Qué tratamientos faciales son seguros antes del verano y por qué el láser y el retinol deben evitarse
Con la llegada del calor, las vacaciones y las primeras exposiciones prolongadas al sol, la piel se enfrenta a uno de los momentos más delicados del año. El aumento de la radiación solar, las altas temperaturas y la deshidratación hacen que durante el verano aparezcan algunos de los problemas cutáneos más habituales: manchas, pérdida de luminosidad, arrugas marcadas o sensación de piel apagada. Pero además, muchas personas siguen cometiendo errores importantes a la hora de preparar el rostro para esta época. Para conocer cómo debemos cuidar realmente nuestra piel antes y durante el verano, hemos hablado con el Doctor Gómez Feria, especialista en medicina estética, que insiste en la importancia de adaptar los tratamientos correctamente según la época del año.
Los tratamientos que debes evitar antes del verano
“El primer problema que sufre la piel con la llegada del calor es lo que denominamos fotoenvejecimiento”, explica el especialista. Este fenómeno aparece como consecuencia directa de la exposición solar acumulada y provoca deshidratación, pérdida de elasticidad y la aparición de las conocidas manchas solares o lentigos. “Todo eso termina dando un aspecto de piel más envejecida y castigada”, señala. Precisamente uno de los errores más frecuentes en consulta aparece cuando muchas personas quieren aprovechar la primavera o el inicio del verano para realizarse tratamientos demasiado agresivos. “Muchos pacientes piden tratamientos como láseres ablativos tipo CO2 o peelings profundos justo antes del verano, y esos tratamientos deben realizarse únicamente en épocas de frío”, aclara Gómez Feria. Este tipo de procedimientos sensibilizan muchísimo la piel y aumentan el riesgo de manchas o complicaciones si posteriormente existe exposición solar.

Lo mismo ocurre con otro de los productos estrella de los últimos años: el retinol. El especialista explica que comenzar procesos de retinización de la piel durante el verano tampoco es recomendable. “El uso de retinol debe iniciarse en invierno, cuando la exposición solar es mucho menor”, afirma. Y es que aunque el retinol ofrece excelentes resultados sobre textura, manchas o arrugas, también vuelve la piel más sensible frente al sol.
Los signos que indican que tu piel está deshidratada
Entonces, ¿qué tratamientos sí son adecuados antes del verano? Según explica el doctor, los más demandados actualmente son aquellos que aportan luminosidad, hidratación y prevención del envejecimiento sin agredir la piel. Entre ellos destacan especialmente los neuromoduladores para tratar arrugas de frente, entrecejo y patas de gallo, además de tratamientos con ácido hialurónico o estimuladores de colágeno. “Son tratamientos que ayudan a mejorar la calidad de la piel, aportan luminosidad y estimulan el colágeno”, explica. Eso sí, el especialista insiste en que la medicina estética no depende tanto de la edad como del tipo de piel y de la anatomía de cada paciente. “Tenemos pacientes con 27 o 28 años a quienes recomendamos neuromoduladores y otros con 45 años que no los necesitan porque su patrón muscular no lo requiere”, señala. También advierte sobre uno de los errores más comunes: esperar demasiado tiempo para comenzar a cuidar la piel. “Muchas veces vienen pacientes de 60 o 70 años esperando un milagro sin haberse hecho nunca ningún tratamiento previo. Lo ideal es comenzar antes para que los tratamientos sean mucho más efectivos con el paso de los años”.

Entre las señales más claras de una piel deshidratada, Gómez Feria destaca las pequeñas arrugas superficiales, el aspecto cuarteado, la pérdida de luminosidad y las manchas derivadas del fotoenvejecimiento. Y recuerda que el tratamiento debe ser siempre integral, combinando cosmética adecuada, aparatología y medicina estética según cada caso. Otro de los puntos en los que el especialista hace especial hincapié es en la importancia de proteger correctamente la piel del sol. “Actualmente existen muchísimos tipos de fotoprotectores, pero siempre recomiendo usar marcas reconocidas y factores entre 30 y 50”, explica. Además, recuerda que debemos normalizar la reaplicación constante durante el día, especialmente en playa, piscina o actividades al aire libre.
El consejo clave para absorber vitamina D sin dañar la piel
También desmonta algunos hábitos muy extendidos que siguen siendo peligrosos para la piel. “Debemos evitar completamente costumbres antiguas como echarse aceite, Coca-Cola o crema corporal para broncearse más rápido, porque eso solo consigue quemar y fotoenvejecer la piel muchísimo más”, advierte. Además, el especialista recuerda que las mejores horas para exponerse al sol son las primeras de la mañana y las últimas de la tarde, evitando siempre las franjas centrales del día donde la radiación es mucho más agresiva. Según explica, durante esas primeras y últimas horas es cuando mejor podemos favorecer la absorción natural de vitamina D y, en exposiciones cortas y controladas, no sería necesario utilizar protección solar. “Cuando utilizamos fotoprotector, gran parte de esa vitamina D no se absorbe igual”, señala. Aun así, insiste en que fuera de esas horas la fotoprotección sigue siendo imprescindible, especialmente en exposiciones prolongadas, ya que el verdadero objetivo debe ser broncearse de forma segura evitando quemaduras y daño cutáneo acumulado.
Solo los médicos pueden realizar medicina estética
Más allá de los tratamientos, el especialista también lanza una advertencia importante sobre el intrusismo en medicina estética. “Debemos normalizar pedir siempre el número de licencia sanitaria del centro y el número de colegiado del médico que nos va a tratar”, explica. En España, la medicina estética únicamente puede ser ejercida por médicos cualificados y homologados, por lo que comprobar que el centro cuenta con licencia oficial resulta fundamental antes de someterse a cualquier tratamiento.
En definitiva, preparar la piel para el verano consiste en mantener una rutina constante, protegerse correctamente del sol y apostar por procedimientos seguros y adecuados para esta época del año. Porque si algo recuerdan los expertos es que la mejor piel del verano no es la más bronceada, sino la más sana, hidratada y cuidada.