Los peluqueros coinciden: “El pelo con canas se seca más en verano y necesita más nutrición que un cabello teñido oscuro”

El cabello con canas pierde hidratación con mayor facilidad que otras melenas y necesita mascarillas nutritivas, protección solar capilar y una rutina adaptada para evitar la sequedad y el tono amarillento

Cada vez son más las personas que deciden lucir sus canas con naturalidad. Lo que hace unos años se ocultaba bajo el tinte hoy se ha convertido en una auténtica declaración de estilo. Sin embargo, llevar el cabello blanco o gris también implica adaptar la rutina de cuidado, especialmente durante el verano. El sol, la sal del mar, el cloro de las piscinas y las altas temperaturas afectan a todo tipo de melenas, pero los peluqueros coinciden en que el cabello con canas suele ser uno de los que más sufre durante estos meses. Lejos de lo que muchas personas creen, un pelo canoso no siempre es más resistente. De hecho, numerosos profesionales del sector aseguran que necesita más hidratación y nutrición incluso que muchos cabellos teñidos de oscuro. El motivo está en su propia estructura.

¿Por qué las canas se resecan más?

Las canas aparecen cuando el folículo piloso deja de producir melanina, el pigmento responsable del color del cabello. Esa pérdida no solo cambia el tono de la melena, sino que también modifica algunas de sus propiedades físicas. La ausencia de melanina hace que el cabello pierda parte de su protección natural frente a las agresiones externas. Durante el verano, cuando la radiación ultravioleta es más intensa, esa falta de pigmento deja la fibra capilar más expuesta al daño solar. El cabello gris o blanco es especialmente vulnerable a los efectos de los rayos UV, que degradan la queratina y favorecen la aparición de sequedad, encrespamiento y pérdida de brillo. Por eso muchos peluqueros observan que, tras las vacaciones, quienes lucen canas suelen llegar al salón con una melena mucho más áspera que quienes mantienen un cabello oscuro.

Los especialistas explican que el cabello canoso suele presentar una cutícula más irregular y una menor capacidad para retener la hidratación. El resultado es una fibra más porosa que pierde agua con mayor facilidad y que, además, responde peor a las agresiones del sol, el viento o el agua salada.  Eso hace que muchas personas noten que sus canas se vuelven más rígidas, ásperas e incluso difíciles de peinar durante los meses de verano. A diferencia de un cabello teñido de oscuro, que muchas veces incorpora tratamientos cosméticos con aceites o agentes acondicionadores tras la coloración, el cabello blanco natural depende casi exclusivamente de los cuidados diarios para mantener su hidratación.

El sol también amarillea las canas

Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que basta con utilizar un champú hidratante. Los profesionales recomiendan diferenciar dos conceptos que muchas veces se confunden: hidratar y nutrir. La hidratación aporta agua al cabello para evitar la sequedad, mientras que la nutrición incorpora aceites y lípidos que ayudan a reforzar la barrera protectora de la fibra capilar. En el caso de las canas, ambas necesidades suelen ir de la mano. Por eso, además de utilizar un champú suave, los peluqueros aconsejan incorporar mascarillas nutritivas una o dos veces por semana y finalizar la rutina con aceites ligeros o sérums específicos para sellar la cutícula y reducir el encrespamiento. Otro de los problemas más habituales durante el verano es la aparición de reflejos amarillentos. Muchas personas piensan que se trata únicamente del efecto del cloro de la piscina, pero la realidad es que la radiación solar también acelera la oxidación de la fibra capilar. La combinación de sol, contaminación, sal y cloro favorece que el cabello blanco pierda luminosidad y adquiera ese tono amarillento que tantos intentan evitar.  Para prevenirlo, los especialistas recomiendan utilizar de forma ocasional champús con pigmentos violetas o plateados, formulados específicamente para neutralizar esos reflejos cálidos sin alterar el color natural del cabello.

Protección solar también para el pelo

Del mismo modo que nadie entiende ya un día de playa sin protector solar para la piel, los expertos insisten en que el cabello también necesita protección. Los protectores capilares con filtros UV ayudan a minimizar los daños provocados por la radiación y reducen la pérdida de agua de la fibra capilar. También aconsejan aclarar el cabello con agua dulce después de cada baño en el mar o la piscina para eliminar restos de sal y cloro, dos agentes que favorecen la sequedad y aumentan el riesgo de rotura. Lucir unas canas brillantes no depende únicamente del corte de pelo o del peinado. La diferencia suele estar en la constancia. Los peluqueros coinciden en que una rutina sencilla, compuesta por un champú adecuado, mascarillas nutritivas, protección solar y un buen sérum o aceite capilar puede transformar completamente el aspecto del cabello blanco durante los meses de verano. Mantenerlas hidratadas, nutridas y protegidas permitirá que lleguen al otoño con un aspecto mucho más suave, brillante y saludable.