Susana Díaz, una escaladora en la corte de Griñán
El comité director del PSOE donde ha sido proclamada Susana Diaz como candidata del PSOE a la junta de Andalucia - J.M. SERRANO

Susana Díaz, una escaladora en la corte de Griñán

Trabajadora infatigable, no ha dudado en fulminar a sus valedores cuando resultaban un estorbo para sus intereses

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Su biografía política es una gráfica en permanente ascenso. La Presidencia de la Junta, «EREncia» que le deja su mentor, José Antonio Griñán, es la última etapa del particular Tourmalet que emprendió Susana Díaz (Sevilla, 1974) cuando entró en las Juventudes Socialistas, un valor seguro teniendo en cuenta que Andalucía no ha conocido más gobiernos que los del PSOE.

Desde sus inicios supo que nunca le frenarían los escrúpulos en la escalada. Mujer implacable (o estás con ella o en su contra) y con fama de trabajadora infatigable, la también secretaria general del PSOE sevillano no ha dudado en fulminar a sus valedores cuando resultaban un estorbo para sus intereses.

Aliada con el entonces líder provincial del PSOE, José Antonio Viera (a quien la Guardia Civil atribuye un papel esencial en la trama de los ERE), batalló en contra del exalcalde hispalense, Alfredo Sánchez Monteseirín, para elegir a otro candidato. No tuvo reparos en moverle la silla a quien le había procurado el salto a la política institucional como concejal.

Viera recibió después el impacto de su fuego amigo al no plegarse a sus deseos en la lista para las elecciones autonómicas de 2012. Le echó un pulso y lo ganó la consejera. Otros los ha perdido, como cuando apostó por Carme Chacón como candidata en las primarias del PSOE, en contra de Rubalcaba. Griñán, que hasta 2009 no había sido más que un disciplinado militante de base, encargó a Díaz laminar toda la herencia de Manuel Chaves, con quien se había enemistado tras forzar su relevo en el PSOE andaluz. Díaz bordó la purga. Pese a su escaso curriculum institucional, Griñán la obsequió con la Consejería de Presidencia e Igualdad.