Susana Díaz, ¿la nueva Carme Chacón?
Susana Díaz se reunió con Rubalcaba el miércoles - óscar del pozo

Susana Díaz, ¿la nueva Carme Chacón?

Los intereses de lapresidenta de Andalucía no son hacerse con el poder del PSOE. Por ahora. Pero, voluntariamente o no, relevará a la catalana como el azote de Rubalcaba

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Conste que antes de presidenta de Andalucía, Susana Díaz, apoyó entusiastamente a Carme Chacón en su andadura hacia la secretaría general del PSOE, como lo demuestra la fiesta de faralaes y asociaciones de mujeres con que la sevillana obsequió en Sevilla a la candidata catalana la víspera del inicio del congreso del PSOE. Díaz trabajó duro entonces en favor de Chacón (entre otras cosas porque José Antonio Griñán no podía hacerlo por la exigencia de neutralidad consustancial a su condición de presidente del cónclave), y no ha ocultado su afinidad con la exministra a la que, en todo caso, la cúpula del socialismo andaluz dejó más o menos de lado hace tiempo para perseguir otros intereses.

En lo político, Susana Díaz no es Carme Chacón, aunque sea solo por la diferencia entre la trayectoria casi exclusivamente orgánica de la primera y la biografía más institucional de la segunda. Hay otras. Pero la casualidad ha querido que la irrupción de una coincida en el tiempo casi con la salida a los lejanos territorios de Miami de la segunda, lo que da pie a pensar si la presidenta andaluza podría ser reemplazo natural en el universo socialista de la catalana.

La respuesta podría ser no –Susana Díaz tiene un cargo único y relevante, presidenta de Andalucía, en el que su objetivo es consolidarse–, pero a la vez misma vez es sí, en la medida en que puede sustituir a Chacón como azote (voluntario e involuntario) de Rubalcaba.

Nunca le ha tenido demasiadas simpatías, y aunque entrar en confrontación con el secretario general del PSOE no figura en su agenda inmediata, es determinación de Díaz que su mandato no esté lastrado por las decisiones de Rubalcaba, ni su gestión condicionada por la estrategia del líder del partido. En esa tesitura, cualquiera de sus palabras serán interpretadas como una toma de distancia, un encontronazo, un desafío al estilo Chacón y, con mucha probabilidad, ocupará en titulares y minutos de televisión el sitio vacante de la exdiputada.

Si Díaz seguirá o no los pasos de la catalana, en el sentido de convertirse en aspirante a mandar el partido y con potencia suficiente para poder alcanzarlo, el tiempo lo dirá. Las ambiciones de la política andaluza, dicen quienes la siguen hace años, no tienen límites. Podría ser que en esa carrera se la encontrara más adelante Rubalcaba, -si repite-, Madina, Patxi López… o la propia Carme Chacón.