Hay colores que aparecen cada verano casi por inercia y otros que, simplemente, consiguen capturar el estado de ánimo de toda una temporada. Este año, ese papel parece reservado para el tono papaya. A medio camino entre el coral, el melocotón y el naranja quemado, esta tonalidad cálida y ligeramente tropical se ha convertido en uno de los colores más sofisticados y fotogénicos del momento. No es casualidad que firmas, editoriales e influencers comiencen a repetirlo constantemente en vestidos fluidos, conjuntos de invitada o looks veraniegos. Tiene algo luminoso, sensual y mediterráneo que funciona especialmente bien.
El color que más favorece al bronceado
La última en confirmarlo ha sido Rocío Osorno con un estilismo monocromático en tejido calado que resumía perfectamente por qué el papaya funciona tan bien. El tono tiene la capacidad de aportar luz inmediata al rostro sin resultar excesivamente estridente, algo que no siempre ocurre con los naranjas intensos o fluorescentes. Precisamente ahí reside parte de su éxito: esllamativo, pero fácil de llevar.
Dentro de la teoría cromática, el papaya pertenece a esa gama de colores cálidos que favorecen especialmente a pieles con subtonos dorados o bronceados. Sobre pieles morenas adquiere un efecto todavía más luminoso porque potencia el tono tostado natural de la piel y crea un contraste muy favorecedor. Sin embargo, también funciona sorprendentemente bien en pieles claras cuando se combina correctamente y se aleja del maquillaje excesivamente frío. En estos casos, el truco está en mantener cierta calidez en labios, colorete o accesorios para que el conjunto resulte armónico.
Cómo combinar el color papaya
En cuanto a combinaciones, el papaya encuentra sus mejores aliados en colores tierra y neutros sofisticados. El marrón chocolate, como el que escogía Rocío Osorno en sus complementos, es probablemente una de las mezclas más elegantes de la temporada. También funciona especialmente bien junto a tonos arena, beige tostado, vainilla, blanco roto o dorado envejecido. Para quienes buscan algo más actual, el verde oliva suave o incluso algunos tonos vino pueden crear contrastes muy interesantes sin romper la armonía cálida del look.
Donde sí conviene tener más cuidado es en determinadas mezclas demasiado saturadas. El papaya no suele convivir bien con fucsias muy intensos, azules eléctricos excesivamente fríos o verdes neón, ya que compiten visualmente entre sí. Tampoco suele favorecer combinado con negro absoluto en pleno verano, porque pierde parte de esa ligereza luminosa que precisamente lo hace atractivo.