Mónica Carrión, peluquera: “La mayoría de la gente utiliza mal la mascarilla y por eso no nota resultados”

Mojar el cabello antes del baño y utilizar protector solar ayuda a prevenir los daños del verano

Cuando llega el verano solemos extremar el cuidado de la piel con protector solar, hidratación y rutinas específicas. Sin embargo, hay otra parte del cuerpo que también acusa especialmente las altas temperaturas y a la que, en muchas ocasiones, no prestamos la atención que merece: el cabello. La radiación solar, la sal del mar, el cloro de las piscinas y el aumento de los lavados hacen que la fibra capilar pierda hidratación, brillo y resistencia si no se protege adecuadamente. No se trata solo de una cuestión estética. Un cabello mal cuidado durante el verano puede llegar al otoño mucho más seco, quebradizo e incluso con cambios en el color, especialmente en aquellas personas que llevan mechas, decoloraciones o tintes. Mónica Carrión, peluquera malagueña, conoce bien esta situación. Durante los meses estivales recibe en su salón a numerosas clientas preocupadas por el estado de su cabello tras las vacaciones y asegura que muchos de los daños podrían evitarse con una rutina adecuada y algunos gestos muy sencillos.

Un cabello teñido necesita cuidados diferentes

Para la especialista, uno de los fallos más frecuentes no tiene que ver con comprar productos caros, sino con utilizarlos mal. “Sin duda, el error más habitual es no respetar los tiempos de pose de los productos”, explica. Muchas personas aplican la mascarilla durante apenas unos minutos o la retiran antes de que haya actuado correctamente, impidiendo que sus ingredientes penetren en la fibra capilar. De hecho, Mónica Carrión recomienda seguir siempre las indicaciones del fabricante y, como norma general, dejar actuar la mascarilla entre 20 y 40 minutos para conseguir una hidratación eficazNo todos los cabellos reaccionan igual durante el verano. Según explica la peluquera, la principal diferencia está entre un cabello natural y otro sometido a procesos químicos. “El cabello natural suele estar más sano porque mantiene la cutícula intacta. En cambio, un cabello teñido necesita muchos más cuidados, sobre todo hidratación y nutrición”, señala. Además, matiza que tampoco todos los tintes afectan igual. No requiere los mismos cuidados un cabello coloreado con un tinte tradicional que uno sometido a una decoloración, ya que este último suele presentar una fibra mucho más sensibilizada. Precisamente por ello, los cabellos rubios con mechas o decoloraciones son los que más sufren durante el verano y los que necesitan una protección extra frente al sol.

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¿Hay que lavar el pelo más en verano?

Es una de las preguntas más repetidas cada año. Para Mónica Carrión, la respuesta es sí. “En verano el cabello está mucho más expuesto al sol, al cloro y a la sal, por lo que normalmente necesita lavarse con más frecuencia que en invierno.” Eso sí, la experta también rompe con otro de los debates más habituales: lavar el pelo todos los días no es la mejor opción. “No es exactamente un mito, pero tampoco es recomendable hacerlo a diario porque podemos alterar la barrera natural de sebo que protege el cuero cabelludo.” Su consejo pasa por encontrar un equilibrio y utilizar productos adecuados que permitan espaciar los lavados sin que el cabello pierda frescura ni salud. También recomienda prestar atención a la temperatura del agua. Lo ideal es realizar el lavado con agua tibia y finalizar siempre con un aclarado de agua fresca, ya que ayuda a sellar la cutícula y potencia el brillo natural del cabello.

Mascarilla y acondicionador no hacen lo mismo

Otra duda muy frecuente tiene que ver con el lavado. Según explica la peluquera, en la mayoría de los casos sí conviene realizar dos aplicaciones de champú. “La primera elimina residuos, grasa o restos de productos y la segunda limpia realmente el cabello.” Aunque reconoce que dependerá de la frecuencia con la que cada persona se lave el pelo, considera que, por norma general, las dos champunadas permiten conseguir un resultado mucho más eficaz. Uno de los errores más comunes es pensar que ambos productos son intercambiables. “Mucha gente utiliza mascarilla en lugar de acondicionador, pero cumplen funciones completamente diferentes”, explica. Mientras la mascarilla actúa en el interior de la fibra capilar aportando hidratación y nutrición, el acondicionador permanece en la superficie sellando la cutícula para conservar esos activos hasta el siguiente lavado. Por eso, insiste en que ambos productos son compatibles y forman parte de una rutina completa. En cuanto a la frecuencia, recomienda utilizar mascarilla una o dos veces por semana.

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Cómo proteger el cabello

“La exposición continuada al sol deteriora el cabello y lo reseca profundamente”, afirma. Por ello, considera imprescindible utilizar protectores capilares con filtro solar, igual que hacemos con la piel. Antes de entrar en la piscina o en el mar recomienda un gesto muy sencillo pero efectivo: mojar previamente el cabello con agua dulce. “Así evitamos que absorba directamente el agua salada o el agua con cloro.” Además, aconseja aplicar un aceite nutritivo para crear una película protectora que reduzca la agresión de estos agentes externos. Al salir del agua, la rutina debe repetirse: aclarar bien el cabello con agua potable y volver a aplicar protección solar capilar. Respecto al uso de mascarillas en la playa, asegura que no existe ningún problema siempre que no contengan alcohol, aunque insiste en que un protector solar específico sigue siendo la mejor opción. El secador, las planchas o los rizadores también deben utilizarse con precaución durante estos meses. Para Mónica Carrión, el protector térmico es tan imprescindible como el protector solar. “Siempre debe aplicarse antes de utilizar cualquier herramienta de calor.” Además, recomienda no superar los 180 grados para evitar daños innecesarios en la fibra capilar.

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El cabello es un trabajo a largo plazo

Después de años trabajando en peluquería, Mónica Carrión tiene clara una idea: en el cuidado capilar no existen atajos ni productos milagro. La salud del cabello depende, sobre todo, de mantener una rutina constante y utilizar los productos adecuados para cada tipo de melena. “El cabello es un trabajo a largo plazo. Hay que cuidarlo y mimarlo cada día para obtener su mejor versión”, resume. Y precisamente el verano, cuando el pelo está sometido a la acción del sol, el cloro, la sal y las altas temperaturas, es el momento en el que más conviene extremar los cuidados. Porque, como recuerda la especialista, un cabello bien protegido durante los meses estivales llegará mucho más sano, hidratado y fuerte al final de la temporada.