Ernesto Naranjo: «No somos libres a la hora de vestir»

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  • HACE 10 meses, 12 días
Desfile o acción especial de Ernesto Naranjo durante la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid. Foto: Juan Borgognoni

Entrevistamos al diseñador sevillano que ha desfilado en Madrid como profesional tras comenzar a labrarse una carrera internacional de la mano de Galliano, Balmain...

Foto: Juan Borgognoni

Quizá no te suene su nombre, Ernesto Naranjo. Es un joven diseñador de moda de Pilas (Sevilla) que siempre tuvo claros sus objetivos y aunque dice que va «poco a poco», lo cierto es que cada punto de su curriculum vitae supera al anterior en valor y prestigio.

Estudió en una de las escuelas más prestigiosas del mundo, la Central Saint Martins de Londres, y desde entonces su carrera no ha hecho más que crecer a nivel internacional. John Galliano le llamó para formar parte de su equipo cuando fue fichado por Maison Margiela, pero no contento con esa experiencia única también ha pasado por Balmain y marcas como Lane Crawford en Hong Kong.

Bulevar Sur ha entrevistado a Ernesto Naranjo con motivo de su primer desfile como profesional dentro de la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid. La misma que le premió como joven talento en 2014 al convertirlo en ganador de la plataforma EGO. Después de terminar sus estudios, marcar más que nunca un estilo propio y afianzar sus primeros pasos con su propia marca, regresa a casa… ¡y de qué manera!

¿Cómo te acercaste al mundo de la moda? 

Surgió como un hobby, no estaba nada interesado. Me gustaba ser creativo y combinar prendas, también se me daba bien hacer manualidades. Mi madre siempre recuerda una anécdota en la que yo en lugar de jugar a ser Superman con las telas puestas yo las tiraba al cielo para ver cómo caían. Siempre me sorprende cuando lo cuenta.

¿Cómo te ha influido en tu profesión el ser de un pueblo pequeño como Pilas?

Venir de un pueblo es importante porque te pone los pies en la tierra, te hace luchar más por lo que quieres. También te da ese fondo de la artesanía y la costura de siempre. De ver a tus abuelas y tus tías haciendo punto en casa y comentando lo que pasa esa tarde… Ser de un pueblo es tener ese punto más cercano y directo con las personas personas que si vienes de una ciudad como Londres o París.

¿Cuáles han sido los sentimientos y emociones al volver a Madrid como profesional?

Principalmente tenía muchas ganas de volver a mi tierra, soy español aunque haya tenido una trayectoria internacional muy fuerte. Me apetecía muchísimo retomar mi trayectoria aquí, de dónde son mis raíces y porque gracias a eso me diferencio del público internacional, que es mi competencia. Esa diferencia de ser español y haber estudiado fuera, pero mantener tus raíces y distorsionarlas -yo no uso las raíces obvias- porque mis colecciones representan mi vida y lo que he vivido estos años. He vuelto a presentar en Madrid, la primera pasarela donde tuve oportunidad de desfilar, y es un orgullo. Creo que todos los diseñadores españoles que estamos fuera deberíamos hacer cosas en España para revitalizar el panorama de la moda nacional.

¿Cómo ha sido tu desfile? Desde luego has buscado hacer algo diferente, nada de encerrarte en IFEMA…

La idea es mantener un poco lo que he hecho fuera. Por ejemplo, con Paula Cánovas del Vas hice una presentación en París el año pasado en el Palais de Tokyo, un centro de arte contemporáneo, y quería mantener esa idea de estar en una galería de arte. Mi moda respira mucho de eso, es para una mujer surrealista, irónica y que juega con la moda. Una mujer que no tiene miedo a equivocarse, que utiliza elementos que quizá no están pensados para algo y los incorpora en su indumentaria y lo hace de una forma distinta y diferente. La verdad es que IFEMA pone todo a tu alcance (pasarela, prensa, etc), pero también creo que en el momento en el que estoy con mi marca era más importante hacer algo más pequeño, reducido y para público especializado. Una presentación que me defina, elevando la colección a otro tipo de lugar. No digo que en otro momento no desfilemos en IFEMA, pero ahora lo sentía necesario de este modo.

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¿Por qué has elegido WeCollect y cómo se ha desarrollado tu presentación?

WeCollect es un club de coleccionistas de arte. El director de la galería nos ha acogido con los brazos abiertos desde el principio y les ha encantado esa relación con la moda y con alguien que trabaja fuera. Ha sido una especie de fiesta de inauguración de la fashion week en la que la gente ha disfrutado de la moda tomando un cocktail. Las modelos estaban situadas en una zona acotada de la galería, pero bailando, disfrutando, en movimiento. No ha sido un desfile al uso. El casting de modelos también se ha salido de lo habitual, algunas eran chicas que hemos visto por la calle y que nos gustan por su personalidad, también mujeres de 40, 50 años. Queremos dar esa sensación de que la moda no es para las modelos de los cánones preestablecidos. Mi idea era crear ese ambiente de que la moda es para todos.

¿Cómo ve un joven diseñador que trabaja fuera de España el efecto y la fama conseguida por Palomo Spain? 

Lo de Palomo ha venido muy bien porque la gente se ha dado cuenta de que hay una necesidad de cambio, de hacer algo nuevo y de dar cabida a diseñadores algo olvidados en ese sentido. Para mí es necesario, por otro lado, ir poco a poco. No quiero ser famoso de un día para otro. Quiero hacer una marca estable, ir consiguiendo puntos de venta internacionales que me vayan comprando, que me conozca prensa… Madrid me está apoyando mucho en ese sentido, pero quiero seguir haciendo showrooms en París, desfiles en Londres, etc porque es donde se encuentra el núcleo duro del cliente al que me dirijo principalmente. Mi mayor ilusión es ver a mujeres con mi ropa, que la gente la valore como algo distinto.

