Grace Kelly, la Reina Sofía y Jacqueline Kennedy: las famosas que vivieron Feria como sevillanas

La visita de la princesa de Mónaco en 1966 consolidó la proyección internacional de la Feria de Abril y del traje de flamenca

La Feria de Abril no solo es una celebración popular: es un escaparate internacional donde tradición, moda y sociedad se encuentran. Y si hay una imagen que resume esa proyección global, hay que remontarse a 1966. Aquel año, Grace Kelly, ya princesa de Mónaco, aterrizó en Sevilla junto al príncipe Rainiero y convirtió su visita en uno de los episodios más recordados de la historia reciente del Real. La expectación era máxima. No era habitual que una figura de su dimensión, estrella de Hollywood primero, princesa después, se integrara en una celebración tan marcada por sus códigos propios. 

El traje de flamenca de Grace Kelly

Para su primera Feria de Abril, la princesa apostó por un traje de flamenca de la firma sevillana Lina, una de las casas más representativas de esta indumentaria desde su fundación en 1960. El diseño, en blanco con detalles en rosa, seguía un patrón que hoy vuelve a verse en las pasarelas: ceñido en el torso y con volumen desde la cadera mediante volantes en capa. Incorporaba mangas de corte clásico y un especial cuidado en el acabado de los volantes. El estilismo se completaba con el cabello recogido y una flor colocada en la parte superior, junto a complementos en la misma gama cromática, en tonos rosas. El resultado fue una imagen fiel a los códigos tradicionales de la Feria. El traje fue confeccionado en un tiempo récord, adaptándose a una agenda institucional que obligó a acelerar un proceso que habitualmente requiere varios días de trabajo. Este detalle refuerza el carácter excepcional de la pieza y su valor dentro de la historia de la moda flamenca. Además, la elección de una firma local evidenciaba una voluntad clara de apostar por la artesanía sevillana en un contexto de máxima exposición internacional.

La firma sevillana que ha vestido a reinas, aristócratas y grandes referentes de la Feria de Abril

A lo largo de más de seis décadas, la firma Lina Sevilla se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la moda flamenca, con una trayectoria estrechamente ligada al Real de la Feria. Por sus talleres han pasado algunas de las figuras más representativas de la vida social, cultural y aristocrática española, desde la reina Sofía o la princesa Grace de Mónaco hasta la duquesa de Alba. A esta lista se suman nombres como Matilde Solís, Genoveva Casanova, Carmina Ordóñez o Rocío Jurado, así como rostros más recientes como Rocío Crusset, Teresa Baca o Cósima Ramírez. Una continuidad que refleja no solo la vigencia de la firma, sino también su papel en la evolución del traje de flamenca como prenda vinculada tanto a la tradición como a la proyección social de la Feria.

Aquel gesto marcó un antes y un después. No solo por la repercusión mediática, Sevilla se convirtió durante esos días en foco de atención internacional,sino porque contribuyó a proyectar el traje de flamenca a nivel internacional.La Feria dejaba de ser únicamente un evento local para consolidarse como un fenómeno cultural con alcance global. La visita se enmarcaba además en un momento clave, en plena década de los sesenta, cuando España comenzaba a abrirse al exterior y la Feria se convertía en uno de los grandes escenarios de representación social. La presencia de figuras internacionales no era casual, sino parte de una estrategia que reforzaba la imagen de Sevilla como destino cultural y festivo.

Un encuentro sin saludo que acaparó la atención en Sevilla

En ese mismo contexto coincidió Jacqueline Kennedy, otra de las grandes figuras internacionales del momento, en un encuentro marcado tanto por la expectación mediática como por la tensión personal entre ambas. La viuda del presidente estadounidense y la princesa de Mónaco arrastraban un desencuentro previo que tuvo su reflejo en Sevilla. Mientras Grace Kelly optó por vestir de flamenca, Jacqueline Kennedy eligió una imagen más internacional, alejada del traje regional. Ambas coincidieron en distintos actos, incluida la caseta del Ayuntamiento, sin llegar a cruzar miradas ni intercambiar palabra, en una escena que no pasó desapercibida. La duquesa de Alba, anfitriona de la visita, tuvo que ejercer de mediadora en varios encuentros oficiales, evidenciando la incomodidad entre las dos figuras. Todo ello contribuyó a reforzar el interés mediático de aquella Feria, donde la presencia de grandes nombres del cine, la política y la realeza convirtió el Real en un auténtico escaparate internacional.

Del debut de Juan Carlos y Sofía al traje de flamenca para la reina Letizia

En los años posteriores, la Feria continuó reforzando ese vínculo con la proyección institucional. En 1968, los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía acudieron por primera vez al Real, consolidando la presencia de la monarquía en este escenario. Décadas después, esa relación simbólica con la moda flamenca sigue vigente: en una reciente visita a Sevilla, en el Palacio de las Dueñas, el rey Felipe VI recibió como obsequio un traje de flamenca destinado a la reina Letizia, diseñado por la firma sevillana Sibilina.