lo que le interesaba eran «los problemas de las personas», pero es de las que cree que el psicólogo tiene que tener también un «bagaje vital» antes de atender a pacientes. Por ello, se especializó en el mundo de los recursos humanos. Trabajadora incansable, ha pasado por muchos puestos desde que se licenció en 1997, los últimos años en puestos de gestión.

Afiliada a Vox desde 2014 (está entre los cinco afiliados más antiguos de Sevilla) conoció el partido en un debate televisivo en el que Santiago Abascal lo presentó y se dijo «como ahora no lo apoyemos esto se hunde». Se confiesa sevillista, aunque nunca fue antibética y le gusta que ganen los dos equipos de su ciudad «menos en los derbis». Sus amigos son los de siempre y la apoyan y ayudan en la campaña «de los 8.000 euros».

Una campaña basada en las peticiones que le han hecho los ciudadanos durante los últimos años. Luchadora contracorriente, persona activa, inquieta y responsable, lo que no impide que le guste la fiesta, la Semana Santa y la Feria. «Nunca he pisado la feria de día sin estar vestida de flamenca», dice. Su abuela era de Huelva, por lo que también ha ido alguna vez a El Rocío.

Para Peláez, Santiago Abascal es «muy honesto, valiente, ama España y es humilde, cosa que hoy en política es difícil de encontrar». Afirma que Vox siempre ha sido un partido valiente, «somos los únicos que hemos puesto encima de la mesa debates que ya estaban cerrados».

Reconoce que a las pasadas elecciones se presentó por «deber cívico» y de aquella lista repiten muchos porque Abascal desde el principio «valora muchísimo la entrega y el compromiso sin pedir nada a cambio», dice quien afirma ser admiradora de Soledad Becerril y de los políticos «antiguos». Cuando menciona a Rajoy habla de su «traición» a los votantes, porque le pareció un «insulto que en su momento dijera que necesitaba consenso, cuando tenía mayoría absoluta y lo llevaba en el programa». Cuando dijo aquello de «si alguien se quiere ir al partido liberal o al conservador, que se vaya», muchos se quedaron huérfanos, incluida ella.

Recuerda que Espadas está en el PSOE, ideológicamente responsable de la Ley de Violencia de Género, Memoria Histórica, LGTBI y la trayectoria de Zapatero que después el PP mantuvo. «La derecha no se debe dejar embaucar. En juego están nuestros hijos», asegura. Niega que su partido sea de gente «rancia» o «carca», porque cree que está formado por «grandes personas que forman mejor equipo. Todos somos voluntarios. Un grupo de profesionales de todos los sectores muy bien preparados», subraya.

Para la candidata, la mujer del siglo XXI debe ser una mujer no colectivizada, «porque cada una pensamos en libertad lo que nos parece. No queremos que nadie piense por nosotras ni nos enmarque en una categoría o colectivo nuestro sentir o pensar». Tiene claro su objetivo, y confiesa abiertamente que está aquí «por España, los españoles y los sevillanos». Para ello reconoce que no tendría ningún problema en pactar con PP o Ciudadanos «si es por el bien de los sevillanos».