Kiko Rivera e Irene Rosales han decidido poner fin a su matrimonio después de once años de relación y nueve como marido y mujer. La pareja, que tiene en común dos hijas, Ana —que en diciembre cumplirá 10 años— y Carlota, de 7, ha tomado esta determinación de manera conjunta y sin terceras personas de por medio.
La revista Semana ha adelantado en exclusiva la noticia, confirmando que la ruptura se ha producido en términos “cordiales”. Ambos llevaban tiempo analizando la situación y han llegado a la conclusión de que lo mejor era emprender caminos separados, manteniendo siempre el compromiso con sus niñas.
Una historia con altibajos
La relación entre el hijo de Isabel Pantoja y la sevillana no ha sido ajena a las dificultades. A lo largo de estos años han enfrentado problemas de salud, distanciamientos familiares y tensiones mediáticas, pero siempre habían intentado sobreponerse priorizando la estabilidad de su núcleo.
Pese a la separación, tanto Kiko como Irene han dejado claro que seguirán “luchando por su familia”. Para ambos, la crianza y la felicidad de sus hijas continúan siendo la máxima prioridad, aunque ya no lo hagan como pareja.
Últimos gestos en redes sociales
La ruptura sorprende especialmente porque hasta hace pocas semanas la pareja se mostraba unida en redes sociales, disfrutando de unas vacaciones en Menorca junto a sus hijas y a Francisco, el hijo mayor de Kiko. “La isla nos ha regalado paisajes de postal, pero lo mejor ha sido el tiempo en familia”, escribía Kiko entonces en Instagram.
También Irene compartía reflexiones que ahora adquieren otro sentido: “La clave no está en crear el momento perfecto, sino en crear momentos felices”. Sus palabras dejan entrever la manera en que afronta esta nueva etapa, centrada en sus hijas y en el futuro que tiene por delante.