Las mantillas se llevan con pantalón en 2026: todas las novedades de ‘Sí, Mantilla’

El evento celebrado en Sevilla apuesta por actualizar la tradición con propuestas más versátiles y pensadas para las nuevas generaciones

Sevilla ha vuelto a mirar a su tradición con una nueva edición de ‘Sí, Mantilla’, una cita ya consolidada en el calendario previo a la Semana Santa que este 2026 ha puesto el foco en el universo sensorial de la Cuaresma. La iniciativa, impulsada por la Qlamenco y organizada por el Ayuntamiento de Sevilla junto a la Agencia Doble Erre, ha reunido a una veintena de modelos vestidas de negro riguroso para reivindicar la vigencia de la mantilla como símbolo de identidad, elegancia y patrimonio cultural. El proyecto, nacido en 2018, surge además como respuesta a una preocupación detectada por sus impulsores: el progresivo descenso en el uso de la mantilla, especialmente entre las mujeres jóvenes, con el objetivo de recuperar y fomentar esta tradición.

La mantilla y los sentidos de la Cuaresma

El acto ha comenzado con el tradicional posado en el Patio de Banderas, desde donde la comitiva ha accedido al Real Alcázar de Sevilla para recorrer algunos de sus espacios más emblemáticos. Las modelos, tocadas con mantillas negrasy complementos cedidos por la firma Juan Foronda, han protagonizado un desfile que revisita la tradición con un lenguaje actual. El recorrido, que ha discurrido por espacios como la Capilla del Palacio Gótico y los jardines del Alcázar, ha reforzado ese diálogo entre patrimonio histórico e indumentaria tradicional.

La VIII edición de ‘Sí, Mantilla’ ha ido más allá de la estética para adentrarse en el universo sensorial de la Cuaresmaque define estas semanas en Sevilla. El incienso, el azahar o los aromas de la cocina de vigilia han servido como hilo conductor de una propuesta que vincula la mantilla negra con la memoria colectiva de la ciudad. “La Semana Santa no solo se ve ni se escucha, también se huele”, fue una de las ideas que marcaron esta edición, poniendo en valor esa dimensión sensorial de la tradición. En ese imaginario, el incienso ocupa un lugar central como símbolo de espiritualidad, mientras que dulces tradicionales como las torrijas o los pestiños evocan una dimensión más cotidiana de la Cuaresma. Una combinación de olores, sabores y recuerdos que forman parte de la identidad sevillana y que esta edición ha querido poner en valor.

Nuevas generaciones

‘Sí, Mantilla’ redefine el lugar de esta pieza en la moda actual. Lejos de entenderla como un elemento estático, los diseñadores de Qlamenco apuestan por actualizar su uso y acercarlo a las nuevas generaciones. En este sentido, la iniciativa también busca adaptar la indumentaria tradicional a una estética más contemporánea, manteniendo el rigor del luto y el recogimiento, pero con una evolución que permita a las mujeres jóvenes sentirse identificadas. En esta línea, en la presente edición se han podido apreciar por primera vez propuestas que incorporan el pantalón dentro del conjunto de mantilla, una reinterpretación que amplía los códigos tradicionales.

La delegada de Turismo y Cultura, Angie Moreno, ha destacado durante el acto la importancia de este tipo de iniciativas para preservar las tradiciones vinculadas a la Semana Santa, subrayando que la mantilla “es mucho más que un elemento estético, es un símbolo de solemnidad, respeto y recogimiento”. Además, los organizadores han señalado que este proyecto ha funcionado como un “termómetro” del cambio, al detectar un aumento progresivo del uso de la mantilla entre las nuevas generaciones. En la misma línea, Raquel Revuelta, impulsora del evento, ha señalado que esta edición busca resaltar la conexión entre la tradición y los sentidos: “La Cuaresma en Sevilla no solo se vive en la calle o en la liturgia, sino también en los olores, en la gastronomía y en las costumbres compartidas”.

Como novedad, esta edición ha incorporado una acción complementaria celebrada en el Hotel Alfonso XIII, donde los asistentes han participado en una experiencia sensorial centrada en los aromas de la Cuaresma. A través de una masterclass, han podido elaborar su propio incienso artesanal a partir de fragancias características de la primavera sevillana. La actividad ha permitido profundizar en el papel del incienso como uno de los elementos más representativos de la Semana Santa, así como en la diversidad de matices aromáticos que lo componen.

Un legado que se mantiene vivo

Desde su nacimiento en 2018, ‘Sí, Mantilla’ se ha consolidado como un homenaje a esta pieza esencial del traje tradicional español, revisando cada año su significado y su presencia en la ciudad. No es la primera vez que la mantilla se reivindica como símbolo identitario: su uso ha estado históricamente ligado a la cultura española, consolidándose como una de las prendas más reconocibles dentro y fuera del país. La mantilla negra, asociada al recogimiento de la Semana Santa, y la mantilla blanca, vinculada a la celebración, forman parte de un legado que sigue evolucionando sin perder su esencia.