La diseñadora malagueña Isabel Montiel transformó encajes, sábanas y bordados centenarios pertenecientes a la bisabuela de la novia en un vestido único cargado de historia familiar
Cada vez son más las novias que buscan un vestido con alma. Más allá de las tendencias, los tejidos exclusivos o los diseños de alta costura, muchas desean que la prenda que las acompañe en uno de los días más importantes de su vida cuente también una historia. Y pocas son tan emotivas como la de Carolina, una joven que decidió transformar varias piezas textiles pertenecientes a su bisabuela en el vestido con el que dio el “sí, quiero”. La historia, compartida por la diseñadora malagueña Isabel Montiel, creadora del vestido, ha cautivado a miles de personas por el enorme valor sentimental que se esconde tras cada una de sus piezas. Lo que comenzó como una reunión para hablar de inspiración acabó convirtiéndose en un proyecto de recuperación artesanal.

Una primera cita que cambió por completo el diseño
Todo comenzó durante la primera reunión entre la novia y la diseñadora. Carolina acudió con varias referencias para explicar el estilo de vestido que imaginaba para su boda. En ese encuentro, la modista le comentó una de sus mayores pasiones: cada año viaja a París para adquirir encajes antiguos, bordados y piezas textiles con historia que posteriormente incorpora a sus diseños. Fue entonces cuando Carolina hizo una confesión inesperada. Su familia conservaba una importante colección de textiles heredados de su bisabuela. Piezas que habían permanecido guardadas durante décadas y que nadie había pensado reutilizar hasta ese momento. A los pocos días, la madre de la novia apareció con una gran maleta repleta de auténticos tesoros familiares. Dentro de aquella maleta había mucho más que telas antiguas. Había enaguas, cortinas, almohadones, sábanas bordadas a mano y delicados encajes realizados a principios del siglo XX, conservados generación tras generación. La diseñadora reconoce que quedó completamente fascinada al descubrir la calidad de los bordados y el excelente estado de conservación de muchas de las piezas. Lejos de guardar aquellos textiles como simples recuerdos familiares, decidió convertirlos en la base del vestido de novia.

Así nació un vestido irrepetible
Crear un vestido a partir de tejidos antiguos no resulta sencillo. Cada lino, cada algodón y cada encaje envejece de una manera diferente dependiendo de cómo haya sido conservado durante décadas. Por eso, antes de comenzar a cortar las piezas, realizaron numerosas pruebas para comprobar qué tejidos combinaban mejor entre sí y cómo conseguir una armonía cromática. El objetivo era que todas las partes parecieran formar un único vestido, aunque procedieran de elementos completamente distintos. La diseñadora fue superponiendo bordados, encajes y diferentes muestras de tejido hasta encontrar el equilibrio perfecto entre todos ellos.

El diseño final aprovechó algunos de los elementos más especiales del ajuar familiar. Para confeccionar el cuerpo del vestido se utilizó un antiguo almohadón bordado del que se extrajo el tejido necesario para crear un elegante escote cuadrado. Los bordados situados en las esquinas de una gran almohada sirvieron para diseñar la espalda del vestido, terminada en un delicado pico que respetaba completamente el dibujo original del bordado. La falda también escondía una historia propia. Su bajo se confeccionó utilizando la blonda bordada a mano de una sábana de cimera perteneciente al ajuar de la bisabuela.

Un vestido que guarda la memoria de cuatro generaciones
En los últimos años, cada vez son más las novias que buscan incorporar algún elemento heredado a su estilismo. Algunas utilizan el velo de su madre, otras adaptan el vestido de su abuela y muchas optan por coser pequeños fragmentos de encaje antiguo en el interior del vestido. Esta forma de entender la moda nupcial también responde a una creciente apuesta por la sostenibilidad, el consumo responsable y la recuperación de la artesanía tradicional. Más allá de su diseño o de la calidad de sus bordados, lo verdaderamente especial de este vestido es todo lo que representa.
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Lejos de permanecer olvidados en un armario, esos tejidos volvieron a cobrar vida en uno de los días más importantes para Carolina. Porque hay vestidos de novia que destacan por su diseño, otros por su exclusividad y algunos por su precio. Pero muy pocos pueden presumir de estar confeccionados con la historia de una familia entera entre sus costuras.