Los 8 tipos de brochas que necesitas para hacer un maquillaje en condiciones

Las que no te pueden faltar y algunas opcionales para elaborar tu kit de brochas esenciales de tocador

Aunque las manos son una herramienta fundamental en el maquillaje y muchos profesionales prefieren el acabado que permiten las yemas de los dedos en algunos casos, contar con un set de brochas básico es imprescindible para conseguir un maquillaje favorecedor.

A la hora de elegir el nuestro, puede que los sets de brochas que se comercializan normalmente no sean los más adecuados, bien porque incluyen más brochas de las que realmente necesitamos o bien porque algunas de las más básicas faltan. Por eso, para configurar nuestro kit, lo más recomendable es seleccionar las brochas concretas que nos interesan para no caer en compras innecesarias.

¿Cuáles son esas brochas?

Brochas imprescindibles para el maquillaje

Aunque es algo que depende en gran medida de la cantidad y el tipo de productos de maquillaje que usemos tanto en el día a día como en ocasiones especiales, hay una serie de brochas que no nos pueden faltar en el tocador, bien porque sirven para varios usos, bien porque son insustituibles.

Adicionalmente, recopilamos algunas que son de carácter opcional ya que son sustituibles por otras herramientas, o por las mismas manos, acabados igual de favorecedores.

Brocha para la base de maquillaje (opcional)

Si buscamos un acabado natural y traslúcido, como de efecto «segunda piel» (tendencia actual en el maquillaje), lo mejor será optar por una esponja tipo huevo como la Beauty Blender. Se utiliza humedecida en agua para que no absorba la base y se aplica a toquecitos para obtener un acabado perfecto, ajustando las diferentes formas de su diseño a los contornos de la cara.

Como alternativa, podemos aplicar la base con las yemas de los dedos, con la ventaja de que el calor de las manos ayudará a que la base se funda mejor con la piel. También es una técnica que permite controlar mejor la cantidad de producto así como el acabado, si bien resulta ligeramente engorroso por el riesgo de manchar la ropa o las herramientas.

Si preferimos aplicar con una brocha el fondo de maquillaje, podemos escoger entre distintos tipos de brochas según el acabado que prefiramos. De más natural a menos natural y más cubriente, serían:

– Las brochas tipo mofeta permiten un acabado muy ligero gracias a la combinación de pelo natural (negro) y sintético (blanco). Además, son brochas multiusos.

– Las brochas de corte plano permiten un acabado más cubriente que las esponjas, aunque igualmente natural. Funcionan bien con todo tipo de productos fluidos, no solo bases.

– Las brochas tipo «toothbrush» están en al misma línea que las de corte plano gracias a su cabezal tupido y suave. Ofrecen un acabado uniforme y semicubriente.

– Las de punta tipo «lengua de gato» (de cabezal plano y perfil redondeado) proporcionan un acabado aún más cubriente y, por tanto, menos natural. Se pueden usar para aplicar el corrector también.

Corrector (opcional)

Para aplicar el corrector tampoco es imprescindible usar una brocha, ya que podemos conseguir un resultado muy natural dando toquecitos con las yemas de los dedos. Igualmente, la esponja de maquillaje es útil para aplicar el corrector en el contorno de los ojos y en puntos localizados.

Pero si preferimos no manchar nuestras manos con el maquillaje, las más adecuadas son las brochas de punta redondeada y compacta con cabezal plano. Las encontraremos de diferentes tamaños en función de la zona para la que están diseñados.

Así, solo tendremos que valorar cuál nos conviene más en función de dónde nos aplicamos el corrector normalmente. Si únicamente lo hacemos en la zona de las ojeras, una brocha de pequeño tamaño bastará y además la podremos utilizar en pequeñas imperfecciones del rostro. Si por el contrario usamos el corrector para iluminar y trabajar los contornos, lo mejor será una brocha de tamaño medio.

Polvos

La mejor forma de aplicarlos en rostro, cuello y escote es utilizar una brocha grande de rostro, con pelo largo y suelto (la brocha tipo kabuki). La misma brocha nos puede servir tanto para aplicar polvos sueltos de acabado como para los bronceadores, aunque si deseamos contornear, necesitaremos más precisión, por lo que será mejor optar por una con forma en punta o biselada.

Brochas básicas para maquillar los ojos

Aunque podemos aplicar sombras con los dedos, las brochas y pinceles de ojos ofrecen una precisión inigualable e imprescindible desde nuestro punto de vista para este tipo de maquillaje. Básicamente, podemos reducirlo a dos brochas imprescindibles:

Una para aplicar sombras: de pelo más bien corto y denso para recoger la cantidad de polvo suficiente y poder aplicarlo con precisión, minimizando el riesgo de manchas.

Una para mezclar: nos sirve para fundir transiciones entre diferentes colores y tonos, así como para difuminar las sombras cuando nos interese un acabado degradado, por ejemplo, en un ahumado de ojos.
Opcionalmente, podemos contar con una brocha (o pincel) para delinear: Puede ser una de pelo corto y punta plana, una con punta biselada o un pincel, ya que lo que se necesita en este caso es control y precisión a la hora de crear el «eyeliner».

Colorete

Aunque casi cualquier brocha de rostro puede servirnos en un momento dado para aplicar el rubor en las mejillas, son las de corte redondeado y pelo suave y largo las más apropiadas. En concreto, suelen ser de tamaño medio y pueden tener también diseño biselado para acompañar el trazo ascendente del colorete.

La clave de este tipo de brocha es que atrape la cantidad justa de producto y lo extienda de forma sutil.

Brocha para iluminador

Podemos recurrir a diferentes brochas de rostro para aplicar puntos de luz favorecedores sobre el rostro. Siempre dependerá del tipo de producto. Si hablamos de polvos, necesitaremos brochas de pelo natural, largo y más bien suelto (planas, en punta o biseladas). Si se trata de un iluminador en crema, podemos aplicarlo con las yemas de los dedos o con pinceles de pelo sintético más compactos.

En ambos casos, podemos recurrir a la esponja de rostro para iluminar puntos concretos con la parte más fina de su diseño.

Brocha para contorno (opcional)

Si aplicamos maquillaje de contorno (sustituible por polvos de sol, por ejemplo), dependerá de si es en crema o en polvo, al igual que sucede con el iluminador. Lo deseable es que la brocha tenga una punta redondeada, biselada o ligeramente afilada para con seguir precisión en el trazo.

Pincel de labios

Si buscamos un acabado impecable cuando nos pintamos los labios, esta es una herramienta indispensable. Se utiliza para aplicar el labial una vez hemos utilizado el perfilador, depositando pequeñas cantidades que recogemos del pintalabios.

El pincel ideal es de pequeño tamaño y con pelo largo y firme, para obtener la precisión necesaria.

Con este set de brochas tendremos todo lo necesario para conseguir un buen maquillaje de tendencia favorecedor: de apariencia natural y con los toques justos de brillo.