¿Qué papel juega el Botox en el bruxismo?
“Hay una sensación de flotación, una sensación inmediata de calma en toda la zona de la mandíbula, lo que ayuda a aliviar la tensión y evita que la boca cruja al abrirla“, afirma el Dr. Riba, al frente de la Unidad de Cirugía Oral y Maxilofacial de Face Clinic.
Las micro-inyecciones de toxina botulínica tipo A o ‘botox’ provocan un bloqueo de los terminales de un neurotransmisor que se llama acetil-colina. “En el caso del bruxismo, aunque la “orden” sigue saliendo del cerebro, el encargado de ejecutarla, la musculatura masticatoria, está bloqueada. Esto frena la hiperactividad muscular y hace que desaparezca el dolor derivado de ella”. Asegura el Dr. Francisco Riba.
La función principal de la toxina botulínica es relajar el músculo masetero hipertrofiado y, en el caso de la masticación, una inyección es suficiente para abrir los músculos masticadores.
¿Cuándo se notan los resultados?
Los especialistas de las clínicas dentales de Face Clinic, indican que el efecto máximo se produce unos 15 días después de la inyección y dura unos 4-6 meses. Es un tratamiento que no cambia las facciones pero sí las suaviza aunque este no es su objetivo final.
“Si es cierto que, a la larga, el bruxismo provoca mandíbulas tan desarrolladas como cuando ejercitamos un determinado músculo en el gimnasio. Al relajarse, permiten suavizarlas y afinar los rasgos”, según el Dr. Riba.
Este tipo de tratamiento debe ser realizado siempre por especialistas en Cirugía Maxilofacial y de una manera controlada. Estos especialistas son los únicos expertos en dolor orofacial y conocen perfectamente la anatomía de la zona.Saben exactamente dónde y cuándo deben hacer la infiltración así como la cantidad que se debe infiltrar para que sea seguro y efectivo.
Problemas deribados del mal uso
Además del abuso, los especialistas en cirugía oral y maxilofacial se están encontrado con otro problema. Pacientes que recurren a la toxina botulínica con fines estéticos y que además, al padecer bruxismo se les inyecta toxina botulínica en la zona afectada de una manera no adecuada.
En definitiva, los expertos hacen hincapié en que la toxina botulínica debe administrarse siempre bajo el criterio de los especialistas en cirugía oral y maxilofacial, y su uso debe estar muy controlado. Precio del tratamiento: 500 €