Diez mitos de la maternidad que siguen escuchando las madres

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  • HACE 6 meses, 25 días
Diez mitos de la maternidad que siguen escuchando las madres

Que si «parece una barriga de niño», que si «ahora debes reposar», que si «no lo cojas en brazos que se acostumbra»... ¿hay algo de cierto en todo esto que se ha dicho durante generaciones?

Por si no fueran pocos los temores y dudas que le surgen a una madre durante el embarazo (especialmente en el primero), la maternidad tradicionalmente ha estado rodeada de una serie de creencias sin fundamento que aún a día de hoy, con los avances de la ciencia y la medicina, parecen seguir vigentes. Son los mitos de la maternidad. Mitos que han ido pasando de generación a generación y que tienden a confundir a las futuras madres y crear falsas expectativas cuya realidad, después cuesta asimilar.

Debes comer por dos

Un mito infundado que muchas veces se convierte en excusa para cometer excesos durante el embarazo. Excesos que luego cuesta mucho quitar de encima pasados los nueve meses. Si bien es cierto que una embarazada no debe hacer dieta de ningún tipo para garantizar el aporte nutricional suficiente al feto, también es esencial que lleve una alimentación equilibrada y guiada, lógicamente, por una mayor ingesta de calorías diarias. Pero no. Dentro de esta ingesta no se incluyen las calorías vacías de la comida basura

Por lo demás, debes tener en cuenta que el aumento de peso durante el embarazo no suele corresponder al aumento equivalente de la acumulación de grasas en el cuerpo de la madre. Además del bebé, que suele añadir en torno a los 3 kilos al peso total, cuentan la placenta (alrededor de medio kilo), el útero (unos 900 gramos), el líquido amniótico (unos 900 g), la hinchazón del pecho (sobre los 450 g), etc. (Según el manual «Embarazo para Dummies»).

La forma de la barriga

Es una creencia popular muy arraigada que dependiendo de la forma que tenga la tripa de la embarazada, podremos saber el sexo del bebé. Así, si la tripa tiene forma puntiaguda, es porque el bebé será varón. Y si es redondeada, será niña. Pero lo cierto es que no hay datos científicos que así lo demuestren y, hoy por hoy, la única prueba que nos permite conocer el sexo del bebé es la ecografía.

Los ardores son por el pelo

Otro de los mitos de la maternidad que sobrevive generaciones. Tradicionalmente se creía que cuando una embarazada sufría ardores estomacales, un síntoma frecuente durante la gestación, era porque el niño iba a tener mucho pelo. La causa real de la acidez durante el embarazo es física y química a la vez: por un lado, el aumento de la progesterona, una hormona que provoca la relajación del esfínter gastroesofágico que controla que los ácidos permanezcan dentro del estómago. También durante el embarazo se produce una disminución del ácido clorhídrico en el cuerpo, lo que dificulta y realentiza las digestiones.

La otra causa es puramente física, ya que responde al extraordinario crecimiento del útero, que oprime el estómago provocando que suban los ácidos.

Prohibidos los baños

Al margen de cuestiones relativas a la ecología, antiguamente se creía que tomar un baño estando embarazada era perjudicial porque podía entrar agua en el útero. Nada más lejos, pues este está perfectamente aislado del exterior (gérmenes y bacterias incluidos) gracias al tapón mucoso. Este supuesto tendría sentido solo en caso de que la embarazada hubiera roto la bolsa amniótica en las fases iniciales del parto. Solo en ese caso sí sería preferible la ducha al baño.

El deporte está contraindicado

Nada más lejos. Hacer ejercicio es, cada vez más, y siempre que no haya prescripción médica que lo contradiga, una garantía de embarazo saludable. Eso sí, debemos adaptar la actividad al momento de la gestación y las condiciones de la embarazada. En general, están desaconsejados los deportes de contacto o que impliquen saltos, levantamiento de peso o esfuerzos intensos. Si practicas boxeo, evidentemente, debes dejarlo durante la gestación.

«Durante el embarazo, el ejercicio ayuda al cuerpo de muchas formas: mantiene el corazón fuerte, los músculos tonificados y alivia las molestuas básicas del embarazo. […] El ejercicio puede incluso contribuir a que tengas un parto más rápido», explican los especialistas Joanne Stone y Keith Eddleman, en el manual «Embarazo para Dummies».

Una vez ha nacido el bebé


Tras el nacimiento, todo felicidad

Llorarás con frecuencia. Y no solo por la alteración hormonal propia de una puérpera, sino por la falta de sueño, la frustración por no saber por qué llora, la desesperación porque ha manchado pañal que le acabas de poner, etc. No te escondas, es normal y le ocurre a todas las madres, aunque muchas sufran algo de «amnesia», o simplemente prefieran hablar solo de los momentos felices. La cuarentena es precisamente un período de adaptación tanto para el recién nacido como para la madre, por lo que las lágrimas e incluso los momentos de tristeza son parte del proceso natural. No te sientas mal por ello, porque eso no significa que no adores a tu bebé.

