Una visita extemporánea a los patios de Córdoba

Descubre los secretos de las casas y patios cordobeses tradicionales, así como su decoración y flores

Hay planes que intentas cuadrar todos los años y nunca salen. Miras en la agenda, anotas, buscas cicerone y acompañantes y esperas la llegada del día D con ganas. Pero a última hora surge algún imprevisto que hace que tengas que tachar otra vez del calendario esa fecha. Eso es lo que me pasa a mí con Los Patios de Córdoba.

Este año ha sido la lluvia incesante la que nos hizo suspender un viaje de amigas ya organizado: cómo vamos a disfrutar callejeando bajo la lluvia con paraguas que no dejan ver las macetas… Y cuando ya lo daba por perdido hasta el año próximo, recibo una llamada de mi amiga Reme: «Vente el domingo por la tarde, porque, aunque es el último día de Patios, muchos siguen abiertos el lunes, y sin las aglomeraciones de estos días atrás. Y hace un sol maravilloso de primavera…».

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Así que me planto en Córdoba el domingo a las 20.30 y me subo al coche de Reme, en el que su estupendo marido nos hace de chófer, para correr a asomarnos a unos patios elegidos del barrio de San Lorenzo que ya no habrá posibilidad de ver al día siguiente. Y así -dice mi amiga- ves anochecer en un patio cordobés, cuando los olores empiezan a esparcirse en el ambiente y el crepúsculo se cuela por entre las macetas. Y mientras, gran conocedora de las fiestas y tradiciones cordobesas, me va contando.

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La casa cordobesa tradicional gira en torno a un patio. Tan distintos unos de otros como los edificios que los albergan: desde el patio de la Mezquita-Catedral, los señoriales del Palacio de Viana o los minúsculos patios de luces de alguna casa de vecinos. La tipología es infinita: patios de planta cuadrada, rectangular o resultado de la suma de espacios colindantes; con columnas y arquerías, de mármol, ladrillo o mampuesto; con galerías altas, con balcones o balaustradas; delimitados por un sencillo muro encalado o por un paño de muralla árabe; en definitiva, espacios vivos y cambiantes consecuencia directa de la evolución del modo de vida de los cordobeses.

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Porque con la emigración masiva del campo a la ciudad, las necesidades de alojamiento llevan a que muchas de las casas de tamaño mediano o grande se conviertan en casas de vecinos, en las que distintas familias ocupan espacios, a veces tan reducidos como una simple habitación, y compartan una zona de servicios comunes.

Surge así la configuración del patio popular: una cocina común, el lavadero, el pozo del que extraer el agua que baja de la sierra cordobesa, los aseos comunitarios, las zonas de sombra para charlar con las vecinas y la profusión de macetas llenas de flores que compensan un poco la añoranza del campo.

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La mañana siguiente aprovechamos para conocer los patios que siguen abiertos de San Basilio, uno de los barrios que más casas populares conserva. Y vamos desgranando los elementos que se van repitiendo, en esencia, en todos ellos:

El pozo, casi todos en uso, con agua potable, y de donde se extrae la necesaria para las macetas. Aunque ya hay muchos con riego automático, tradicionalmente se regaban con una lata atada a una caña.

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Una pila o lavadero comunitario, junto al pozo, en el que puedes imaginar las conversaciones que tendrían las vecinas mientras hacían la colada.

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La cocina, que también era comunitaria en las corralas y en algunos patios permanece como testimonio.

patios-cordoba-cuartomaravillas (8)– Las escaleras, que sirven para acceder a las habitaciones altas o a las galerías.
patios-cordoba-cuartomaravillas (9)– Los muros pulcramente encalados, a excepción de aquellos patios que lindan con alguno de los innumerables restos de murallas árabes.

patios-cordoba-cuartomaravillas (10)– Los suelos de canto de río, (pavimentos de chino cordobés -nos explica una de las propietarias- de origen romano), que se riegan en verano para dar frescor. O de ladrillos de barro cuidadosamente colocados.

patios-cordoba-cuartomaravillas (11)Sillas o mecedoras para disfrutar del frescor de las noches de verano.

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Adornos de todo tipo: restos arqueológicos encontrados en obras de rehabilitación, arados, espantapájaros, alcarrazas (vasijas de barro poroso, que se usaba para filtrar el agua de pozo y mantenerla fresca), etc.

patios-cordoba-cuartomaravillas (13)– Y, por supuesto, las plantas, más de quinientas en algunos patios, desde los archipresentes geranios o gitanillas, pasando por esparragueras, flores de gambas, incluso las difíciles orquídeas, hasta algunas cuyos nombres es la primera vez que oigo (treboliños, carcerolarias, karanchoes…).

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¿Qué mueve a los propietarios a abrir sus patios dos semanas al año para que hordas de turistas los visiten? Las cuantías económicas de los premios son absolutamente insuficientes para su costoso mantenimiento –explica Reme-, así que concluimos que es el orgullo de los propietarios, conscientes de que son guardianes de una de las tradiciones más bellas de la ciudad.

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Si la visita se continúa en el recoleto patio del restaurante El Churrasco, se baja a la sacristía (donde guardan vinos mucho más viejos que nosotras) y se concluye en alguno de sus salones, disfrutando de unas berenjenas con salmorejo, os aseguro que quedáis irremisiblemente enganchados al mayo cordobés.

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