Lo que parecía una sencilla campaña publicitaria con tintes humorísticos ha terminado convirtiéndose en uno de los asuntos más comentados de la actualidad social. Irene Rosales se ha situado de nuevo en el foco mediático tras protagonizar una acción promocional para Grefusa que, además de hacerse viral en cuestión de horas, ha provocado una contundente reacción de su exmarido, Kiko Rivera. El DJ no ha ocultado su enfado y ha respondido públicamente con un duro mensaje que ha reabierto un conflicto que muchos consideraban ya superado. La polémica gira en torno a una gran lona publicitaria instalada en el centro de Madrid y un spot publicitario en redes sociales. En ella aparece la colaboradora e influencer sevillana sosteniendo uno de los productos de la conocida marca de snacks junto a un mensaje que juega con el doble significado de la palabra “kiko”, utilizada tanto para referirse al popular maíz tostado como al nombre de su exmarido. La repercusión fue todavía mayor cuando la propia Irene Rosales compartió la imagen en sus perfiles sociales coincidiendo con una fecha muy especial para ella. La sevillana acababa de cumplir 35 años y decidió publicar la fotografía de la lona acompañándola de un comentario en tono humorístico.
Una respuesta que no se hizo esperar
Quien no recibió la acción publicitaria con el mismo sentido del humor fue precisamente Kiko Rivera. Apenas unas horas después de que la campaña comenzara a viralizarse, el DJ publicó un extenso comunicado en sus redes sociales en el que mostraba abiertamente su malestar. Desde Mallorca, donde se encuentra desarrollando varios compromisos profesionales, Kiko criticó duramente la participación de su exmujer en la campaña y aseguró sentirse directamente señalado por el mensaje. En su escrito lamentó que una acción de este tipo pudiera afectar a la relación cordial que ambos habían intentado mantener desde su separación. El artista recordó además que ambos comparten la responsabilidad de educar a sus dos hijas y defendió que el respeto debería ser una prioridad por encima de cualquier otra consideración. Sin embargo, conforme avanzaba el comunicado, el tono fue endureciéndose progresivamente hasta convertirse en una de las intervenciones públicas más contundentes que ha realizado desde el fin de su matrimonio.
Los dardos más directos
La frase que más repercusión ha tenido llegó en la parte central de su mensaje. El artista aseguró que existe una realidad que, según él, ninguna campaña publicitaria ni ninguna entrevista podrá cambiar. El DJ también aprovechó para reivindicar el papel que desempeñó en la vida de Irene Rosales antes de que esta se convirtiera en un rostro habitual de la prensa del corazón y de la televisión. En varios momentos de su comunicado hizo referencia al pasado de la influencer, sugiriendo que su proyección mediática está estrechamente vinculada a la relación que ambos mantuvieron durante más de una década. Sus palabras han provocado opiniones muy divididas. Mientras algunos seguidores consideran que el artista tenía motivos para sentirse aludido por la campaña, otros creen que sus declaraciones cruzan una línea demasiado personal y reabren heridas que parecían cerradas.
La polémica resulta especialmente llamativa porque contrasta con la imagen de cordialidad que ambos transmitieron tras anunciar su separación en agosto de 2025. Después de varios años de matrimonio y dos hijas en común, Irene Rosales y Kiko Rivera comunicaron entonces que habían decidido emprender caminos distintos, insistiendo en que la decisión se había tomado desde el respeto mutuo y pensando siempre en el bienestar familiar. Desde aquel momento, cada uno ha reconstruido su vida sentimental. Irene mantiene actualmente una relación con el empresario sevillano Guillermo Famín, mientras que Kiko continúa vinculado sentimentalmente a la bailaora y coreógrafa Lola García. Ambos habían intentado mantener un perfil discreto respecto a su vida privada, aunque en varias ocasiones han protagonizado comentarios cruzados en televisión y redes sociales. Ahora, una campaña publicitaria que nació con la intención de generar conversación ha terminado convirtiéndose en el escenario de un nuevo desencuentro entre dos de los personajes más conocidos de la crónica social española. Mientras Irene Rosales guarda silencio por el momento y no ha respondido a las declaraciones de su exmarido, la polémica continúa creciendo y demuestra una vez más que cualquier gesto relacionado con la expareja sigue despertando un enorme interés público.