Cómo colocar el mantoncillo: la innovadora técnica de los tres broches que triunfa en SIMOF

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  • HACE 1 mes, 24 días

Del estilo clásico al innovador cierre con tres broches: guía completa para colocarte correctamente el mantón esta temporada

En la estética flamenca hay elementos que no son un simple añadido, sino una pieza estructural del estilismo. El mantón es uno de ellos. No es un adorno más ni un recurso secundario: es el complemento que enmarca el rostro y puede cambiar por completo  un diseño. Esta temporada, vuelve a situarse en el centro del discurso estilístico, reivindicando su papel protagonista dentro de la moda flamenca. 

Su colocación, su tamaño, el dibujo del bordado y, sobre todo, el color, determinan el carácter final del conjunto. Cambiar el mantón es, muchas veces, suficiente para que un traje se sienta nuevo.

La colocación más reconocible

El mantón llevado en pico y abrochado bajo el pecho sigue siendo la forma más icónica de colocar un mantón. Equilibra proporciones, enmarca el busto y permite que los flecos acompañen el movimiento natural del traje. Es una opción atemporal, especialmente favorecedora en siluetas clásicas y en diseños donde el vestido ya concentra gran parte del protagonismo. Tradicionalmente vinculada a romerías y citas más informales, esta manera de llevar el mantón ha ido ganando presencia en ferias en los últimos años, impulsada por su comodidad. 

A ras de escote

Colocado a ras de escote, fue durante años una de las formas más habituales de llevar el mantón. Sin embargo, en las últimas temporadas ha ido perdiendo protagonismo tanto en ferias como en romerías, en parte por su menor comodidad y por la dificultad de mantenerlo intacto a lo largo de la jornada.

El mantón sobre los hombros: inspiración Manila

Apoyado sobre uno o ambos hombros, el mantón adquiere un aire relajado. Heredera del uso tradicional del mantón de Manila, esta colocación ha ido ganando protagonismo en los últimos años, hasta el punto de que muchos diseños incorporan flecos en las mangas que evocan pequeños mantones apoyados sobre los hombros. Puede llevarse dejándolo caer con naturalidad o cruzarse y abrocharse en el lateral contrario con un broche, siempre fijado de forma discreta con un imperdible para mantenerlo en su posición. Es una opción especialmente acertada en trajes de líneas limpias, donde el mantón actúa como elemento protagonista del estilismo.

El mantón cruzado: ideal para el corte canastero

Cruzado sobre el pecho, es una de las colocaciones más habituales en romerías y una de las que, temporada tras temporada, gana mayor presencia en las ferias, especialmente en trajes de corte canastero. Esta forma aporta elegancia y estiliza la silueta. Para fijarlo, lo más recomendable es sujetarlo al vestido con imperdibles colocados por el interior, de modo que no queden visibles, o con dos broches, uno a cada lado por el exterior del traje. Si el mantón es de gran tamaño, también puede abrocharse por la espalda con un único broche. Conviene evitar siempre el nudo: al tensarlo o recolocarlo, el fleco puede dañarse. En las últimas temporadas, además, se ha impuesto el uso de anillos para mantón, que permiten combinar dos formas en uno solo: sobre el anillo, el mantón cae sobre los hombros en forma de pico; por debajo, se cruza bajo el pecho. 

El bordado como protagonista

Llevar el mantón del revés es uno de esos gestos que transforman por completo un diseño. El bordado central se convierte en foco en el pecho, mientras los picos dibujan la espalda, aportando un efecto inesperado y muy visual. Funciona especialmente bien en mantones de bordado elaborado y en diseños donde la espalda asume un papel protagonista.

La novedad: el secreto para que el mantón no se mueva

La colocación más novedosa que se ha visto esta temporada en la pasarela de SIMOF introduce el uso de varios broches sobre un mismo mantón. La base parte de una forma clásica: el mantón se deja caer sobre los hombros hacia delante y se abrocha bajo el pecho. A este gesto se le suman dos broches más, iguales o combinados, colocados en cada hombro, generando un efecto visual en forma de triángulo. Además de aportar un acabado más estructurado, esta fórmula permite fijar mejor el mantón y evitar que se desplace a lo largo del día, ganando en comodidad. 

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