La Fundación Cajasol acoge de nuevo la presentación de las colecciones de los diez diseñadores seleccionados en la X edición del programa formativo Emprende Lunares con SIMOF, una iniciativa consolidada como plataforma de lanzamiento para nuevas firmas de la moda flamenca. Los desfiles, celebrados en dos pases, muestran propuestas diversas en las que conviven la herencia del traje tradicional, la experimentación estética y, en muchos casos, historias personales transformadas en lenguaje creativo.
En esta edición, las colecciones han destacado por su carga narrativa y por una clara voluntad de reinterpretar la moda flamenca desde distintos enfoques, desde el homenaje íntimo hasta la investigación técnica o la reivindicación social.
Primer pase: emoción, raíz e historias personales en la pasarela
La firma Claveles Costura Flamenca presentó ‘Nueve de Abril’, una colección marcada por el duelo y la espiritualidad, dedicada a la memoria del padre de la diseñadora. Los volúmenes amplios, las formas sirena y los tejidos inspirados en el arte sacro construyeron una propuesta en la que el simbolismo estuvo presente tanto en los colores como en los complementos, con pendientes elaborados artesanalmente. Destacaron además los claveles aplicados sobre el vestido, que emergen en mangas, cuerpo y bajo como relieve escultórico, aportando textura y movimiento al conjunto.
Entre las propuestas más conceptuales destacó María Moreno Studio, joven diseñadora jiennense que presentó «El Quejío Barroco», una colección influenciada por el universo estético de Christian Lacroix y la figura de Miguel de Molina. Sobre la pasarela se vieron desde siluetas depuradas con sombreros de ala extrema y guiños a la sastrería contemporánea, hasta piezas de fuerte carga visual protagonizadas por flecos, estructuras geométricas y una paleta intensa dominada por rojos y negros. El resultado fue una colección que jugó con el exceso barroco y la experimentación.
En la colección ‘Romper el compás’, Mercedes Montenegro destacó un diseño que reinterpretaba el imaginario taurino mediante un capote integrado en el estilismo. Junto a él, cobraron especial protagonismo los tocados tradicionales, con peinetas de gran altura, así como mantillas y encajes que evocaban la estética más clásica de la indumentaria andaluza.
La colección ‘Por ellas’, de Ana Linares García, nació como homenaje a las mujeres que han afrontado o atraviesan un proceso de cáncer de mama. La diseñadora jerezana trasladó ese mensaje a vestidos de marcada asimetría, presentes en escotes, mangas y adornos, con el rosa como color principal de la propuesta, acompañado por tonos como el verde sanitario, el blanco y el negro para reforzar la carga simbólica del relato. Los estilismos se completaron con pañuelos en el pelo, un detalle que reforzaba el mensaje de la colección y su carácter emocional.
Segundo pase: diseño inclusivo y evolución del traje de flamenca
También desde Jerez llegó Charo Borrego con ‘La Carito’, una propuesta inspirada en la figura de su madre y en los delantales tradicionales. Siluetas entalladas, tejidos de algodón y detalles bordados evocaron una estética artesanal y emocional que recupera códigos de la costura más tradicional.
El diseñador malagueño Pedro López presentó ‘Raigales’, un homenaje a los orígenes del traje de flamenca y a las raíces andaluzas. Siluetas entalladas, tejidos de algodón y una gama cromática basada en tonos tierra, blancos y negros ofrecieron una visión sobria y clásica, centrada en la autenticidad del patronaje.
Desde Sanlúcar de Barrameda, Sole Sevillano debutó con ‘Imani’, colección inspirada en la mujer empoderada, con propuestas que combinaron trajes tradicionales con nuevas líneas como el pantalón flamenco, en una apuesta por ampliar el concepto de flamenca.
La cordobesa Susana Montes presentó ‘Embrujo’, inspirada en la noche andaluza y en el misterio que rodea al flamenco. Siluetas entalladas, volantes teatrales y colores intensos como rojo, negro y buganvilla definieron una propuesta elegante.
La sevillana Vanesa Valencia mostró ‘Sasapen Tali’, colección con un marcado carácter experimental, donde los volantes asimétricos, mangas abiertas y tejidos como mikado o seda salvaje aportaron dinamismo a la pasarela.
Una de las propuestas más singulares llegó de la mano de Victoria Monteoliva, que presentó ‘Por un puñado de lunares’, inspirada en los paisajes de Almería y centrada en la flamenca inclusiva. La diseñadora incorporó soluciones técnicas como botones imantados, cremalleras accesibles y ajustes adaptables para facilitar el uso del traje a personas con distintas discapacidades, demostrando que la innovación y la funcionalidad también tienen espacio dentro de la moda flamenca.
Diez años impulsando el talento
Con diez ediciones celebradas, Emprende Lunares confirma su papel como plataforma de impulso para nuevas generaciones de diseñadores. Más allá del desfile, el programa ofrece formación especializada y tutorías orientadas a la profesionalización, consolidándose como una de las principales canteras de la moda flamenca. La jornada celebrada en la Fundación Cajasol volvió a poner de manifiesto la renovación constante de la moda flamenca, capaz de mantener su vínculo con la tradición mientras incorpora nuevas narrativas, técnicas y miradas que marcan el futuro del sector.