Sevilla se viste de blanco en ‘Sí, Mantilla’: Rocío Osorno enseña cómo llevar la mantilla blanca

Doble Erre y Qlamenco reivindican la mantilla blanca como símbolo de identidad cultural en clave contemporánea de la mano de influencers y modelos jóvenes

Sevilla ha vuelto a mirar a la mantilla blanca con ojos contemporáneos en la octava edición de ‘Sí, Mantilla’, una iniciativa impulsada por la agencia Doble Erre, Asociación de Moda y Artesanía Flamenca de Andalucía (Qlamenco) y el Ayuntamiento de Sevilla, que tiene como objetivo reivindicar una de las piezas más reconocibles de la identidad andaluza y que, en esta ocasión, ha girado en torno a la mantilla blanca y su vínculo con la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, coincidiendo con la tradicional Exhibición de Enganches de la Feria de Abril,

Bajo el lema ‘Mantillas en la Maestranza’, “este año todo gira en torno a la Maestranza, aprovechando el 40 aniversario del Real Club de Enganches de Andalucía”, señaló Raquel Revuelta, CEO de Doble Erre. «Esta octava edición busca precisamente eso: ensalzar la mantilla y darle su sitio», añadió.

La primera escena de esta acción tuvo como escenario la orilla este del Guadalquivir. Con Triana de fondo, la diseñadora e influencer Rocío Osorno encabezó un grupo de creadoras de contenido formado por Claudia Ula Jiménez, Ana Gaviño Osorno, María Soto, Fátima Rodríguez de la Borbolla y María Rodríguez de la Borbolla. Luciendo diseños de Osorno Studio, Fernando Claro, Mango o Cherubina, dejaron una estampa clásica, aunque con colores vibrantes como el rojo pasión, el naranja o el verde esmeralda.

“El protocolo es muy parecido al de la mantilla negra, pero con mucho más juego. Cambian los colores del vestido y los complementos, y eso lo transforma todo: pasamos de la seriedad del luto a algo mucho más alegre, más de primavera”, subrayó el diseñador Juan Foronda, integrante de Qlamenco. En esta misma línea, Revuelta recordó que “hay que mantener una base estricta, porque si te pasas, deja de ser mantilla. Pero también es necesario adaptarse un poco para que las jóvenes se identifiquen”. Todo ello, sin dejar atrás a “diseñadores jóvenes que proponen cosas nuevas y más atractivas. Y también gracias a redes y medios, que ayudan a mantener viva la tradición”, explicó Foronda.

El contraste entre lo clásico y lo innovador llegó después de que las influencers subieran al coche número 83, un Gran Break a la cuarta. Fue entonces cuando nueve modelos desfilaron a los pies del Puente del Triana con diseños de Qlamenco, en una composición cromática que transitó entre el rosa al turquesa, pero siempre bajo el protagonismo de las mantillas blancas, color marfil, e incluso también versiones con madroños. Firmas como las de Ángeles Copete -que incluyó un corset-, Merche Caparrós -con un enorme lazo con pequeños brillos- o el propio Juan Foronda -con mantillas de madroño rojas y azul eléctrico- exploraron nuevas lecturas que rompían con la rigidez habitual -y protocolario- de este símbolo tradicional tan andaluz.

Una tradición “muy nuestra”

Aunque cada vez es más habitual ver a jóvenes vestir la mantilla negra el Jueves Santo, la blanca aún cuesta un poco más. Sin embargo, “hoy hemos visto muchas jóvenes con mantilla blanca en los enganches, y también se está recuperando mucho en bodas, donde amigas de la novia la eligen cada vez más”, apuntó Raquel. A pesar de ello, “más que recuperarse, se está evitando que se pierda. Es una tradición muy nuestra, muy andaluza, que además nos hace únicos”, afirmó el diseñador.

En ese cruce entre herencia y contemporaneidad, se reafirma la necesidad de reivindicar la mantilla blanca. Tal y como ha vuelto a dejar claro ‘Sí, Mantilla’ en esta octava edición, una tradición no solo se conserva, también se reinterpreta. En ese equilibrio reside, precisamente, la clave de su continuidad.