El mantón hacia delante y la vuelta a los cortes clásicos marcan las tendencias clave del primer día en el Real de Sevilla
La Feria de Abril arrancó ayer en el Real de Sevilla con una primera jornada que dejó algo más que color y tradición. También sirvió para confirmar hacia dónde se dirige la moda flamenca este 2026. Lejos de cambios radicales, lo que se vio fue una evolución clara basada en dos ideas: una nueva forma de llevar el mantón y una vuelta a los cortes más clásicos del traje de flamenca.
Así se lleva el mantón este año
La primera tendencia, y probablemente la más visible, ha sido la del mantón colocado hacia delante. Frente a la forma tradicional, con los flecos cayendo hacia la espalda, muchas mujeres han optado por llevarlo sobre el pecho, dejando el bordado completamente a la vista. Este gesto cambia por completo el equilibrio del look, ya que convierte el mantón en el centro del estilismo. La parte más elaborada de la pieza, que antes quedaba en segundo plano, pasa ahora a ser la protagonista sin necesidad de añadir más elementos.

Pero no se trata solo de estética. Esta nueva forma de colocarlo también influye en el resto del conjunto. Al quedar la espalda libre, el peinado adquiere un papel mucho más importante. Ayer en el Real se vieron numerosas coletas pulidas, trenzas marcadas y recogidos bajos ya que la espalda queda descubierta.
A este cambio se suma otro detalle que está ganando terreno: el uso de lazos para sujetar el mantón. Frente al clásico broche, muchas mujeres han optado por cintas, especialmente de terciopelo, que resultan más cómodas y seguras. Además, evitan problemas habituales como que el mantón se abra o que el alfiler se mueva. Este recurso, que durante años ha estado más ligado a romerías o contextos informales, ha llegado al Real con fuerza y encaja perfectamente en esta nueva forma de entender la moda flamenca.
Vuelven los cortes clásicos: más volumen y artesanía

La segunda gran tendencia que se vio ayer fue la vuelta a los cortes tradicionales. Después de varias temporadas en las que se ha experimentado más con diseños minimalistas o reinterpretaciones más modernas, este 2026 recupera la esencia del traje de flamenca. Se han visto cuerpos entallados, siluetas marcadas desde la cadera y volantes con más volumen y estructura, más cercanos a la imagen clásica. La clave está en actualizar esos cortes con tejidos de mayor calidad, mejores acabados y combinaciones más actuales. La mezcla de estampados, los detalles bordados y el cuidado en la confección reflejan una clara apuesta por la artesanía y por el valor de lo bien hecho. Se innova, sí, pero desde el respeto a sus raíces. Y en ese equilibrio entre lo nuevo y lo tradicional está precisamente la clave de su éxito.