Errores en tu rutina de belleza que te hacen parecer mayor y cansada

Desmaquillarse, hidratar la piel o aplicar ciertos productos tiene su ciencia y si lo hacemos mal el efecto será el contrario al buscado

A partir de cierta edad, el ritual de belleza va cobrando cada vez más importancia en nuestro día a día ante la evidencia de los primeros signos de la edad. Patas de gallo, arrugas en los párpados y el contorno de los labios, manchas, zonas resecas, …

El proceso parece imparable, si bien con nuestra rutina de belleza podemos conseguir frenar el envejecimiento prematura y sacar el máximo partido a nuestro cutis y nuestro rostro en general.

Errores de belleza que suman edad

 

Lo primero si queremos tener buenos resultados es repasar nuestra rutina de belleza en busca de esos errores que probablemente (seguro) cometemos y que nos impiden conseguir los buenos resultados que esperamos al dedicar ese preciado tiempo cada día a nuestro cutis.

No desmaquillarnos

desmaquillar error edad

Por mucha pereza que nos dé, el ritual de la limpieza de rostro cada noche antes de acostarnos debe ser sagrado. Especialmente cuando además nos hemos maquillado, olvidarnos o prescindir de hacerlo tendrá consecuencias sobre la apariencia del cutis.

En primer lugar, porque la suciedad y las impurezas se acumularán en la piel, facilitando la aparición de poros dilatados, puntos negros o incluso granitos, amén del tono apagado que adquirirá la tez. Pero, además, si hablamos de una costumbre que se repite con cierta frecuencia, las líneas de expresión y arrugas se irán acentuando, haciendo que parezcamos mayores.

No hidratar la piel adecuadamente

Uno de los problemas de los cutis maduros es la falta de hidratación natural, que da lugar una pérdida de luminosidad en el rostro. Para evitar ese efecto de piel apagada y grisácea, lo primero que debemos hacer es aplicar una hidratante apropiada cada día religiosamente.

Es un paso que cobra especial importancia antes del maquillaje, puesto que de ello dependerá que obtengas un resultado más o menos rejuvenecedor. Si la piel está seca y apagada, el maquillaje no hará más que potenciar ese efecto, sumando años a tu imagen. Así, lo ideal será trabajar adecuadamente el cutis antes de comenzar el ritual de maquillaje, para que se vea mullida, jugosa y, por tanto, rejuvenecida.

Aplicar la hidratante en el sentido contrario

Aunque cuando somos jóvenes no es un tema que nos preocupe, la forma en que aplicamos la hidratante (y, en general, todos los cosméticos) sobre el rostro puede tener un impacto en la apariencia del mismo. Así, si aplicamos los productos masajeando el cutis en la misma dirección que la arruga o el pliegue, solo los empeoraremos.

Lo ideal es aplicar la hidratante (aceite, serum, crema solar, etc.) en el sentido contrario a la arruga. Por ejemplo, en el cuello lo haremos en sentido ascendente, al igual que en la frente o la zona de las mejillas y las sienes. Probablemente no sea la forma más intuitiva de hacerlo, pero sí la más efectiva a la hora de no sumar edad.

Prescindir del contorno de ojos

contorno ojos piel madura

La piel de esta zona es especialmente delicada y tiende a presentar arrugas y pliegues de una forma más evidente que la del resto del cutis. Por eso es importante hacer uso de un producto especial e integrarlo en nuestra rutina de cuidado diaria.

Al igual que sucede con la hidratante y el resto de cosméticos para el rostro, lo mejor es aplicar el contorno con movimientos ascendentes, en sentido contrario a los pliegues y arrugas (como levantando en ojo en cada vuelta).

No usar a diario el protector solar

Hace tiempo que los dermatólogos insisten en la importancia de implementar el protector solar en nuestra rutina de cuidado facial para prevenir el envejecimiento prematuro del cutis. Una buena idea para no olvidarnos de este paso en el día a día es utilizar hidratantes de rostro (o “BB cream” o bases de maquillaje) que incluyan factor de protección solar. De esta manera no tendremos que aplicar más productos de los que tenemos costumbre y estaremos evitando esas arrugas que causa el impacto del sol en nuestra cara.

Maltratar los ojos al desmaquillar

Como ya hemos mencionado, la piel que rodea a los ojos es especialmente sensible y la forma en que la tratamos al desmaquillarnos a diario puede tener efectos en su apariencia. Así, si tenemos por costumbre frotarla con discos de algodón de manera vigorosa, puede que estemos favoreciendo la aparición de arrugas y pliegues o, simplemente, potenciando las ya existentes.

En su lugar, lo más recomendable es empapar el algodón con el producto desmaquillante y aplicarlo sobre el ojo presionando levemente durante unos diez segundos hasta que comience a deshacer el maquillaje. Solo entonces, iremos deslizando el algodón para ir retirando los restos. Así evitaremos también perder pestañas en el proceso.

Olvidar el escote

Es un clásico en los errores de belleza que casi todas cometemos. Al igual que no debemos olvidar el cuello y escote para unificar el tono y el acabado con el maquillaje, en lo que se refiere a rutina de cuidado tampoco debe ser una excepción.

Y es que la piel del cuello y el escote envejece igual que la del rostro y debemos tratarla al mismo tiempo para obtener resultados similares.

Modificar la forma de las cejas

Cómo rejuvenecer el rostro con las cejas

Ya sea porque hemos abusado durante años de la depilación o porque está no es la más favorecedora para nuestras cejas. Así, un diseño demasiado fino no hará más que hacernos parecer mayores, lo mismo que si las cejas tienen una forma demasiado forzada o están despobladas.

¿La solución? Ponernos en manos de profesionales del diseño de cejas para la depilación ya aprender a incluirlas en la rutina de maquillaje para que tengan ese efecto antiedad en nuestro rostro.

Errores con el maquillaje

Errores de maquillaje que envejecen

Por muy buenos que sean los productos y los tratamientos antiedad a los que nos sometemos para mantener las arrugas a raya, usar un maquillaje inadecuado puede dar al traste con nuestras pretensiones. El maquillaje debe adaptarse a las características de nuestra piel madura.

Por ejemplo, un error clásico que nos suma años es el de aplicar mal el colorete. Normalmente ocurre porque lo hacemos demasiado abajo, en las mejillas. Lo ideal cuando el rostro ya evidencia ciertos signos de descolgamiento es aplicar el colorete en la manzana de la mejilla (donde se eleva el hueso del pómulo), con un ligero trazo ascendente hacia las sienes para estilizar.

Otro error que veremos mucho por la calle es el de utilizar un maquillaje demasiado mate, lo cual nos hará lucir una tez apagada y envejecida, o uno muy cubriente con el fin de ocultar arrugas. En realidad, la base de maquillaje no sirve para esconder o disimular las arrugas, sino para mejorar el tono y unificarlo. Así que lo mejor es usar una base fluida ligera, del mismo tono que nuestra piel y buscando ese acabado jugoso que es lo que realmente nos rejuvenece.

Tampoco es recomendable abusar de pintalabios oscuros (aunque puntualmente son una buena opción), o usar coloretes oscuros, porque envejecen nuestra imagen.

Otra mala elección son las sombras demasiado intensas (mejor tonos neutros) y los delineados que no tienen en cuenta los pliegues en los párpados propios de la edad.

¿Cometes alguno de estos errores? Si es así, ya sabes cómo puedes rejuvenecer tu aspecto realizando simplemente unos pequeños cambios en tu rutina de belleza.

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