Ni tres broches ni alfileres: Rocío Osorno se decanta por un lazo para llevar el mantoncillo en la Feria

La diseñadora sevillana inaugura la temporada de flamenca con un vestido burdeos de ensueño y una técnica de lazada en terciopelo que promete desbancar a las tendencias de pasarela

Rocío Osorno ha vuelto a demostrar por qué es la referente absoluta de la moda flamenca en redes sociales. Al abrir su temporada con un impresionante diseño en color burdeos con lunar flocado, la sevillana no solo ha impactado por la elección cromática, sino por un detalle técnico que ha pasado de ser un recurso “de abuela” a la tendencia más buscada de 2026: el mantoncillo atado con lazo de terciopelo.

A pesar de que las pasarelas de SIMOF de principios de año apostaron mayoritariamente por la técnica de los tres broches para fijar el mantoncillo de forma simétrica, Rocío ha roto moldes. Su propuesta se aleja de la rigidez de los metales para abrazar la suavidad de la pasamanería, un movimiento que sus seguidoras ya han bautizado como el “truco definitivo” para las que buscan comodidad y estilo sin riesgos.

Esta técnica no es solo una cuestión estética; es una declaración de intenciones sobre la conservación de la moda artesanal. Al sustituir los alfileres por una lazada de terciopelo a juego con el lunar flocado del vestido, Rocío propone una solución inteligente para no agujerear los tejidos delicados.

El adiós a los broches tradicionales

Durante años, la norma no escrita dictaba que el mantoncillo debía quedar perfectamente anclado con tres puntos de sujeción. Aunque esto aporta una silueta impecable, el daño que los alfileres y el peso de los broches causan en la seda del mantoncillo y en el tejido del traje es, a menudo, irreversible. La propuesta de Rocío Osorno este año rescata el uso del terciopelo como elemento estructural, permitiendo que el mantoncillo caiga de forma más natural sobre el pecho.

El vestido elegido para este debut no ha sido menos comentado. Se trata de un diseño en color burdeos, un tono que vuelve con fuerza este 2026, adornado con lunares flocados en terciopelo. Este detalle no es baladí: la textura del lunar conecta directamente con el lazo que sujeta el mantoncillo, creando una armonía visual que la pasamanería tradicional no siempre logra. El flocado aporta un relieve y una elegancia que elevan el traje a una categoría casi de alta costura flamenca.

 

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La propia diseñadora ha abierto el debate con sus seguidoras sobre qué opción funciona mejor. Por un lado, un mantoncillo de fleco corto —una de las tendencias más frescas de la temporada— que aporta un aire juvenil y ligero. Por otro, la segunda opción con flores en contraste. Mientras que la flor burdeos apuesta por el monocolor y la sobriedad, el toque rosa rompe la monocromía, aportando luz al rostro y un aire más primaveral.

Para aquellas que quieran seguir sus pasos este año, la clave está en elegir una cinta de terciopelo de buena calidad y con el ancho suficiente para que el nudo no se resbale. La ventaja de esta técnica es la versatilidad: permite ajustar la altura del mantoncillo a lo largo del día y, lo más importante, mantiene intactas las fibras de seda de los flecos, que suelen sufrir especialmente con los cierres metálicos.

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