Los diseños de Luis Benítez, Cristina García, Patricia P. Bazarot, Jose Luis Zambonino, Sofía Rivera y Daniel Carrasco
Naturaleza en los tocados de Luis Benítez

«La Promenade» es la colección que el joven sombrero presentó el pasado miércoles en el monasterio de San Jerónimo. El primer desfile de la jornada trajo aires oníricos con tocados que parecían sacados de un bosque mágico con líneas envolvían tejidos naturales y materiales orgánicos.
Luis Benítez imagina una novia original y exclusiva que apueste por centrar la atención en la artesanía de la sombrerería con grandiosas piezas artesanales compuestas por flores, hojas y ramas doradas, encaje, plumas de colores,… Pero también hubo hueco para una clásica pamela cubierta por un velo. Con Benítez llegó la fantasía a esta edición de SIQ Handcraft&Fashion.
Cristina García y Patricia P. Bazarot

Cristina García busca entre sus recuerdos en una colección que no evita el estilo andaluz que demuestra en SIMOF con su moda flamenca. Ahora en sus diseños para fiesta y novia busca a la joven que viste con transparencias y escotes a la espalda, con un puntito rebelde en los detalles de cadenas, en el atrevido mono… Los colores en los que confía son el negro, el verde lima y el rosa pálido.

Por su parte, Patricia P. Bazarot se estrena con una colección llamada «La vie en rose» que simula el París de los cincuenta en este sevillano monasterio. Así, pudimos ver diseños con faldas voluminosas y cinturas marcadas (claves del estilo de la época). También ella se ha lanzado a crear los tocados que lucen las modelos para conseguir un look completo.
Las invitadas italianas de José Luis Zambonino

El diseñador propone «Un paseo por Pietro Custodi», su visión del estilo del norte de Italia y la inspiración en los años 70 y 80. Traducido en tendencias como el largo midi, faldas de capa irregulares, cinturas marcadas, cuellos a la caja y mangas largas. El estampado a rayas, el negro, rosa empolvado, verde y cobre son sus colores. Con el diseño de novia cerró el desfile, una novia que marca sus curvas con estilo, que atiende a los detalles con unas delicadas flores a modo de cinturón y que no renuncia a la cola con una capa que sale desde la cintura.
Llamaron la atención los pendientes de Lamágora, en total consonancia con la colección por su evidente aire ochentero, y las lazadas de organza de seda negra a modo de tocado. Las modelos parecían reproducir el estilo de la época de famosas como Naty Abascal o Isabel Preysler. Zambonino trajo consigo la sorpresa de la jornada, Rosa Benito desfiló con dos de sus diseños.
Clásica y femenina, Sofía Rivera

La colección «El cajón de mi costura» también se centra en el vestido que una mujer busca para una ocasión especial. Sostiene la joven diseñadora que su intención es poner reivindicar el valor de la artesanía frente a la saturación comercial. La mujer que viste Sofía Rivera es clásica, no se arriesga y busca la elegancia de una prenda que le siente bien y realce su figura.
Su muestra propone cinturas muy marcadas, vestidos que se ajustan al cuerpo, flores que sirven para realzar la prenda, así como volantes, lazos, perlas y cristales. Entre los tejidos utilizados destaca el crepé de punto, tafetán, encajes, raso, satén y organza. En su paleta cromática para esta temporada destacan el dorado, el negro, el azul marino y algunas pinceladas en tonos pasteles y empolvados con destellos plateados.
Las novias transformables de Daniel Carrasco

Si la magia apareció con Luis Benítez a primera hora de la tarde, la noche cayó con Daniel Carrasco y con él surgió el momento de la novia con mayúsculas. Sorprendió la idea de transformar en directo un vestido de novia en otro completamente distinto. Un miembro de su equipo salió para que todos los asistentes al desfile disfrutarán de los pasos que convertían el diseño en otro. Para esas novias que quieren llevar un modelo para la ceremonia y otro para la celebración.
La inspiración de la colección, muy completa y variada, nace de las damas del siglo XVIII y se actualizan para las mujeres sofisticadas del siglo XXI. Sus princesas son novias que visten de blanco roto y que buscan líneas arquitectónicas, que no se conforman si no tienen un vestido especial con volúmenes originales y tejidos nobles (linos, mikados organzas, tul plisado…). Daniel Carrasco eligió para el desfile zapatos de Pilar Burgos con tacones comedidos y con aires de los cincuenta y sesenta.




