El calor, la humedad y algunos hábitos cotidianos pueden hacer que el cabello fino se vea más lacio y sin cuerpo
El verano es una de las épocas más complicadas para quienes tienen el cabello fino. Basta con salir de casa en un día de humedad, pasar unas horas en la playa o aplicar un producto demasiado nutritivo para que la melena pierda cuerpo. Aunque muchas personas creen que el problema está únicamente en la genética, los peluqueros aseguran que gran parte de esa falta de volumen tiene que ver con los hábitos diarios. De hecho, un error muy habitual puede hacer que el cabello fino parezca todavía más lacio, especialmente durante los meses de calor. La buena noticia es que existen pequeños cambios capaces de transformar por completo el aspecto de la melena sin necesidad de recurrir a tratamientos costosos ni herramientas de calor de forma constante.
Cabello fino no significa tener poco pelo

Uno de los conceptos que más confusión genera es pensar que tener el pelo fino equivale a tener poca cantidad de cabello. Sin embargo, los especialistas explican que son dos características completamente distintas. El cabello fino hace referencia al grosor de cada fibra capilar: cada pelo tiene un diámetro menor, por lo que soporta peor el peso de los cosméticos y pierde volumen con mucha facilidad. Es posible tener una melena muy abundante y, aun así, que el cabello sea fino. Precisamente por ello necesita unos cuidados específicos para evitar que se apelmace. Si hay un fallo que los peluqueros repiten una y otra vez es el mismo: aplicar mascarillas, aceites o acondicionadores demasiado cerca de la raíz. Durante el verano es frecuente intentar combatir la sequedad provocada por el sol, el cloro o el agua del mar utilizando productos muy nutritivos. El problema es que, en el cabello fino, un exceso de hidratación puede convertirse en el peor enemigo del volumen. Cuando estos cosméticos llegan al cuero cabelludo, añaden peso a la fibra capilar y hacen que la raíz quede completamente pegada desde el primer momento. Reservar las mascarillas y los acondicionadores para medios y puntas, donde realmente son necesarios, y aclararlos siempre con abundante agua.
El corte también influye más de lo que parece

No todo depende de los productos. El corte puede hacer que una melena fina parezca mucho más abundante o, por el contrario, potenciar la sensación de falta de densidad. Los estilistas suelen recomendar los bob, long bob o las medias melenas rectas, ya que concentran el peso en las puntas y crean un efecto visual de mayor grosor. En cambio, las melenas excesivamente largas o muy desfiladas suelen perder cuerpo con facilidad y hacen que el cabello parezca más escaso. La técnica de secado es otro de los aspectos que más diferencia marca. Muchos peluqueros aconsejan levantar las raíces desde el primer momento utilizando el secador con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo. Cuando el cabello está casi seco puede utilizarse un cepillo redondo para aportar movimiento, siempre evitando dirigir el aire caliente de arriba hacia abajo durante todo el proceso, ya que esto favorece que el pelo quede completamente plano. Otro truco consiste en cambiar ligeramente la dirección de la raya mientras se seca el cabello. Ese pequeño gesto ayuda a despegar la raíz y aporta una sensación inmediata de mayor volumen.
¿Es malo lavarlo todos los días?

Una de las falsas creencias más extendidas es pensar que cuantos más cosméticos se utilicen, mejor aspecto tendrá el cabello. En el caso del pelo fino sucede justo lo contrario. Espumas ligeras, sprays texturizantes o productos específicos para aportar volumen suelen ofrecer mejores resultados que aceites muy densos o cremas de peinado pesadas. Los expertos recomiendan utilizar únicamente la cantidad necesaria y evitar acumular varias capas de producto, ya que el cabello pierde movimiento y acaba ensuciándose antes. En verano, el sudor, el protector solar y la humedad hacen que el cabello fino se engrase con mayor rapidez. En estos casos, utilizar un champú suave y adaptado puede ser más beneficioso que espaciar los lavados y permitir que la grasa se acumule. Lo importante no es tanto la frecuencia, sino emplear productos respetuosos con el cuero cabelludo y aclarar siempre muy bien los restos de cosméticos. Además de cuidar la rutina de lavado, los peluqueros recomiendan incorporar un protector solar capilar. El cabello fino suele ser más vulnerable a la radiación ultravioleta y a las agresiones externas. Proteger la fibra capilar ayuda a evitar que pierda hidratación, elasticidad y resistencia. También aconsejan aclarar el cabello con agua dulce después de cada baño en la piscina o en el mar para eliminar los restos de cloro y sal, dos factores que pueden alterar su textura y hacer que se vuelva más áspero y quebradizo.