De la transparencia orgánica a la flamenca arquitectónica: las claves que definieron el cierre de SIMOF 2026

Analizamos la última jornada: la maestría de Teressa Ninú, el legado andalusí de Manuel Odriozola y la reinvención de los clásicos

La última jornada de la Semana Internacional de la Moda Flamenca puso el broche a cuatro días en los que SIMOF 2026 volvió a demostrar su papel como escaparate imprescindible para la moda flamenca y su evolución actual. Lla pasarela reafirmó también su capacidad para ser un punto de encuentro entre generaciones, tendencia y autenticidad, consolidando la moda flamenca como un lenguaje estético que no deja de reinventarse. 

Reliquias, de Mari Carmen Sáez: la herencia familiar

Mari Carmen Sáez Flamenca abrió la jornada con Reliquias, una colección que traduce la infancia y la herencia familiar en patronaje. La firma articula su colección sobre siluetas sirena muy entalladas, con cortes de cadera definidos desde los que nacen bajos de gran amplitud, construidos mediante volantes fruncidos y capas de vuelo continuo que aportan movimiento sin rigidez. El patronaje, preciso y rotundo, equilibra el volumen inferior con mangas de gran presencia, trabajadas en tul y organza para aligerar el conjunto. En tejidos, predominan puntos elásticos y crepés con spandex en el cuerpo, combinados con tules, gasas y organzas rígidas en los bajos, además de algodones, encajes y pasamanerías. La paleta recorre rojos intensos, amarillos luminosos, verdes, azules, blancos y negros, marcada por una constante presencia del lunar. Cada diseño funciona como una pieza emocional, donde el valor no está solo en la forma, sino en lo que conserva.

Experimentación y patronaje desde una misma materia prima

El pase colectivo de Ribes & Casals funcionó como un espacio de experimentación creativa, en el que Flor de Cerezo, María Amador, Melisa Lozano y Rocío Bellido partieron de una misma base textil para desarrollar diferentes propuestas. En pasarela se vio una flamenca construida sobre siluetas sirena, cuerpos entallados y bajos de gran vuelo, donde el lunar volvió a estar constantemente presente. Las diseñadoras reinterpretaron el tejido desde cortes asimétricos, paneles diagonales, volantes de capa y superpuestos, combinando crep elástico, crespones, algodones, tules y organzas para equilibrar ajuste y volumen. Una colaboración que demostró cómo, partiendo de una misma base textil, es posible generar diseños propios sin perder identidad flamenca.

Con T D’ Touché: volumen y drama

Con ‘El silencio de una tarde de primavera’, T D’ Touché afinó su propuesta desde el detalle, incorporando juegos de transparencias en mangas, escotes y paneles laterales que aligeran visualmente la silueta sin restarle fuerza. Gasas, tules y organzas dejan entrever la piel. Los bordados artesanales, florales y orgánicos, se convierten en uno de los hilos conductores de la colección, reforzados por complementos de flores que aparecen tanto en el estilismo como integrados en las propias prendas, subrayando el concepto de primavera como eje narrativo. En el patronaje, los escotes juegan un papel clave: desde cuellos barco y asimétricos hasta escotes en V profundos y palabra de honor, todos pensados para equilibrar la contundencia de los volúmenes con una línea femenina y estilizada.

Lunares, rayas y flores en clave gaditana

Con Habaneras en Cádiz, Jesús Morilla construyó una colección donde el tejido es el verdadero protagonista. Algodones estampados, bases bielásticas y linos ligeros sostienen siluetas entalladas que se abren en faldas de gran vuelo, combinadas con volantes de capa en organdí que aportan movimiento. La paleta transita entre blancos rotos, amarillos, turquesas, corales y verdes intensos, con contrastes marcados en ribetes y bajos. Los lunares, las flores y las rayas se fusionan en un mismo diseño, reforzando el carácter festivo de la propuesta. Como sello de autor, las cintas al bies y la tira bordada recorren escotes, mangas y volantes. 

Legado Vivo, de María Amadorr

María Amadorr presentó una colección que dialoga con el campo, la romería y la feria nocturna. Siluetas ajustadas, con corte bajo cadera, permiten combinar distintas arquitecturas de vuelo. Los linos, algodones y popelines estructuran el cuerpo, mientras los organdíes liberan el movimiento del volante. Lunares en tonos potentes y mangas farol exageradas que refuerzan una identidad flamenca sólida. 

