El PP frena el optimismo y dice que la victoria está «en el alero»

González Pons llama a la movilización porque sería malo «ganar en las encuestas y perder en las urnas»

Actualizado:

El PP no quiere confianzas. Los sondeos previos a la celebración de las elecciones europeas del próximo 25 de mayo le dan varios cuerpos de ventaja sobre el PSOE, pero la crisis económica y el «enfado» ciudadano por la política de ajustes hacen que sus dirigentes rebajen la euforia pese a los primeros síntomas de recuperación que ofrece el país.

El número dos de la lista europea del PP, Esteban González Pons, optó ayer por este camino de la prudencia y así lo expresó en el mitin central de la campaña celebrado en Alicante, en el que le acompañaron el presidente regional valenciano, Alberto Fabra; el presidente provincial alicantino, José Císcar; y la candidata europea Eva Ortiz, que figura en puesto número 20 de la lista (con opciones de ser reelegida).

González Pons pidió la confianza de los españoles para seguir sacando a España de la crisis y marcó distancias con los socialistas. «Ellos transforman España en una fábrica de parados, y nosotros en una fábrica de empleados», indicó.

Las elecciones están para el vicesecretario general de Estudios y Programas del PP «en el alero, las podemos ganar o las podemos perder», y advirtió que en estos comicios lo que está en juego es el futuro del país, por lo que «el empate no les vale al PP ni a España y salimos a ganar».

Los sondeos son «los pronósticos o quinielas de los sociólogos», recordó González Pons, quien utilizó un símil futbolístico para definir la situación de la campaña electoral: «Ganar en la quiniela no te hace ganar la Liga. La Liga la ganas jugando el partido de los domingos. Así que el futuro se gana en las elecciones, no en las encuestas».

La llamada a la movilización fue clara en un territorio donde el PP ha ganado todas las elecciones durante las últimas dos décadas, pero donde la formación presenta un desgaste que –tanto para las europeas del próximo día 25 como para las autonómicas y locales– pone en riesgo esa hegemonía.

Reconoció los problemas con los que se ha encontrado el PP en el Gobierno cuando recibió el apoyo de los españoles y que ello le obligó a adoptar medidas muy duras. Esto ha provocado que haya «gente enfadada con el PP», y también con «los políticos».

Este caldo de cultivo de descontento social provoca que los ciudadanos «tengan razones para no votar, pero también tienen razones para votar». Esa movilización, que en la Comunidad Valenciana suele beneficiar al PP por su elevado suelo electoral –tiene 150.000 militantes en la región–, es clave para los populares.

Más participación

González Pons reseñó que «si no votamos, ganan los que no quieren que se vote; si decidís no decidir, habrá quienes decidan por vosotros; si no queréis votar al PP, votad a quien queráis, porque votar es la defensa de los demócratas frente a los que no lo son».

El presidente regional valenciano, Alberto Fabra, abundó en la petición de una alta participación para las elecciones europeas porque las decisiones tomadas en el Parlamento Europeo «nos afectan cada día y en cada área».

Fabra quiso hacer referencia a la «dura herencia» recibida de los socialistas y cuyo «pecado» es ahora no reconocer el inicio de la recuperación económica en España. Alfredo Pérez Rubalcaba, Elena Valenciano y el líder del PSPV, Ximo Puig, son para Fabra como «los tres monos místicos que se taparon los ojos para no ver, los oídos para no escuchar a quienes alertaban de la crisis, y ahora se tapan la boca».