La fundadora de La Madrina explica cómo han cambiado las bodas en los últimos años, por qué cada vez hay más enlaces sin niños, qué tendencias han desaparecido y cuáles son los errores que más cometen las parejas al organizar su gran día
Casarse sigue siendo uno de los momentos más especiales en la vida de una pareja, pero también uno de los mayores desembolsos económicos a los que muchas familias tienen que hacer frente. La inflación ha encarecido prácticamente todos los servicios relacionados con el sector nupcial y ha cambiado la forma de organizar las bodas. Sin embargo, lejos de reducir el presupuesto, muchas parejas continúan apostando por celebraciones muy cuidadas, aunque con prioridades diferentes a las de hace unos años. Así lo explica Alejandra Lacida, fundadora de La Madrina, una de las wedding planner de referencia en Sevilla, que lleva dos años organizando algunos de los enlaces más exclusivos de Andalucía. Desde su experiencia, tiene claro que el concepto de boda ha evolucionado mucho más de lo que parece.

Casarse cuesta más que nunca
La primera afirmación de Alejandra no deja lugar a dudas. “Casarse hoy en día es caro. No vamos a mentir, pero merece muchísimo la pena”, asegura. Según explica, una boda media en Sevilla con unos 250 invitados supone actualmente un presupuesto cercano a los 60.000 euros, una cifra que refleja el incremento del coste de prácticamente todos los proveedores durante los últimos años. Aun así, insiste en que el presupuesto depende mucho del tipo de celebración que cada pareja quiera organizar y, sobre todo, de las prioridades que establezca desde el principio. Si hace unos años las bodas parecían competir por sorprender constantemente a los invitados, hoy la tendencia ha cambiado completamente. Alejandra recuerda una época en la que parecía obligatorio incorporar todo tipo de animaciones. “Hubo unos años en los que cuanto más ponías, mejor. Fotomatón, castillo hinchable, espectáculos, mil rincones… Era la boda gincana”, explica entre risas. Ahora, sin embargo, las parejas destinan buena parte del presupuesto a aquello que realmente marca la diferencia. “Se está priorizando una buena comida, una buena bebida y una buena organización. Después hay extras que pueden sumar… o incluso restar.” La espectacularidad ha dejado paso a la experiencia.

Las bodas íntimas no siempre son más baratas
Uno de los grandes cambios de los últimos años es el aumento de las bodas con listas de invitados más reducidas. Sin embargo, Alejandra desmonta otro de los grandes mitos del sector. Una boda pequeña no siempre supone un ahorro económico. De hecho, asegura que han organizado bodas de 100 invitados con presupuestos cercanos a los 45.000 euros, mientras que otras con el doble de asistentes apenas alcanzaban los 50.000 euros. La diferencia está en cómo se reparte el dinero. “Quien hace una boda más íntima suele invertir mucho más en cada invitado. No es una cuestión de ahorrar, sino de ofrecer una experiencia mucho más personalizada.”

Pocas cuestiones generan tantas discusiones familiares como esta. Y Alejandra lo reconoce sin rodeos. “Yo adoro a los niños, tengo una hija de tres años… y no la llevaría a una boda.” La wedding planner considera que el motivo no responde a una moda pasajera, sino a una cuestión práctica. “Los niños se aburren. Y cuando un niño se aburre, termina pasándolo mal él y también los padres.” Según explica, muchas parejas discuten durante meses por este motivo porque cada familia tiene una opinión diferente. Algunos invitados incluso llegan a rechazar la invitación si sus hijos no están incluidos. Aun así, la tendencia actual sigue siendo clara. Cada vez se celebran más bodas solo para adultos.
El sobre ya no paga la boda
Durante décadas existía la idea de que el dinero recibido en los sobres permitía recuperar buena parte del coste del enlace. Hoy esa realidad prácticamente ha desaparecido. “El sobre ya no paga una boda. En muchos casos ni siquiera cubre el precio del cubierto.” Alejandra explica que, aunque los invitados son conscientes del aumento del coste de la vida, muchas aportaciones siguen moviéndose en cantidades similares a las de hace años. Eso sí, recuerda que nunca debe entenderse como una obligación. “Al final es un regalo. Lo importante es acompañar a los novios.” Después de organizar decenas de bodas, Alejandra detecta un patrón que se repite constantemente. Muchas parejas comienzan la planificación sin conocer realmente cuánto cuesta organizar una boda. Llegan con presupuestos poco realistas, ideas difíciles de ejecutar o empiezan a contratar proveedores sin seguir un orden lógico. “Empiezan la casa por el tejado.” Por eso insiste en que lo primero es definir prioridades y mantener siempre los pies en la tierra. Si Alejandra tuviera que dar un único consejo a cualquier pareja que empieza a organizar su boda, no estaría relacionado con el presupuesto ni con las tendencias.

“Que piensen siempre que es su boda. Evidentemente hay que adaptarla a los invitados, pero tiene que reflejar quiénes son ellos.” Para la wedding planner, el mayor éxito de un enlace no es que los invitados hablen de la decoración o del menú, sino que al día siguiente comenten una frase muy concreta. “El mejor piropo que pueden recibir es: ‘Qué boda más vuestra’. Eso solo se consigue dejando patente vuestra personalidad, vuestra historia y aquello que os ha unido.” Aun así, insiste en que la organización debe vivirse con ilusión y sin perder de vista lo verdaderamente importante. “Hay que ceder, ponerse de acuerdo y no permitir que el estrés termine eclipsando un momento que debería disfrutarse.”