¿Es bueno lavarse el pelo a diario? ¿Es malo no hacerlo en una semana? La verdad sobre cada cuánto lavarlo

Lavarse el pelo a diario es malo. El exceso de grasa en las raíces puede hacer que se te caiga. ¿Qué es verdad y qué es mito? Lo descubrimos de una vez por todas

Al igual que el resto de la piel (incluido el cutis), el cuero cabelludo produce su propia grasa de forma natural, como método de protección. Lo cierto es que sin esos aceites naturales, la fibra capilar está desprotegida, sobre todo, ante ciertas agresiones químicas como la coloración. De hecho, seguro que habrás oído que no es recomendable lavarse el cabello en exceso para mantenerlo en buen estado y no fomentar un exceso de grasa.

Sin embargo, ese sebo que se va acumulando en las raíces es responsable de que el pelo se vaya ensuciando y se vea mate y apelmazado (aunque otros factores como la suciedad ambiental y los productos de cuidado capilar también contribuyen). Seguro que sabes que un exceso de sebo en el cuero cabelludo resulta perjudicial, puesto que la grasa obstruye el folículo piloso y no deja que respire. El exceso de gasa puede incluso llegar a provocar alopecia.

Te preguntarás entonces: «¿Qué pasa si uno se lava el pelo todos los días? ¿Cuántas veces a la semana se debe lavar el cabello? ¿Debo aguantar más entre lavados para no estropearlo?»

Con la ayuda de varios expertos en cabello despejamos dudas y descubrimos la verdad sobre cada cuánto lavarnos el pelo.

¿Cómo lavar el pelo graso?

Como hemos comentado, es el propio cabello el que genera su propia hidratación natural, regulando la producción de grasa. Partiendo de esta premisa, podemos pensar que cuanto más lo lavemos, más exceso de sebo habrá, puesto que el cuero cabelludo activará este mecanismo de forma descontrolada al sentirse deshidratado.

«Es cierto que podemos generar un efecto rebote si nos lavamos en exceso el pelo. Ocurre sobre todo con personas que tienen el cabello graso», advierten desde el Salón Blue by Raquel Saiz en Torrelavega (Cantabria). Sin embargo, explican que la clave no está tanto en la frecuencia con la que nos lavamos el pelo como en el tipo de champú que usamos. «Debemos utilizar uno específico para regular la grasa y evitar ingredientes como los sulfatos que resecan demasiado. Así que, con un champú adecuado, podemos lavar cada día, si queremos», asegura.

De este modo, si usamos champús muy agresivos arrastrarán esa grasa natural y estimularemos la sobreproducción de sebo. Por la misma razón, tampoco conviene recurrir a los champús en seco en su lugar. Los expertos recomiendan un uso esporádico.

¿Cómo lavar el pelo graso entonces? Desde Manuel Mon Estilistas (Oviedo) nos recomiendan recurrir a «productos profesionales o naturales que garanticen que con su formulación que no dañan el pelo». Así, según su consejo son preferibles las cremas y espumas ligeras, para que no engrasen ni den más peso a la melena, con fórmulas que no contengan sulfatos ni alcohol, ya que resecan. Y es que, según su opinión, «los productos de supermercado no limpian correctamente y además llevan muchos ingredientes nada recomendables que enmascaran el cuidado real.

Consecuencias de no lavarse el pelo

Por otra parte, hemos de ser conscientes de que al lavar el pelo no solo buscamos eliminar la grasa, sino también otros restos de sudor, contaminación, humos, productos capilares, etc. Combinados con la grasa natural del cabello, estos restos pueden dar lugar a olores desagradables, además de dejar la melena pesada y el cabello apelmazado y sin brillo.

Para entender este proceso solo tenemos que pensar que «las glándulas sudoríparas del cuero cabelludo son las mismas que las de las axilas», según nos recuerdan desde Rafael Bueno Peluqueros (Málaga). Por eso, si hay un exceso de grasa y sudor en el cuero cabelludo y retrasamos los lavados, «las bacterias comienzan a descomponer estos residuos, produciendo un olor característico», señala.

¿Cada cuánto lavar el pelo?

Está claro que se ensucia igual un cabello fino que uno grueso, ni la grasa se nota igual en uno liso que en uno rizado. Por eso no hay una única respuesta correcta y esta dependerá no solo de nuestros hábitos y el entorno en el que nos movamos, sino también del tipo de cabello.

Así, si hablamos de cada cuánto lavar el pelo rizado, cada tres o cuatro días podría ser suficiente si no está expuesto a humos o productos que lo ensucien demasiado. En este caso, mantener la hidratación del rizo es esencial para que se vea bonito y un exceso de lavado (especialmente con productos inadecuados) podría llevar a que se viera seco y sin definición.

Por el contrario, un pelo fino y liso podría necesitar un lavado diario para verse suelta y con brillo ya que tienden a acusar más la acumulación de sebo y restos ambientales. Más aún, si usamos productos de fijación o de tratamiento sin aclarado.

Lavarse el pelo una vez a la semana solo es buena idea si hablamos de una melena de textura gruesa y más bien seca, como las propias de las mujeres maduras, que tienden a perder hidratación con la edad.

Si nos preguntamos cada cuánto lavar el pelo teñido, hemos de tener en cuenta que las mechas y los tintes tienden a resercarlo, por lo que efecto de los aceites naturales será menos acusado. Además, sabemos que los lavados tienden a modificar el color, a veces dando lugar a tonalidades poco favorecedoras. Es importante saber que tras teñirnos el pelo conviene que pasen al menos 2 días para volver a lavarlo. De esta manera permitiremos que el color se selle en la cutícula y los aceites naturales del cuero cabelludo se restauren.

A partir de ahí, con dos o tres lavados semanales podría ser suficiente para mantener la melena limpia si resecar el cabello. Eso sí, es esencial usar productos específicos para cuidado del color, que prolonguen su duración e intensidad.

Como conclusión, a parte de las peculiaridades de cada cabello, tenemos que aplicar la lógica a la hora de establecer la frecuencia con la que nos lavamos el pelo. Cuando este comienza a verse apelmazado por las raíces, como mate y pesado, es momento de volver a lavarlo, sean cuales sean sus características. Así que, atentas, porque el espejo no miente…