Lourdes Montes habla sobre la paternidad de Fran Rivera: “El bebé le da pereza”

La diseñadora se sincera sobre cómo lleva el torero la llegada de su tercer hijo

Lourdes Montes ha hablado con total sinceridad sobre cómo está viviendo Fran Rivera la reciente llegada de su tercer hijo. La diseñadora y empresaria, que siempre ha mostrado un perfil cercano y sin tapujos, ha explicado cómo ha cambiado la implicación del torero con la paternidad a medida que han ido ampliando la familia.

Las polémicas palabras de Lourdes

“Con la primera se implicaba más, con el segundo menos y con este se implica poquísimo”, reconoce Lourdes entre risas. “Ya me lo dijo una amiga mía: ‘A más niños, menos implicación de los padres’, y es totalmente real”, añade, confirmando lo que muchas madres experimentan cuando los hijos crecen en número… pero no siempre en ayuda por parte de sus parejas.

Lourdes asegura que Fran está feliz con el nuevo bebé, pero que el cansancio, la rutina y la experiencia previa hacen que no esté tan volcado como lo estuvo con su hija Carmen, la mayor. “Está encantado, pero es verdad que con Carmen estaba más encima. Yo le llamo al orden, pero lo que pasa es que con los mayores lo suple, porque se ocupa un montón”. Según Lourdes, el problema no es falta de cariño, sino de energía. “El bebé le da más pereza”, comenta con naturalidad. Una frase que no pretende ser crítica, sino simplemente una descripción de cómo cambia la dinámica familiar con cada nuevo hijo.

Las noches son lo peor

Cuando le preguntan qué es lo que más le cuesta a Fran con el nuevo bebé, Lourdes lo tiene claro: “Las noches, como a todos”. Y es que el descanso interrumpido sigue siendo el gran reto para cualquier padre o madre, incluso con experiencia. “Las noches son duras, y él lo nota”, asegura.

Estas declaraciones, lejos de generar polémica, han sido recibidas con simpatía por muchos padres y madres que se sienten reflejados en la evolución de la implicación de su pareja con cada nuevo hijo. Lourdes no pretende sentar cátedra, solo hablar desde su propia vivencia. Y en un mundo donde cada vez se valora más la maternidad y paternidad reales —sin filtros ni idealizaciones—, su sinceridad se agradece.

Una confesión cercana que muestra cómo hasta las familias más mediáticas viven los mismos retos y desequilibrios que cualquier otra.