Casas que no necesitan decoración (y aún así la tienen)

  • Estilo de vida
  • HACE 3 meses, 12 días

Visitamos y analizamos una casa ubicada en un paraíso de las Islas Baleares en la que la arquitectura y la decoración se ponen al servicio del paisaje

Hay casas que están edificadas en un lugar de tanta belleza que no necesitan hacer alardes arquitectónicos ni recurrir a trucos decorativos sofisticados. Basta con respetar y potenciar el entorno para que el resultado sea tan maravilloso que se convierta en un lugar mágico de donde no querer salir.

Hoy os quiero enseñar una de esas casas. Está ubicada en uno de esos paraísos que hay en las islas Baleares, un pueblo pequeño donde se puede ir en bicicleta saludando a los tenderos o a los dueños de los pocos restaurantes ideales a pie de mar. Donde el marinero del puerto deportivo te conoce porque ha cuidado de tus hijos mientras hacían un curso de vela -¡y te ha visto vigilándolos con unos prismáticos por si se volcaba el optimist!-. Donde el paisaje está dominado por un mar Mediterráneo que cada día te asombra con diferentes variaciones de azules. Donde las puestas de sol te dejan sin respiración.

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Con estas premisas, la arquitectura sólo puede ponerse al servicio del paisaje, creando espacios abiertos con grandes ventanales que dejen que se cuele el exterior en el gran salón con la cocina incorporada y en cada uno de los cinco dormitorios de que consta la casa.

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Igualmente ocurre con la decoración: mobiliario de diseño sencillo, algunos cuadros escogidos y complementos de cama neutros.

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La zona de sofás se articula alrededor de la chimenea y orientada al mar. La pared norte, junto a unas escaleras que conducen a una terraza desde donde dominar aún más si cabe la bahía, está presidida por un gran cuadro del pintor Alejandro Corujeira y unas flores de papel colocadas sobre un taburete de madera.

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En la zona de comedor, una consola de líneas rectas flanqueada por una escultura de madera de Leandro Seixas.

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Un pequeño mueble pintado en verde, con una lámpara de cristal y un jarrón con flores secas ofrece un ejemplo de cómo hacer una composición bonita con objetos simples. En la pared, un collage de Isidro Ferrer.

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Detalle de unas figuras orientales de herencia familiar junto a un lienzo de Carmen Pombo.

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Cocina abierta al salón y a las vistas principales.

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El pasillo que separa dos de los dormitorios, con collages de Laura Mira.

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El dormitorio principal es muy amplio y tiene salida a la zona de comedor exterior. La cama está sobre una tarima y tiene cabecero de obra, sobre el que destaca un cuadro en suaves azules y verdes de Corujeira. ¡Aunque el mejor cuadro es el mar que se cuela en la cama!

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Detalle de uno de los baños.

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En esta habitación, para colocar la cama con vistas al mar sin impedir la apertura de las puertas del armario y baño, el cabecero se ha separado de la pared, alojando detrás las mesillas. Unos grandes ventanales correderos orientados al sur dan acceso al jardín de cactus.

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Otro de los dormitorios donde la luz se entra a todas horas.

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El paisajismo, al igual que la casa, no hace sino respetar el entorno natural privilegiado. La finca tiene un par de hectáreas de viñedo alrededor, algunos frutales en la zona de entrada y plantas autóctonas de bajo mantenimiento. Y cactus, muchos cactus, a modo de esculturas naturales que decoran el dormitorio orientado al sur o bordean la piscina sin restar protagonismo a las vistas, formando una composición equilibrada.

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¡Sobran las palabras!

P.D. Si queréis ver más detalles de Sa Clau –o incluso pasar unos días en ella- podéis entrar en la página de Fincallorca.

Las fotos son de Cuarto de Maravillas.

Cuarto de maravillas
«Cuarto de maravillas» es un blog sobre cultura y estilo de vida. Un sitio donde descubrir curiosidades.

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