Guillermo Rodríguez gana el certamen de noveles en un día donde José Hidalgo y Juan Boleco redefinen el traje de flamenca más allá de la feria
La jornada matinal arrancó con el Certamen de Jóvenes Diseñadores por Córdoba de Moda, una de las citas más esperadas de SIMOF y, en palabras de la propia organización, una de las mañanas más bonitas de toda la pasarela, por su capacidad para revelar nuevas voces y anticipar el futuro de la moda flamenca. Diez creadores procedentes de distintos puntos de Andalucía y de fuera de ella compartieron escenario con propuestas cargadas de identidad y discurso propio.
El ganador fue Guillermo Rodríguez Oria, natural de Lepe, con su colección ‘Mela’, un homenaje íntimo a su madre, Carmela. Inspirada en las siluetas de los años 80 y 90, la propuesta unió pasado y presente a través de flores pintadas a mano, enrejados en mantones y cortes que celebran el cuerpo femenino sin renunciar a la comodidad. El jurado destacó que se trata de una colección bien confeccionada, bien trabajada y terminada, con una paleta de colores alineada con las tendencias actuales, mangas elaboradas y una apuesta por el volumen en la parte superior del traje, rompiendo con el esquema tradicional que lo concentra habitualmente en la falda.Materiales artesanales y acentos modernos

Las propuestas de Málaga de Moda permitieron detectar tendencias comunes dentro del desfile coral. Sin perder la identidad de cada firma, las colecciones compartieron un mismo lenguaje: tejidos ligeros con estructura, como organzas, organdíes, tules, encajes, mikados y rasos satinados, convivieron con materiales más contemporáneos como son el neopreno, metacrilato o resinas, que aportaron contraste y modernidad.
Los lunares volvieron a ocupar un lugar protagonista, tanto en su versión clásica en blanco y negro como en interpretaciones cromáticas más atrevidas, acompañados de bordados en cristal, pedrería y aplicaciones artesanales que enriquecían visualmente cada propuesta.
La paleta se movió entre rojos intensos, blancos, negros y tonos tierra, con pinceladas de colores vivos que aportaron frescura. En cuanto a las siluetas, dominaron los volúmenes generosos, especialmente en mangas y faldas, equilibrados con cuerpos entallados que estilizan la figura y aportan movimiento. Los complementos realizados en cuero, yute, madera, vinilo, resina y flores artesanales reforzaron el carácter artesanal de las colecciones
INUSUAL, nuevo formato de SIMOF

A primera hora de la tarde llegó Inusual SIMOF, un formato creado por la pasarela para dar cabida a propuestas que se alejan del traje de feria más convencional y permiten a los diseñadores explorar la moda flamenca desde un lenguaje más conceptual y creativo. Un espacio donde el traje se entiende como pieza de pasarela y vehículo de expresión, y que en esta edición reunió a dos diseñadores especialmente queridos en Sevilla.
El primero en pisar la pasarela fue Juan Boleco con ‘Té de Menta’, una colección que trasladó al público a los mercados egipcios a través del color y la atmósfera. Dorado viejo, tonos tierra, verdes profundos y magenta construyeron una paleta intensa y, al mismo tiempo, visualmente equilibrada.
La propuesta apostó por la fluidez y la comodidad, con cortes a la cintura y a la cadera, siluetas de dos piezas, volantes de capa, mangas de volumen escultural, volantes canasteros y toreras, mientras que los complementos actuaron como una extensión natural del concepto creativo.
A continuación, José Hidalgo presentó ‘Seis Lorcas’ en un desfile concebido casi como una obra de teatro, donde el cante y la narración iban hilando una historia que daba sentido a cada salida. Cada diseño respondía a un fragmento del relato, y las modelos avanzaban por la pasarela como personajes, interpretando con su movimiento la emoción que marcaba el texto y la música. Sobre la pasarela Hidalgo construyó su búsqueda de la Mujer lorquiana desde la elegancia que define a la firma. Encajes, tules, terciopelos y bambulas se pusieron al servicio de un imaginario cargado de simbolismo y carácter.
Otra forma de construir volumen

La tarde avanzó con Sergy & Tapiju y su colección ‘¡Olé!’, una propuesta que celebró lo nuestro desde el gesto rotundo: el ruedo, el aplauso y la emoción que estalla cuando algo es verdad. Sobre la pasarela desfilaron diseños donde convivieron vinilos, encajes de guipur y blonda, tejidos satinados, plisados y aplicaciones cosidas a mano, creando superficies ricas en textura y contraste. El dorado actuó como gran protagonista, integrado sobre bases blancas y negras que reforzaron el carácter escénico de la colección.
En cuanto a los cortes, la propuesta apostó por siluetas muy marcadas en el torso, con cuerpos ceñidos, escotes en pico y talles definidos, que se abrían en faldas de capa, media capa y evasé. Los volantes anchos y superpuestos construyeron el volumen desde la rodilla, mientras que las caídas rectas con remates en bloques de volantes, las asimetrías y las superposiciones aportaron movimiento sin recurrir al canastero tradicional.
El desfile se convirtió además en un auténtico espectáculo escénico, con intervenciones de baile en directo donde los mantones de Manila cobraron protagonismo, intensificando la emoción de la pasarela.
Siluetas limpias, por José Joaquín Gil