¿Peca la pasarela española de ser demasiado comercial?

Entiendo la pasarela como un lugar donde hacer lo que quieras. En la pasarela transmito un mensaje de marca, luego las prendas se diluyen para llegar al comprador. ¿Por qué necesitamos hacer un desfile si vamos a enseñar algo comercial? Puedes hacer eso de cualquier otra manera. Los medios necesitan contenido visual para sus publicaciones, si enseñamos ropa de calle no estamos traduciendo el mensaje de moda. Con Galliano en Margiela trabajamos la alta costura, después el prêt-à-porter y a continuación  las colecciones crucero o intermedias, de las dos últimas a veces ni se hace desfile. Hay que dividir entre lo comercial y lo que comunicamos, que es moda. El desfile debe ser lo más creativo para convencer y conquistar a la prensa con la línea de la marca y luego traducir eso de forma comercial y adaptada para las clientas…

Quizá necesitemos más educación en moda

La alta costura es algo que da que hablar y da prensa, pero no dinero. Eso es lo que buscan y lo que quieren las marcas y después hacen sus colecciones de prêt-à-porter y venden a sus compradores. Cada marca busca su camino y su forma de comunicarse, la solución perfecta no existe.

Cuestión de prueba y error

Siento que los jóvenes diseñadores estamos, de alguna manera, obligados a hacer desfiles y todo a lo grande porque si no, no somos nadie. Muchas veces hay marcas que están teniendo mucho éxito -más que las que desfilan-, pero no hacen desfiles porque hacen producciones o trabajan en otra forma de promoción. Hay que valorar en qué área del mercado te sitúas y dónde está tu cliente para orientar las inversiones.

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Ernesto Naranjo. Foto: Coco Capitán

Louise Nevelson y Meret Oppenheim han sido fuente de inspiración para tu nueva colección

Son dos artistas de los años 30 y 40 poco conocidas. En aquella época la mayoría eran hombres y les costaba mucho a las mujeres comunicar su arte. He querido rendir un homenaje a ese grupo de mujeres fuertes, con ideas claras y elevar su arte porque estaban olvidadas. La colección tiene formas de alta costura, volúmenes para una mujer que no se encorseta, es libre, tiene movimiento… Todo está trabajado con tejidos del día (de nylon, de camiseta, muy sport). En colores, hay una paleta muy variada, son colores “feos”, combinaciones no usuales además del blanco y negro. Es mi forma de jugar con la ironía y el surrealismo.

Pero, ¿somos libres al vestir?

Para nada. No somos libres ni en Sevilla, ni en Madrid ni en París. Quizá algo más en Londres, donde se está más habituado a encontrarse por la calle con todos los tipos de estilos. Y lo sé porque cuando viví en París y llevaba mis sombreros grandes, mis batas, etc incluso allí -la capital de la moda- me encontraba con gente que se asombraba por mis looks. En Londres puedes ponerte lo que te de la gana porque cada uno lleva su carácter a la calle a través de la ropa sin miedo a estereotipos ni a sentirse marginado. Hay mucho camino por recorrer. Lo mejor es que cada uno se sienta bien con lo que viste y sea libre. Lo cierto es que si cada vez hay mas personas que apuestan por ese riesgo, poco a poco será más aceptado. Si todos fuéramos «del rebaño», el mundo sería muy aburrido.

¿En qué punto profesional estás?

Estoy haciendo un poco de todo. Crear una marca desde cero supone mucho dinero por eso además de ir trabajando en mi marca, soy freelance sobre todo en China donde me encargan colecciones cápsula, diseños puntuales… Es interesante trabajar con otras marcas para salir un poco de ti mismo. Me gusta hacer muchas cosas diferentes, accesorios, otro tipo de diseños y eso me da esa perspectiva.

John Galliano me ha enseñado a mantener la personalidad en contra de lo establecido

¿Qué has aprendido de John Galliano? 

Que es una persona noble, sana y sincera con lo que hace. He aprendido mucho con él. Obviamente iba con tensión, llegué con la idea de un icono de la moda en la cabeza, parecía que me iba a encontrar a ese hombre disfrazado de torero… Pero me encontré a alguien muy  natural y normal que ama lo que hace y que apuesta por la creatividad y por cambiar las cosas. A John le estoy súper agradecido por la oportunidad de trabajar mano a mano con él y haber conocido a la persona. Es un genio creativamente hablando, he aprendido a cómo montar una colección, cómo llegar al extremo y mantener tu personalidad en contra de lo establecido. Me ha enseñado a luchar por mi idea, mi personalidad, aunque las tendencias vayan por otro lado.

La idea es ser el que propone, ¿no?

Ahora que se lleva el «street wear» o estilo de la calle, por ejemplo, y yo es que no hago camisetas porque ni las uso. Haber trabajado en casas que hacen costura me ha influido en mi identidad. En Margiela aprendí que es importante que el equipo creativo sea pequeño porque eso ayuda a la marca a focalizarse y centrarse y no abarcar más de la cuenta. En Balmain, en cambio, he visto cómo se explotar a través de las redes sociales, con las Kardashian, y esa forma de llegar a la gente y transmitir un mensaje concreto. De China he aprendido a hacer negocio, cómo producir a lo grande… Como las grandes marcas han producido siempre allí, los chinos han aprendido a hacer un producto de lujo y de calidad. El cliente chino no quiere el «made in China», quiere «made in Italy» o France y las fábricas chinas ya están intentando eliminar ese halo negativo y rescatar esa calidad de producto.

Rocío Ponce

Rocío Ponce

Redacción Bulevar Sur
Rocío Ponce

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