Rubalcaba intenta que el final de Griñán no corte su supervivencia
El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba y el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán - efe

Rubalcaba intenta que el final de Griñán no corte su supervivencia

Ferraz apoya «sin fisuras» a una Susana Díaz que nunca ocultó su simpatía por Chacón

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La Dirección Federal del PSOE intenta que el relevo andaluz no termine afectando a la supervivencia de Alfredo Pérez Rubalcaba y a su eventual candidatura a la Presidencia del Gobierno en 2015, que nunca ha descartado. Por encima del desencuentro derivado de que José Antonio Griñán apoyó tácitamente a Carme Chacón en el 38 Congreso, Rubalcaba y el todavía presidente andaluz habían pactado en el Comité federal de enero de este año no abrir el melón de las primarias hasta después de las elecciones europeas de mayo de 2014. Sobre el papel, eso va a seguir así porque ya se han encargado uno y otro de repetirlo en las últimas semanas. Además, Griñán seguirá manteniendose como secretario general andaluz, y presidente del PSOE, «lo cual evitará tentaciones», reconocía ayer a ABC un secretario general de federación.

Pero a nadie se le escapa que « Susana Díaz no es Griñán», dice esta fuente, y que la beligerancia explícita de ella en el 38 Congreso a favor de Chacón puede derivar, tras la Conferencia Política de noviembre, y ya investida Díaz como presidenta de la Junta y futura baronesa de la principal federación socialista, en un adelanto del calendario; así lo vienen exigiendo no solo Chacón, también barones como el valenciano Ximo Puig, el castellano-manchego Emiliano García-Page, el extremeño Guillermo Fernández Vara o el madrileño, Tomás Gómez.

El papel de Mario Jiménez

Su actitud, pronostican otras federaciones, dependerá de que la principal federación sienta que sus reivindicaciones de poder -Griñán no oculta que le gustaría ver a su hoy «mano derecha», Mario Jiménez, como secretario de Organización- acaben siendo satisfechas. Quizá por eso, la vicesecretaria general, Elena Valenciano, asistió ayer en Sevilla al Comité Director para apoyar «sin fisuras» a Díaz. El día anterior, Griñán se había desplazado a Madrid con Mario Jiménez para comunicar a Rubalcaba y Valenciano su marcha como un hecho consumado.

Hasta su antecesor en el cargo y líder de los críticos andaluces, Manuel Chaves, con el que no es ningún secreto que José Antonio Griñán mantiene fuertes diferencias, se atuvo ayer a la versión oficial de que el presidente andaluz se va «por razones personales» y no por miedo a una imputación en el «caso de los los ERE», porque esa, dijo Chaves, «no hubiera sido razón suficiente», para dejar el poder de forma tan apresurada como lo ha hecho Griñan. Eso sí, resultó muy significativo que Rubalcaba no quisiera mojarse cuando un periodista le preguntó en el Congreso si cree que Griñán puede acabar imputado. «Ya he dicho todo», contestó.

El líder socialista, que se limitó a elogiar a Griñán por preocuparse de la «estabilidad» en Andalucía, no ha dejado nunca de acariciar la idea de presentarse a las elecciones en 2015 y había encontrado un aliado coyuntural en un José Antonio Griñán que, con sus hechos, ha colocado a Rubalcaba frente al espejo instándole a despejar la duda cuanto antes.