Susana Díaz, momentos antes de hacer una declaración institucional leída en el Palacio de San Telmo de Sevilla
Susana Díaz, momentos antes de hacer una declaración institucional leída en el Palacio de San Telmo de Sevilla - efe
Primarias PSOE

Susana Díaz no tendrá tope de avales y llegará a la votación como favorita

La consulta a los afiliados para elegir secretario general del PSOE será el 13 de julio y el congreso se retrasa, por la coronación de Felipe VI, hasta 26 y 27

gabriel sanz
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Susana Díaz no será elegida secretaria general del PSOE por aclamación directa de los delegados al Congreso extraordinario los días 26 y 27 de julio, como pretendía, pero sí ha conseguido algo que exigía y que le da ventaja respecto a los otros candidatos (Eduardo Madina, Pedro Sánchez y José Antonio Pérez Tapia) ante la votación el 13 de julio de los 200.000 afiliados. La Ejecutiva Federal decidió ayer que no haya tope de avales. Es decir, cada aspirante tendrá que recabar un mínimo de 10.000 avales -cinco por ciento del total de militantes- para competir, pero se elimina el tope de diez por ciento inicialmente previsto en el reglamento.

Eso permitirá a la federación andaluza buscar el máximo respaldo posible, para dar sensación de «aclamación» previa a la votación y de que la victoria de Díaz será incontestable. La presidenta andaluza ya lo hizo en julio de 2013, cuando logró el aval de 22.880 de los 45.733 militantes socialistas y se proclamó candidata única a la Secretaría General del PSOE-A en sustitución de José Antonio Griñán. Eso no ocurrirá ahora, tras haberse negado Madina a un congreso solo de delegados, como el andaluz, y condicionado su competición a que voten todo los afiliados de PSOE y PSC; pero, de entrada, Susana Díaz «tendrá el aval de los 45.000 militantes andaluces y muchas decenas de miles más de toda España», augura a ABC uno de los dirigentes socialistas que la empuja a hacerse con las riendas del partido en el peor momento de su historia.

La mayoría «orgánica»

En torno a ella se ha formado una mayoría «orgánica» que forman su mentor, Griñán, hoy presidente del PSOE, el expresidente del Gobierno Felipe González, Manuel Chaves, José Bono, José Blanco y todos los barones regionales menos el extremeño Guillermo Fernández Vara, el catalán Pere Navarro y el asturiano Javier Fernández. Una mezcla de partidarios acérrimos del voto delegado, caso de la «vieja guardia» junto a promotores del voto militante que, de forma excepcional, estaban dispuestos a hacer la vista gorda porque Susana Díaz, condicionaba inicialmente su candidatura a que fuera un congreso de voto delegado, más controlado por los «aparatos».

Los «susanistas» solo aceptaron, y a regañadientes, la fórmula un militante/un voto cuando se vieron sorprendidos por Alfredo Pérez Rubalcaba abanderando de la propuesta de Madina en la Ejecutiva Federal, el miércoles pasado. De hecho, hay un antes y un después en la relación de esa mayoría con el todavía secretario general desde entonces. Le acusan de saltarse a la torera los estatutos del partido -que indican claramente que un cambio en el sistema de elección del secretario general tiene que aprobarlo un congreso- y dicen que Rubalcaba está maniobrando así porque tiene un pacto con el político vasco, secretario general del Grupo Socialista en el Congreso, para quedarse como presidente del PSOE. Ambos lo niegan. Durante el fin de semana pasado se han sucedido las negociaciones entre los dos bandos. A Madina, a Pedro Sánchez y a Pérez Tapia les convenía el tope de avales que había incluido Rubalcaba porque temen que la todopoderosa federación andaluza vaya «al copo». Finalmente, aunque sólo quedara ella con decenas de miles de avales, la votación del 13 se llevaría a cabo.

Por «unanimidad»

Pero, igual que Madina «se ha subido» a la ola favorable al voto militante del secretario general, dicen desde los «aparatos» que apoyan a Díaz, ellos han cuestionado la legalidad de todo el proceso -según los estatutos, el sistema de elección solo lo puede cambiar un congreso- para obligar a Rubalcaba a negociar; esto es, si no hubiera aceptado la eliminación del tope de avales, le amenazaban con reunir al Comité Federal -lo podían hacer con el 30 por ciento de las firmas de sus integrantes- para aprobar la eliminación del tope y quitarle el control del congreso extraordinario.

Ayer fue un día extraño en Ferraz porque toda esa batalla, que hubiera acaparado los informativos quedó eclipsada por la abdicación del Rey. Rubalcaba compareció al término de la Ejecutiva para una declaración institucional, sin preguntas, y previamente solo dijo que los acuerdos en la Ejecutiva se habían aprobado por «unanimidad» y llevan la conformidad de «todos los secretarios generales», la mayoría de los cuales están con Susana Díaz, que renuncian a imponer una reunión del Comité Federal. Luego, esos acuerdos fueron explicados por el secretario de Organización, Óscar López. Éste explicó que el congreso extraordinario en el que se ratificará la votación militante del 13 de julio se ha retrasado una semana, hasta 26 y 27 de julio, por los actos de Coronación de Felipe VI.

La Dirección del PSOE todavía no ha descartado la posibilidad del voto telemático, pero tampoco es seguro que pueda llevarlo a cabo. Alega dificultades técnicas ya que no había previsto implantarlo hasta las primarias del 30 de noviembre para elegir candidato socialista a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales de 2015.