Valentía, de Teressa Ninú Atelier

Teressa Ninú desplegó en pasarela una colección de alto impacto visual. Cuerpos entallados, transparencias delicadas y los volantes de organdí definen siluetas de gran fuerza, apoyadas en enaguas de volumen generoso. Los bordados artesanales elevan cada pieza a la categoría de joya textil, mientras una paleta de colores intensos transmite laa energía de su nueva colección. 

Jacquards, tafetanes y crochet como motor de la colección

Con Mírame. Ahora ya no puedes mirar a otro lado, Carmen Benítez firma una de las propuestas más conceptuales de la pasarela, donde el tejido y el corte se convierten en el verdadero eje narrativo de la colección. La diseñadora toma como punto de partida la simbología del póker y la traduce en un lenguaje textil propio, a través de bordados geométricos, relieves gráficos y formas orgánicas. La propuesta se sostiene sobre una cuidada selección de jacquards de dibujo exclusivo, tafetanes de cuerpo estructurado y crochet artesanal, combinados para generar contrastes entre rigidez y fluidez. Los cuerpos entallados y los cortes limpios refuerzan la verticalidad de la silueta, mientras que los volúmenes en los bajos se construyen con precisión. El estampado propio, resume el discurso de la colección: una moda que no busca adornar, sino posicionarse, donde cada material, cada corte y cada textura hablan de identidad y carácter.

Terra, de Maricruz & Montecarlo

La firma presentó Terra, una colección que reivindica la herencia desde el propio tejido, con una propuesta donde la materia prima y el patronaje son el auténtico eje creativo. La paleta, inspirada en la naturaleza, se mueve entre tonos tierra, arcillas, óxidos y verdes oliva, construyendo una narrativa cromática sobria y orgánica.

Sobre esta base cromática se articulan crepés fluidos, viscosas con caída natural, linos estructurados y plumetis de algodón, que aportan textura y ligereza a cada diseño. Las siluetas entalladas evolucionan hacia bajos amplios donde los volantes nacen del propio patrón. El resultado es una propuesta en la que el dinamismo nace del propio patronaje y donde tejidos, cortes y color se funden en una estética limpia  y actual

Esencia del sur, de Hermanas Serrano

Diseño Hermanas Serrano firmó una colección de clasicismo depurado, donde el protagonismo recae en la construcción y en la nobleza del tejido. Los enterizos de neja, los cortes a capas y las mangas largas entalladas marcan una silueta elegante y muy reconocible, en la que el volumen nace desde el propio patrón. Linos, popelines y bases con licra aportan estructura, caída y comodidad, mientras que los estampados de lunares y las superficies lisas en tonos sobrios refuerzan una estética serena y atemporal. 

La herencia andalusí, clave de la colección

Manuel Odriozola convirtió su desfile en un viaje por la herencia andalusí, donde el peso de la historia se tradujo en textiles nobles y cortes de vocación artesanal. La colección se construye sobre una cuidada mezcla de sedas fluidas, brocados de relieve, gasas vaporosas y algodones trabajados.Los motivos bordados de raíz oriental y los detalles ornamentales articulan la colección, aportando riqueza visual sin alterar la limpieza de las siluetas. En patronaje, alterna siluetas sueltas y envolventes con cuerpos entallados que se abren en bajos de gran movimiento, creando un diálogo constante entre tradición y modernidad. La paleta, profunda y evocadora, recorre azules nocturnos, verdes oliva, ocres terrosos, granates intensos y destellos dorados, reforzando una colección donde el tejido, el color y el corte se convierten en los verdaderos protagonistas.

Folklore, de Lucía Ruiz

Lucía Ruiz miró a los años sesenta con una técnica plenamente actual, construyendo una colección donde los rasos estructurados conviven con tejidos fluidos y bielásticos. Las siluetas, ceñidas hasta la cadera y abiertas en volantes de capa, se compensan con mangas escultóricas que concentran el dramatismo del diseño. La paleta, entre amarillos luminosos, turquesas, negros y rosas empolvados, dialoga con estampados de lunares maxi y contrastes bicolor que actualizan el imaginario flamenco. 

El guiño ochentero que cierra la pasarela

Castrejón cerró con una colección de inspiración Locomía, donde la silueta se construye desde el patrón y no desde el adorno. Las formas en X, los corsés armados y los hombros estructurados definen cuerpos esculturales que desembocan en faldas de gran volumen, casi arquitectónicas. En lo textil, el diseñador juega al contraste entre terciopelos profundos, gasas etéreas y tules en capas. La paleta, dominada por negro, rojos dramáticos y matices empolvados, se refuerza con lunares y transparencias que actualizan el imaginario flamenco.

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