José Manuel Soto vuelve a Sevilla tras su aventura en Supervivientes y revela qué fue lo que más añoró durante su estancia en Honduras, desde la Semana Santa hasta uno de los bocados más emblemáticos de la gastronomía sevillana
Después de más de tres meses alejado de casa, de los suyos y de una de las primaveras más espectaculares que se recuerdan en Sevilla, José Manuel Soto vuelve poco a poco a la normalidad. El cantante sevillano, una de las voces más reconocibles de la música española desde hace más de tres décadas, reapareció esta semana sobre la pasarela de Sevilla Fashion Swim, el nuevo proyecto que aspira a convertir la capital andaluza en referente nacional de la moda baño. Su presencia se convirtió en una de las grandes sorpresas de la jornada. Apenas unos días después de regresar de su participación en Supervivientes, el popular concurso de supervivencia de Telecinco, Soto se subió a la pasarela luciendo uno de los bañadores que le acompañaron durante su aventura en Honduras y compartió con los asistentes algunas de las anécdotas que marcaron su experiencia.
El sabor que más echó de menos
El artista reconoce que lo más difícil de su paso por el programa no fue el hambre ni las duras condiciones de convivencia, sino todo lo que dejó atrás en Sevilla. “He estado fuera desde el 1 de marzo hasta el 15 de junio. He perdido toda la primavera, la Semana Santa, las ferias, el campo, el Rocío… y ha sido una primavera muy bonita”, explica. “Me la he perdido entera, pero bueno, me ofrecieron esta aventura y pensé: venga, vamos a ver qué pasa”. Durante su estancia en Honduras, Soto se convirtió en uno de los concursantes más veteranos de la edición. Su carácter tranquilo y su experiencia vital le llevaron a ejercer en muchas ocasiones como una especie de consejero para sus compañeros.

Entre conversación y conversación, las referencias a Sevilla eran constantes. “Allí pasábamos mucho tiempo hablando de comida”, recuerda entre risas. “Yo les hablaba de Sevilla, de los bares del centro, de la costumbre de tapear y de las cosas que más echaba de menos”. Entre todas ellas, había una especialmente recurrente: el montadito de pringá. “Les explicaba lo que era y estaban todos deseando probarlo. Allí no saben lo que es. Les contaba que lleva chorizo, tocino y morcilla todo picadito dentro de un pan tostado. Se nos hacía la boca agua”.
El regreso más esperado
Tras más de cien días fuera de casa, el regreso tuvo un orden muy claro. Antes que cualquier otra cosa, la prioridad era reencontrarse con su entorno más cercano. “Lo primero fue llegar a casa, ver a mi familia, abrazar a mis amigos y contarles todo lo que había vivido. La gente te pregunta muchas cosas y quieres compartir la experiencia”. Su presencia en Sevilla Fashion Swim tuvo además un componente especialmente simbólico. Soto desfiló con uno de los bañadores que utilizó durante su participación en el reality, perteneciente a la firma Maricruz. A la hora de hablar de estilo masculino para el verano, el cantante lo tiene claro. “En la playa hay que ir fresquito”, asegura. “Me gusta la ropa cómoda, ligera, agradable y práctica. Camisas frescas, prendas que tengan algún bolsillo para guardar las cosas y que te permitan estar cómodo”.
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Durante el desfile también aprovechó para observar las nuevas propuestas de moda baño presentadas por las distintas marcas participantes. “He visto varios bañadores muy bonitos. Ahora lo que espero es que me los regalen”, bromea. Más allá de la anécdota, su participación puso el broche final a una jornada que combinó moda, entretenimiento y proyección de futuro para Sevilla. Un regreso a casa que, después de perderse la primavera sevillana, sabe todavía mejor. Porque si algo ha quedado claro tras su paso por Supervivientes, es que José Manuel Soto puede sobrevivir a muchas cosas, pero sigue teniendo una debilidad irrenunciable: Sevilla, su gente y un buen montadito de pringá.