El pasado sigue siendo una de las mayores fuentes de inspiración para la belleza actual. En pleno 2026, uno de los estilos que regresa con más fuerza es el corte de pelo fluffy, una melena con capas ligeras, volumen en la raíz y movimiento que definió el look de las supermodelos de los años noventa. Este estilo, que en algunos salones también se asocia con el llamado butterfly cut.
El regreso del volumen noventero
En los años noventa, el volumen se convirtió en una de las claves del estilo capilar de muchas celebridades. Figuras como Cindy Crawford, Claudia Schiffer o Denise Richards popularizaron melenas llenas de movimiento, trabajadas con capas suaves y raíces elevadas que aportaban cuerpo al cabello sin renunciar a la naturalidad. Frente a los peinados más estructurados de décadas anteriores, la estética noventera apostaba por un equilibrio entre elegancia y espontaneidad que hoy vuelve a inspirar a estilistas.
El denominado corte ‘fluffy’ se distingue por una melena construida a partir de capas ligeras que aportan volumen de manera natural. El resultado es un peinado lleno de movimiento, con raíces ligeramente elevadas y puntas suaves que crean un efecto ligero y dinámico. Habitualmente se trabaja con ondas sutiles o con un secado con cepillo redondo que potencia la sensación de densidad en el cabello. El interés por este estilo refleja también una evolución en las tendencias capilares de los últimos años. Después de un periodo dominado por acabados extremadamente lisos, la belleza vuelve a mirar hacia el volumen, la textura y la naturalidad.
Cómo conseguir el efecto fluffy
Uno de los aspectos que explica el éxito del corte fluffy es su versatilidad. Puede adaptarse a diferentes largos de cabello, desde melenas medias hasta cortes más largos, y funciona en una amplia variedad de tipos de pelo. En función de la forma del rostro, el estilista puede ajustar la altura de las capas o el volumen en la zona superior para conseguir un efecto más equilibrado. Peinar correctamente este corte es fundamental para lograr su efecto característico. Lo ideal es trabajar el cabello con secador y cepillo redondo, elevando ligeramente la raíz para aportar volumen y movimiento a las capas. Durante el secado, se recomienda dirigir el aire desde la raíz hacia las puntas mientras se gira suavemente el cepillo para dar forma. Un toque final de aire frío ayuda a fijar el peinado y aportar brillo. Para mantener el volumen sin apelmazar el cabello, basta con aplicar una pequeña cantidad de espuma ligera o spray texturizante, que permita conservar la ligereza y el movimiento natural que define este estilo.
Aquel peinado que se convirtió en símbolo de las supermodelos de los noventa vuelve hoy a situarse en el centro de las tendencias capilares. Una evidencia de que, en belleza, las ideas más icónicas nunca desaparecen: solo esperan su momento para volver.