El PSOE teme otro congreso fallido como el de la sucesión de Zapatero
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El PSOE teme otro congreso fallido como el de la sucesión de Zapatero

El próximo secretario general tendrá el difícil reto de superar la división del partido por la mitad, entre Rubalcaba y Chacón, que supuso el 38 Congreso

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Los incendios más pavorosos ocurren cuando se registra un fenómeno denominado «triada»: más de 30 grados, menos del 30 por ciento de humedad y viento superior a 30 kilómetros por hora. Las llamas arrasan en tiempo record miles de hectáreas y luego... a esperar décadas hasta volver a ver el paisaje que fue.

Algo de eso pasa en el PSOE, que empieza a temer otro congreso fallido como el de la sucesión de José Luis Rodríguez Zapatero, en febrero de 2012. Habrá que ver si, a la votación del domingo 13 de julio para elegir secretario general acuden los 197.468 afiliados del censo o hay una alta abstención, como temen muchas federaciones por la falta de peso de los candidatos. Y si, quien sale elegido, lo es con poco porcentaje y luego tiene que negociar con unos barones crecidos, en particular con la todopoderosa Susana Díaz, que le esperarán en el congreso extraordinario de 26 y 27 de julio.

La «triada» incendiaria del PSOE comenzó este lunes con la marcha atrás, por sorpresa, de la presidenta andaluza; cuando la «vieja guardia» y nueve barones ya daban por hecho su «sí» a suceder a Alfredo Pérez Rubalcaba. A su vez, el descarte provoca que quienes la habían apoyado -«con Susana al fin del mundo», llegó a decir Tomás Gómez- se nieguen a recomendar ahora nada a los afiliados. Ya hicieron el ridículo una vez, dicen, y además no les convence ninguna de las alternativas: Eduardo Madina, Pedro Sánchez, José Antonio Perez Tapias o Alberto Sotillos.

El tercer y último elemento de esa «triada» letal tiene que ver con Rubalcaba; mejor dicho, con su falta de autoridad en esta transición interna. En el PSOE no pasó desapercibido que no valorase el mismo miércoles la importante dimisión del primer secretario del PSC, Pere Navarro, la cual amenaza con llevarse por delante el trabajo de la «tercera vía» y la reforma constitucional que tanto les costó a ambos. Toda una metáfora del incendio en la «Roma» socialista, donde lo único que queda en pie es su trascendental papel en la continuidad dinástica de Juan Carlos I a Felipe VI.

¿Quien encendió el fuego? Pues, a ojos de esa misma «vieja guardia» ahora «susanista», pero que en 2011 le aupó para cortar el paso a Carme Chacón, ha sido el propio Rubalcaba, por no saber ejercer. Al día siguiente de que el PSOE cerrara filas con Felipe VI y el Pacto constitucional, el PSOE de Aragón y el PSPV pedían en sus parlamentos regionales... debatir la Monarquía en la reforma constitucional. Todo un epílogo.

«Lo de Óscar»

Así, el horror vacui que experimentaban los clásicos cuando empezaban de cero parece haberse instalado en todo el PSOE. Tanto, que el secretario de Organización, Óscar López, ha sido el primero en tratar de saltar del edificio de Ferraz orquestando la caída de la Ejecutiva en Castilla y León, para quitar al secretario general, Julio Villarrubia, y ponerse él... porque se queda sin puesto en la Ejecutiva Federal.

Todos los consultados afean en privado «lo de Óscar» por sus formas, sin entrar a debatir si tiene razón él o Villarrubia. Claro que otros han hecho también amago de saltar con llamadas a los barones para que apoyaran a Susana Díaz, lo cual fue inmediatamente desautorizado por Rubalcaba y su «número dos», Elena Valenciano.

