La periodista de Antena 3 abre el debate sobre la presión estética, el bótox y la delgadez en televisión
La presión estética en televisión vuelve a situarse en el centro del debate tras las declaraciones de Noor Ben Yessef. La periodista sevillana, vinculada desde hace años a Antena 3, ha alzado la voz en una entrevista reciente para denunciar una realidad que, según asegura, sigue muy presente en el sector. “No es normal que con 24 años en televisión te inciten a pincharte bótox”.
La presión estética desde el inicio en televisión
Formada en Periodismo y con trayectoria como reportera y presentadora en programas como Espejo Público, Ben Yessef se define como una “periodista todoterreno”. Sin embargo, su carrera no ha estado al margen de una exigencia que va más allá de lo profesional. “Claramente existe una presión estética”, explica. Una presión que, según relata, se manifiesta desde los primeros pasos en televisión. Recuerda con sorpresa el momento en el que, siendo muy joven, le señalaron una arruga al fruncir el ceño. “Estaría bueno que con 24 años no se me notara”, reflexiona, cuestionando la normalización de ciertos estándares.
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La delgadez como norma no escrita en pantalla
La periodista también pone el foco en cómo esta exigencia se traslada al cuerpo. “Muchas compañeras empezaron con una talla y con los años han ido adelgazando”, señala, apuntando a una transformación progresiva que, en su opinión, no es casual. En su discurso, introduce además el papel de las redes sociales, donde esa presión se amplifica. Habla de una “competición que nadie nombra”, pero que, sin embargo, parece marcar el ritmo de muchas profesionales. Una carrera silenciosa en la que la delgadez y la imagen se convierten en referencia constante. La exposición continua a esos modelos, explica, puede reactivar inseguridades y generar una mirada crítica hacia una misma.
Las declaraciones de la periodista ponen sobre la mesa una cuestión de fondo: hasta qué punto la apariencia sigue condicionando carreras profesionales en el ámbito audiovisual. Más allá de casos concretos, su testimonio invita a reflexionar sobre los límites entre la exigencia profesional y la presión estética, y sobre la necesidad de construir referentes más diversos en pantalla.