La ‘mini boda’ de Rocío Crusset en Nueva York: el vestido de novia, los invitados y todos los detalles

La hija de Carlos Herrera y Mariló Montero comparte las primeras imágenes de su boda con Charlie Schein en Nueva York, una ceremonia íntima donde lució un vestido de novia diseñado por ella misma

Rocío Crusset ya es una mujer casada. La hija de Carlos Herrera y Mariló Montero ha querido compartir con sus seguidores las primeras imágenes de su boda con el empresario estadounidense Charlie Schein, celebrada el pasado sábado en Nueva York en la más estricta intimidad. Tras semanas de discreción absoluta y apenas unos pocos detalles filtrados por su entorno más cercano, ha sido la propia modelo y diseñadora quien ha abierto ahora una pequeña ventana a uno de los días más importantes de su vida.

Las imágenes más esperadas

Bajo un sencillo mensaje, “Just married”, Rocío ha publicado varias instantáneas que permiten descubrir algunos de los momentos más emotivos de una ceremonia marcada por la elegancia, la discreción y la unión de dos culturas. La pareja eligió la iglesia de San Ignacio de Loyola, uno de los templos jesuitas más conocidos de Manhattan, para pronunciar el esperado “sí, quiero” rodeados únicamente por familiares y amigos muy cercanos.Las imágenes muestran a unos novios radiantes recorriendo el pasillo central de la iglesia tras la ceremonia, compartiendo un romántico beso en una calle neoyorquina y disfrutando de su primer baile como marido y mujer durante la celebración posterior. Sin embargo, uno de los detalles que más interés ha despertado ha sido el vestido de novia elegido por Rocío para la ocasión.

La novia diseñó su propio vestido

Fiel a su perfil creativo y a su creciente vinculación con el diseño, la hija de Carlos Herrera optó por crear ella misma el vestido que lució en su gran día. La pieza fue confeccionada por una amiga modista de confianza y destacaba por un delicado trabajo de encaje floral, mangas de largo tres cuartos y una silueta romántica construida mediante capas superpuestas que aportaban movimiento y ligereza. El gran protagonista del diseño era, sin embargo, la espalda, donde un profundo escote aportaba sofisticación y personalidad al conjunto. Para potenciar ese detalle, Rocío apostó por un recogido bajo adornado con pequeñas flores blancas naturales y un velo de tul clásico que completaba una imagen nupcial elegante y atemporal. El resultado reflejaba perfectamente el estilo que la modelo ha defendido siempre: naturalidad, feminidad y una elegancia alejada de artificios.

Manzanilla, jamón y sevillanas en Manhattan

La ceremonia también estuvo marcada por la fusión cultural entre ambas familias. Tal y como explicó posteriormente Carlos Herrera, padrino de la novia, el enlace se celebró en inglés y en español e incorporó algunos guiños a las tradiciones judías por parte de la familia paterna del novio. Tras el acto religioso, los invitados se trasladaron a un exclusivo restaurante situado en Park Avenue, donde tuvo lugar una celebración íntima con numerosos detalles que trasladaron un pedazo de España al corazón de Manhattan. Los asistentes brindaron con manzanilla de Sanlúcar, disfrutaron de una pata de jamón ibérico cortada al momento y acompañaron el menú con vinos españoles procedentes de Rioja y Canarias. Uno de los momentos más emotivos de la velada llegó durante el baile entre padre e hija. Carlos Herrera y Rocío compartieron una pieza interpretada por Frank Sinatra y su hija Nancy antes de sorprender a los asistentes con unas sevillanas, un guiño a las raíces andaluzas de la familia que puso el broche sentimental a una jornada cargada de emociones.

La boda reunió además a los familiares más cercanos de la novia. Hasta Nueva York viajaron Mariló Montero, Carlos Herrera, Alberto Herrera y su esposa, Blanca Llandres, quien recientemente se convirtió en madre. Con estas primeras imágenes, Rocío Crusset confirma que su boda ha sido exactamente como ella deseaba: íntima, elegante y profundamente personal.