El verano nos regala siempre su dosis diaria de vitamina D, es decir, un bronceado envidiable con solo salir a pasear. Y es que, aunque el sol a veces es demasiado tedioso, el morenito que nos deja es exactamente lo que buscábamos. Lamentablemente, parece desvanecerse tan rápido como llegan los días frescos de otoño. Esa piel dorada y radiante que tanto nos costó conseguir se va y, con ella, una parte del recuerdo de nuestras vacaciones. Sin embargo, ¿qué pasaría si te dijéramos que puedes prolongar la vida de tu bronceado más allá de septiembre con un truco sencillo, delicioso y que se esconde en tu nevera?
El secreto de este alimento tan común
No es una crema ni un sérum mágico, sino un alimento que, consumido a diario, se convertirá en tu mejor aliado para no decir adiós a tu moreno: el tomate. Tal y como vemos en el listado de alimentos de Chovi que nos ayudan a broncearnos más, el tomate es excelente para la producción de colágeno, reparación de la piel y para mejorar nuestra capacidad de bronceado.
El secreto del tomate reside en un potente antioxidante llamado licopeno. Este pigmento carotenoide es el responsable del característico color rojo de los tomates y tiene una sorprendente capacidad para proteger la piel desde el interior y potenciar el bronceado. A diferencia de los autobronceadores o las lociones, el licopeno no tiñe la piel, sino que actúa a nivel celular.
Cuando nos exponemos al sol, la piel produce melanina para protegerse de los rayos UV. El licopeno, al ser un antioxidante, ayuda a neutralizar los radicales libres generados por esa exposición, reduciendo el daño oxidativo y la inflamación. Pero lo más interesante es su efecto sobre la melanina.
Consejos con el tomate para un mejor bronceado
Para que el licopeno sea absorbido de manera óptima por el cuerpo, no basta con comer tomates crudos. El licopeno es un carotenoide liposoluble, lo que significa que su absorción mejora significativamente cuando se consume con grasas saludables (como el aceite de oliva) y, sobre todo, cuando ha sido sometido a un proceso de calor.
Por lo tanto, la mejor manera de obtener los beneficios del licopeno para tu piel es a través de tomates cocinados. Piensa en la salsa de tomate, el tomate frito, purés, sopas o incluso un buen sofrito. Es la razón por la que en la dieta mediterránea, tan rica en este tipo de preparaciones, la piel tiende a verse más luminosa y saludable.
Y es que, mantener tu piel con ese codiciado tono dorado no requiere de soluciones costosas o complicadas. La clave puede estar en algo tan simple y accesible como un tomate.