Es un complemento de la cama que colocamos en el colchón con el que podemos conseguir un extra de comodidad. ¿Conocías las virtudes de los topper?
Son muchas las personas que aspiran a tener en sus hogares camas tan cómodas como las de los mejores hoteles que han visitado. Algo que, aunque a priori nos parezca imposible, es mucho más fácil de lo que crees. ¿Por qué?
Tienes un colchón elegido a conciencia, almohadas de la mejor calidad, sábanas, cojines mullidos que además de color y estilo, ofrecen confort, pero… Quizá hay un elemento importante que has dejado fuera de la ecuación. Hablamos de los toppers para el colchón.
¿Qué es un topper?

«El topper es un accesorio, también llamado sobrecolchón o colchoncillo, que puede mejorar de forma asombrosa la comodidad de tu cama», nos lo explican desde Pikolin.
Es una especie de colchón fino (normalmente de entre 4 y 10 cm de altura) que se coloca sobre el colchón para conseguir diferentes objetivos:
- Protege el colchón de la suciedad: «Con él tendrás una capa extra, más o menos gruesa, entre el colchón, la ropa de cama y tu cuerpo. Al final, quitar manchas de un colchón no es fácil, y tenerlo bien protegido te permitirá dormir (e incluso desayunar en la cama) mucho más tranquilo. Además, puede complementarse con otros accesorios de protección como protectores y fundas de colchón».
- Evita el desgaste del colchón: «A la vez que sirve de barrera para líquidos y suciedad de todo tipo, el topper evita que el colchón se raye, se hunda o se dañe, alargando su vida por mucho más tiempo».
- Hace que dormir sea mucho más confortable: «El topper será tu mejor amigo si tienes un colchón algo duro, ya que lo hará mucho más cómodo y bastante más blando. Así, podrás personalizar tu colchón de forma fácil, simplemente eligiendo un topper con la firmeza que estés buscando».
Es muy importante distinguir entre topper (o sobrelchón) y cubrecolchón. Mientras que el topper tiene entre 4 y 10 cm de grosor, un protector o cubrecolchón es un complemento mucho más fino (como una sábana gruesa ajustable) que tiene la misión de cubrir el colchón parcial o totalmente para protegerle de la suciedad y de microorganismos perjudiciales para la salud. El topper añade además una gran dosis de confort, tanto que puede hacer que parezca un colchón nuevo o diferente por su nueva textura, firmeza, etc.
Tipos de toppers
Los toppers son tan variados como los tipos de colchones y pueden ofrecerte justo lo que buscas y deseas para tu cama. Encontramos toppers de fibra, de pluma, viscoelásticos, de látex y estos a su vez con propiedades antialérgicas, con aloe vera, con extra de confort, hipertranspirable, etc.
Los topper también pueden llevar su propia funda lavable, si te preocupa la higiene de este complemento del colchón. Sus precios van desde los 100 hasta los 170 euros aproximadamente en función de sus propiedades.

Los topper de fibra son de tacto suave y agradable, muy transpirables y especialmente recomendados para aquellas personas que tienden a sudar en la cama.
Los topper de plumas son ideales para los que busquen los tejidos y rellenos naturales. Son muy transpirables, tremendamente suaves y de tacto delicado, sin duda de los más confortables. Pero desde Pikolin recomiendan sacudirlo de vez en cuando para que el plumón no se apelmace.
También puedes valorar la opción de tener un topper viscoelástico. Es el tipo de topper perfecto si quieres personalizar la firmeza de tu colchón. Los encontrarás más duros, más blandos… y se adaptan perfectamente a la forma de tu cuerpo.
Y por último tienes la opción de un topper de látex. Son transpirables, hipoalergénicos y duraderos. El látex tiene la cualidad de recuperar su forma original una y otra vez, evitando que el producto se hunda por alguno de sus lados.