Ocho mitos del acné que todavía hoy seguimos oyendo

¿Lo provoca el chocolate? ¿Desaparece en la edad adulta? ¿Mejora con el sol? Los mitos que persisten y que quienes sufren acné siguen escuchando

El acné es una enfermedad inflamatoria de la piel que a menudo se relaciona exclusivamente con la adolescencia. Sin embargo, los estudios demuestran que un número significativo de pacientes continúa teniendo brotes de acné más allá de esta etapa. En adultos y jóvenes el acné puede tener diferentes causas y características, de forma que los tratamientos y la forma de abordarlos suelen ser muy distintos.

Lo que todos tienen en común es una serie de mitos sobre sus causas y agravantes que parecen perdurar a pesar de la actual accesibilidad de la información y los estudios divulgados. Estos son algunos de los más populares que cualquier persona que haya sufrido acné habrá oído.

Las personas con acné deben lavarse más la cara que el resto

El acné suele tener incidencia en pieles mixtas (con zonas grasas puntuales del rostro) o grasas y como consecuencia de una producción de sebo desregulada. Por eso se tiende a pensar que este tipo de pieles con problemas necesitan una limpieza más frecuente que impida la proliferación de los brotes. Pero nada más lejos. Una limpieza exagerada (más de dos veces al día) puede provocar que el manto hidrolipídico que protege nuestro cutis quede dañado, provocando la deshidratación de la piel. Esto desencadenaría una mayor producción de sebo que no haría más que agravar el problema.

Hay que limitar la hidratación para no engrasar la piel

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La hidratación es necesaria en cualquier tipo de cutis, incluidos los que tienen problemas de acné. Pero se tiende a pensar que ante el exceso de sebo de este tipo de pieles resulta contraproducente mantener un ritual normal de hidratación. Si prescindimos de productos hidratantes, provocaremos el efecto contrario antes descrito. Por tanto, lo que debemos hacer es recurrir a cosméticos que se adecuen a las necesidades de nuestro cutis, con fórmulas específicas tanto para tratar el acné como para no agravarlo. Suelen ser hidratantes con texturas en gel y libres de aceites en su formulación.

Las pieles con acné no deben usar maquillaje

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Si bien la higiene facial es uno de los pilares para combatir la incidencia del acné, la base de maquillaje es perfectamente compatible con este tipo de cutis. Eso sí, siempre optando por productos específicos para pieles con tendencia acneica, que muchas veces incorporan ingredientes activos para tratar esos problemas. Suelen ser bases de maquillaje libres de aceites con fórmulas no comedogénicas, es decir, que no obstruyen los poros.

Y, lo más importante, la limpieza del maquillaje al final del día debe ser tan exhaustiva como respetuosa con el cutis acnéico, con lo que conviene hacerse con un limpiador específico que nos permita eliminar los restos de suciedad.

Los baños de vapor abren los poros

La acumulación de suciedad y restos de maquillaje en los poros puede causar los temidos brotes de acné. Por eso es recurrente la idea de que es necesario abrir los poros para limpiarlos y así prevenir. La mala noticia es que los poros no están compuestos por tejido muscular, por lo que no pueden abrirse o cerrarse. El mito procede de una mera ilusión: «El vapor puede aflojar los aceites acumulados en los poros y, una vez limpios, pueden parecer más pequeños», explican los especialistas de Anne Arundel Dermatology.

Por otra parte, nunca es buena idea exprimir poros o granitos que ya han aflorado, ya que podemos aumentar la presencia de bacterias y desencadenar respuestas inflamatorias mayores, por lo hablar de las cicatrices. Solo debemos tratar los poros con la limpieza habitual y, si es el caso, con los productos recomendados por los especialistas.

Exfoliar la piel a diario reduce el acné

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Las tendencias de belleza actuales han convertido a la exfoliación y los productos exfoliantes en cosméticos de moda que se consideran esenciales para gozar de un buen cutis. Eliminar impurezas y células muertas sin duda mejora la salud de la piel, pero puede llevar a equívoco en el caso de las pieles con tendencia acnéica, al considerar que una mayor frecuencia puede mejorar la aparición e incidencia de los brotes.

«La limpieza agresiva puede propagar bacterias y empeorar la producción de sebo», recuerdan desde Anne Arundel Dermatology. «Exfoliarse un par de veces a la semana es una buena rutina, pero todos los días o dos veces al día puede causar más daño que bien», señalan.

El chocolate produce acné

Se trata de un mito, aunque con una parte de verdad. La relación entre la alimentación y el acné ha sido estudiada y cuestionada muchas veces a lo largo de la historia más reciente. Y aunque el chocolate ha sido tradicionalmente señalado como causante de los brotes de acné, en realidad no es el cacao el culpable de tal reacción. Sin embargo, sí hay estudios serios que relacionan el alto consumo de azúcar e hidratos de carbono simples en general con la alta incidencia del acné. Y, puesto que el chocolate de consumo común contiene unos elevados niveles de azúcar, ahí estaría la respuesta. Así que, además del chocolate, cabría señalar las galletas, los cereales azucarados, el pan blanco, la bollería, etc.

Por otra parte, los estudios recientes también parecen establecer una relación clara entre el consumo de leche y el acné, en cuanto a la estimulación de la producción de sebo. Curiosamente, es la leche desnatada la que más se señala en esos estudios.

El acné desaparece tras la adolescencia

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Aunque el acné se asocia a la época adolescente, también afecta a personas adultas. «El acné adulto puede aparecer durante la adolescencia y persistir al llegar a una edad adulta o puede aparecer por primera vez a partir de los 20-25 años sin haber tenido acné durante la pubertad», indican los especialistas de la Clínica Eguren.

Muchas veces, hablamos de casos que han probado diferentes tratamientos durante la adolescencia, sin llegar a conseguir la desaparición del problema. Para ellos recomiendan desde esta clínica especializada en acné soluciones como la terapia biofotónica.

El sol mejora el acné

Es uno de los espejismos que sufren durante el verano las personas afectadas por el acné. Los brotes parece que mejoran con las visitas a la playa y la piscina, a medida que nuestra piel se va bronceando. Es cierto que el sol reseca esas áreas simulando inicialmente una mejora, pero al resecar la piel provocará el efecto contrario en la producción de sebo del cutis, agravando el problema tarde o temprano.