Bastó un almuerzo de Susana Díaz en el Palacio de San Telmo con el exlendakari Patxi López este mismo lunes, horas después del descarte de ella, para que cobrase cuerpo en los mentideros socialistas que la presidenta andaluza estaba promoviendo la candidatura del líder del PSE para cortarle el paso a Eduardo Madina. Lo delirante del asunto es que López ya había dicho hace semanas que solo estaba «para ayudar», porque la derrota en las europeas no admitía otra salida que su marcha en septiembre... pero dejó correr la especie durante 24 horas. En ese intervalo habla con Rubalcaba y algunos más, y solo cuando comprueba que sigue sin haber agua en la «piscina» de su candidatura a liderar el PSOE emite una nota de prensa para negarlo.

Soraya Rodríguez... «¡Qué horror!»

El desconcierto se alivia unas horas porque, inmediatamente, ya hay quien coge el relevo. «¡Qué horror!», fue la respuesta de un dirigente de Ferraz a este periódico cuando se enteró el jueves de que la portavoz del Grupo Socialista, Soraya Rodriguez, también se postulaba. Rodríguez aclararía a la mañana siguiente que no, pero matizando que hubo «diputados» y dirigentes territoriales que la animaron; curiosamente, el mismo argumento del exlendakari para justificar su nonata candidatura a la Secretaría General.

«Esto empieza a ser una broma», dice ese mismo jueves a ABC el líder extremeño y «madinista» Guillermo Fernández Vara. «Quiero saber quienes son esos apoyos con nombre y apellidos. Yo no soy, y lo digo claro», señalaba indignado. Otros hablaron de «sonrojo», pero Vara fue más allá en su indignación y cargó contra muchos de los barones que jalearon a Susana Díaz para que se vayan por el mismo camino de Rubalcaba porque sus resultados en las europeas son nefastos. No dio nombres, pero todo el mundo miróa al madrileño Tomás Gómez. El entorno del líder del PSM recuerda que Vara perdió las elecciones autonómicas en 2011 con un resultado catastrófico «y ahí sigue».

Así las cosas, el «susanismo», que incluye a los barones implicados en su apoyo, al presidente del partido, José Antonio Griñán, a José Blanco, Manuel Chaves, e incluso a José Luis Rodríguez Zapatero, está siendo muy duro en su juicio con este estado de cosas y culpa a Rubalcaba. Le entregaron el PSOE hace dos años y medio para que lo enderezara y lo está llevando al peor escenario, dicen. Hubiera tenido «muy fácil» seguir la estela mayoritaria de quienes le auparon en 2011. Argumentan que nunca quiso que la presidenta andaluza «desembarcara» en Ferraz y ha hecho todo lo posible por torpedearlo; algo que el secretario general niega en privado. Como niega un pacto con Madina para hacerse con la Presidencia del PSOE, porque su intención es dejar la política a medio plazo.

El problema es que ahora, gane la Secretaría General Madina o Sánchez el 13 de julio, se va a otro congreso de división. Aunque Susana Díaz haya prometido a Madina «neutralidad», en los cuadros del PSOE-A hay un indisimulado malestar contra Rubalcaba y el joven político vasco -por haber promovido el voto en urna-. Un malestar del que se puede beneficiar Pedro Sánchez. Al mismo tiempo, si se produjera la victoria del diputado madrileño, también será «débil» porque Madina tiene apoyos.

«¿A quién vota mi secretario?...Yo, al otro»

Retiradas Susana Díaz y Carme Chacón, así como Patxi López, de la carrera, el bajo perfil de los aspirantes no auguraba, a priori, gran enfrentamiento pero eso ahora no está claro. Susana Díaz ha dicho que no puede ser la reeddición de la división del partido en dos mitades pero no es improbable que tanto Madina como Sánchez «hereden» las filias y fobias de un PSOE en el que es habitual que la gente se pregunte el domingo 13 de julio: «¿A quien vota mi secretario general? Pues yo al otro».

Y para remate, el eurodiputado Juan Fernando López Aguilar aseguró ayer a Efe que sigue estudiando «muy seriamente» entrar en la carrera sucesoria. Lo dirá mañana