Con este truco, tus lavados no serán lo mismo y conseguirás unas toallas más suaves y esponjosas
Ya sea por redes sociales, recomendaciones de amigas o consejos de nuestros familiares, al final todos los años acabamos por conocer algún truco que promete simplificar nuestras vidas con más comodidad, eficiencia y sostenibilidad. Uno de los más sorprendentes y efectivos, que ha pasado de boca en boca durante generaciones, es el truco del vinagre para que las toallas queden esponjosas y sequen el doble, incluso en condiciones de humedad. Y aquí te contamos todo sobre esta rutina que una vez que la conozcas, se convertirá en un aliado indispensable para el cuidado de la ropa de baño.
Solo necesitas vinagre blanco destilado
¿Cuántas veces has sacado tus toallas de la lavadora con la esperanza de que sean suaves y absorbentes, solo para encontrarlas ásperas, rígidas y, lo que es peor, con una capacidad de secado decepcionante? Este problema es común y suele agravarse con el uso de suavizantes comerciales y la acumulación de residuos de detergente y minerales del agua dura.

Por lo general, estos residuos de detergente se adhieren a las fibras de las toallas, rellenando los pequeños bucles que son responsables de su capacidad de absorción y dándoles esa textura acartonada que tanto detestamos.
Y aquí precisamente es donde entra el vinagre, pero no cualquiera, sino el blanco destilado. Cuando se introduce en el ciclo de lavado, el vinagre actúa como un disolvente natural que rompe los depósitos de minerales y los residuos de jabón incrustados en las fibras de algodón, absorbiendo el agua de manera eficiente.
Cómo aplicarlo paso a paso
Lo primero que tienes que hacer es un lavado inicial con vinagre pero sin detergente. Comienza lavando tus toallas únicamente con media taza de vinagre blanco en el compartimento del suavizante de tu lavadora, o directamente en el tambor si tu lavadora no tiene dispensador específico para suavizante.

Luego, un segundo lavado con bicarbonato de sodio, de nuevo, sin detergente. Una vez finalizado el ciclo con vinagre, realiza un segundo lavado. Esta vez, añade media taza de bicarbonato de sodio en el compartimento del detergente (o directamente en el tambor).
Una vez finalizados ambos ciclos de lavado, es fundamental un secado adecuado. Si es posible, utiliza una secadora a temperatura media-baja, añadiendo unas pelotas de secado (o pelotas de tenis limpias) en el tambor. Estas pelotas ayudan a “golpear” las toallas mientras se secan, separando las fibras y aumentando su esponjosidad. ¡Y listo! Ya tendrías unas toallas esponjosas y perfectas.
Y es que, cuando las toallas están libres de residuos, sus rizos de algodón pueden capilarizar el agua de manera mucho más eficiente. Esto significa que no solo secarán mejor tu cuerpo, sino que también se secarán a sí mismas mucho más rápido, lo cual es fundamental en climas húmedos donde la ropa tarda más en secarse y puede desarrollar malos olores.