Con ‘Las letanías’, José Joaquín Gil construyó una colección que habló de lo invisible, de una belleza interior trasladada al diseño. La colección se articula a partir de siluetas limpias y cómodas, con cortes evasé y caídas fluidas desde el pecho o la cintura, que no se ciñen al cuerpo y aportan ligereza al movimiento. Predominan las piezas monocolor, donde el blanco y el negro se fusionan para crear figuras elegantes, rematadas con volantes de capa que generan volumenes atractivos. La paleta cromática se mueve entre blanco, negro, marrón y verde, mientras que el vestido estrella de la colección es un impactante diseño negro con mantones de pedrería entrelazados, concebido como la pieza protagonista del desfile.
La voz de Pilar Bogado sorprende a media tarde

El tramo compartido entre los diseñadores José Raposo y Ana Morón se abrió con la voz de Pilar Bogado. Raposo presentó ‘Lola’, inspirada en su abuela paterna y en todas las mujeres llamadas Lola que forman parte de su biografía. Sobre la pasarela se sucedieron siluetas entalladas, cuerpos drapeados, volantes de capa con y sin volumen, sobrecapas que simulan mantones o pañuelos con flecado, así como piezas con corsé, transparencias y tejidos estampados.La colección exploró una rica combinación de rasos, gasas, punto de seda y organzas con cristales, jugando con el contraste entre texturas lisas y superficies en movimiento.

Ana Morón presentó ‘Efímero’ como una oda visual a la amapola, traducida en una pasarela dominada por el rojo carmín, el blanco roto y el negro, con lunares gráficos y grandes volúmenes que nacen desde la cadera. La colección construye una flamenca rotunda y actual, donde los cuerpos entallados y los escotes rectos se prolongan en faldas de gran vuelo. Los estampados propios de amapolas, las aplicaciones florales en relieve y los juegos de contraste entre tejidos lisos y lunares aportan refuerzan el impacto visual de cada diseño. Crepes, organdíes y tafetanes se combinan para dar estructura y ligereza a la vez, mientras las mangas globo, hombreras marcadas y capas de volantes XL elevan la puesta en escena.
Siluetas entalladas y volumen en el bajo

Con ‘Al compás del Real’, Guillermo Peralta construyó una colección donde el protagonismo recayó en la silueta y el color como ejes del diseño. Predominaron los cuerpos entallados, con cinturas marcadas y cortes ajustados a la cadera, que se abrían en faldas con volumen rematadas por volantes amplios y enaguas estructuradas que aportaban movimiento y presencia. La paleta cromática se articuló en torno a rojos intensos, blancos, negros, beige, morado y azul . Los lunares, combinados con superficies lisas, acentuaron el carácter dinámico de la colección.
Antonio Gutiérrez: copla, libertad y exilio

En ‘Adiós mi España querida’, Antonio Gutiérrez sorprende desde el patrón, jugando con la superposición de piezas y el contraste entre volúmenes contenidos y estructuras rotundas. Entre los detalles más celebrados aparecen mangas de media capa rematadas con volantes en tira bordada, que aportan presencia sin sobrecargar la silueta. Los chalequillos superpuestos funcionan como pieza de transición entre el cuerpo y la falda, marcando el torso y aportando un aire casi sastre. Las faldas alternan dos direcciones claras: por un lado, volantes de capa con poco vuelo, en combinaciones de blanco y negro, de línea más recta y elegante; por otro, propuestas de mayor dramatismo, como la falda canastera construida a partir de volantes de media capa, que nace desde la cadera y se expande en cascada, con remates en pico que evocan la caída de un pañuelo de seda. Otro de los diseños más comentados combina una camisa de rayas con volumen en la manga y una falda canastera de volantes de media capa, unidas por un corpiño de tirantes en brocado floral.
Alonso Cózar pone el broche final

El broche final lo firmó Alonso Cózar con ‘Flamenca Soul’, una propuesta que defendió la raíz como actitud vital. Sobre la pasarela se sucedieron siluetas alargadas, cuerpos ajustados sin rigidez y faldas que se expanden en volúmenes muy medidos, construidos a base de capas ligeras y volantes de caída suave. Predominaron los cortes limpios desde el busto o la cadera, que permiten que el tejido fluya sin ceñirse en exceso, aportando movimiento natural al andar. Las faldas, de estructura escalonada, alternaron volantes de capa y tablas amplias, creando un ritmo vertical que estiliza la figura y refuerza la sensación de ligereza. La paleta cromática transitó por tonos empolvados y naturales, azules lavados, rosas antiguos, verdes salvia, crudos y tierras.