Los bebés comen cada 3 horas

Si tenemos en cuenta que los humanos triplicamos nuestro peso durante el primer año nos haremos una idea de las necesidades nutricionales de un bebé en esta primera etapa. Esas necesidades son especialmente relevantes en las primeras semanas de vida, cuando el bebé rige sus ciclos de sueño casi exclusivamente por las tomas. Así, tanto si el bebé es lactante, como si toma biberón, la alimentación debe establecerse a demanda para satisfacer las necesidades del pequeño.

«No hay mejor manera de cargarse la lactancia que disminuir el número de tomas. Cada vez que le decimos a la madre que aguante las tres horas […] o que es imposible que vuelva a tener hambre […] o que hay que hacer un descanso nocturno, estamos poniendo serios obstáculos a la lactancia», explica el pediatra Carlos Gónzalez en «Un regalo para toda la vida».

Los bebés realizan muchas tomas y no porque se queden con hambre, sino porque las necesitan (no todas por necesidades nutricionales: a veces por consuelo, necesidad de cariño, alivio de molestias, etc). Aspirar a alimentar a un bebé siguiendo un horario es una pretensión absurda.

Poco a poco, el bebé irá durmiendo más

Aunque parezca increíble al pensarlo durante las primeras semanas, las horas de sueño en el bebé irán decreciendo. Eso lleva a pensar a algunos padres que un recién nacido debería dormir muchas horas seguidas. Error. Si tenemos en cuenta el argumento anterior, lo lógico es que se despierten frecuentemente para evitar hipoglucemias y alcanzar el nivel óptimo de crecimiento. «Es mejor síntoma de salud el que un bebé sea despierto y comedor que extremadamente soñoliento e inapetente», explica la psicóloga clínica infantil Rosa Jové en «Dormir sin lágrimas».

Así, a medida que el bebé vaya creciendo, las horas de sueño se irán reduciendo, pero también se irán adaptando al día y la noche, lo cual compensará a nivel de descanso de los padres. Eso sí, por regla general, los despertares nocturnos seguirán siendo una constante, al menos, durante el primer año.

El bebé debe dormir en su cunita

Muchas futuras mamás se apresuran por hacerse con la cunita antes del nacimiento del bebé porque tienen la creencia de que los bebés deben dormir en ellas desde que nacen. Pero, teniendo en cuenta la frecuencia con la que deben mamar en las primeras semanas y que llevan 9 meses en el cuerpo de la madre, ¿alguien puede esperar que un bebé prefiera estar en su cuna en lugar de en el regazo de su madre?

Un secreto para las futuras madres: los bebés duermen más y con menos despertares cuando lo hacen en «colecho», es decir, junto a sus madres. «Los niños necesitan permanente a su cuidador cerca. Viene dotados para registrar la más mínima señal de que no está y poder llamarle», explica Rosa Jové.

«Se ha dicho a los padres que su hijo tiene que dormir solo, toda la noche de un tirón, desde muy tierna edad. Y el que no lo hace es porque tiene “insomnio”», dice con ironía el pediatra Carlos González en el prólogo de «Dormir sin lágrimas».

Durante millones de años, los bebés han estado todo el rato en brazos de su madre

El bebé se acostumbra a los brazos

Uno de los comentarios más dañinos que puede escuchar una madre de su entorno. Porque durante años se ha repetido que si a un niño se le coge en brazos cada vez que lo reclama, se acostumbrará a ello y lo tomará como chantaje. ¿Chantaje? ¿Un ser tan básico y con el cerebro todavía por desarrollar como un bebé? «Durante millones de años, los bebés han estado todo el rato en brazos de su madre», recuerda Carlos González en «Un regalo para toda la vida». Y la verdad es que resulta difícil ver a un adulto, e incluso a un adolescente que solo quiera estar en brazos de su madre, ¿verdad? Que le pregunten a cualquier madre de adolescentes si es fácil conseguir retener entre sus brazos a sus hijos.

Y es que «acostumbrar» al cariño no parece tener nada de nocivo, a no ser que tengamos previsto retirar ese cariño de golpe en un futuro. Más bien, según los expertos en crianza natural, parece que el hecho de atender a los niños cuando reclaman nuestra atención no hace más que reforzar cuestiones de su personalidad y su desarrollo emocional como la seguridad en sí mismos, por ejemplo.

Teresa Ródenas

Teresa Ródenas

Redacción Bulevar Sur
Teresa Ródenas

@teresarodenas

Redactora freelance, bailarina y persona en mis ratos libres. Comunicación y Eventos en @Relier_Sevilla. Colaboro en @BulevarSur de @ABCdeSevilla
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